Reseña Revista

Ese golpe de luz

Por Santiago Daydi-Tolson

Sorprende de este libro de expresivo título su carácter marcadamente literario, su condición de voluntario ejercicio poético basado en formas clásicas del versificar en castellano. De este propósito resulta su variedad formal. Los cuarenta y un textos son muestras de varias formas de la métrica clásica, las practicadas por los poetas del Siglo de Oro–maestros de la lírica hispánica–y por poetas de siglos subsiguientes, cada vez menos adeptos a estas formas reguladas. De ahí lo novedoso de esta colección de calcos, si se quiere, de poemas de otros tiempos. Un poco al modo clásico de la imitación, necesaria para el aprendiz y prueba del ingenio creativo que del modelo saca inspiración para lo novedoso, Ese golpe de luz de Gabriel González Núñez, se constriñe a reglas que pocos poetas actuales siguen o conocen. Para los clásicos escribir en verso era una segunda naturaleza y una práctica habitual en la que afinaban el oído para aplicar correcta y efectivamente el metro y sus específicas acentuaciones. Buen ejercicio para todo poeta–aprendices son después de todo los que crean–práctica creativa que bien aprovecha el autor de estos calcos o citas alusivas.

Declara al poeta en su “Prefacio” que ha “leído muchos poemas en su vida” y que, consecuentemente ha querido “ensayar algo de todo eso”. Y precisa que al ponerse a escribir utilizó “las formas que conocía y que de un modo u otro me resultaban especialmente interesantes: el espacio expresivo del verso libre, la estética minimalista del haikú, la sonoridad rítmica del soneto y así sucesivamente”. Y esas sucesivas formas, que se agrupan en las varias secciones de la colección, son “Cuatro décimas originales”, “Cinco haikús cotidianos”, “Diez madrigales modernos”, es decir composiciones líricas en la forma métrica de la silva, “Quince sonetos citadinos” y “Una posdata” en mayormente versos alejandrinos. 

El adverbio mayormente, que indica la no total conformidad de estos poemas a las formas imitadas, se debe aplicar a todas las secciones, dando por supuesto que el poeta contemporáneo, no se siente obligado a seguir a pie juntillas las reglas métricas tradicionalmente establecidas. Esto se advierte especialmente en los sonetos y en la excepción que en los haikús hace no sólo del metro (que siendo el original en otra lengua no parece tan importante mantenerlo) sino de los requisitos y exigencias de los temas y motivos de la forma japonesa original. 

Explica el autor el título de su colección en el “Prefacio”: “Este mundo, que es el único que conocemos, tiene sus luces y sus sombras. Espero que el tiempo que cada lector le dedique a leer las páginas que siguen sea más de luz que de sombra”. Que sea, espera el poeta un golpe de luz la lectura de lo que probablemente fue para éĺ un golpe de luz creadora. Y alude a su valor metafórico en la dedicatoria a quienes describe como “los mejores guías en este destello que transcurre”, que es una hermosa forma de referirse a la vida.

Hay en este libro una decidida expresión americana que tanto se manifiesta en el uso de formas coloquiales del castellano de Uruguay y Argentina como en la temática de los orígenes de ciertos de los productos que América aportó al mundo. Se advierte esta identificación con lo autóctono en alguna referencia al exilio y a la experiencia bicultural del suroeste de los Estados Unidos. Tiene lo geográfico–tal vez por esa misma sensibilidad del que se siente trashumante–presencia importante, como lo advierte el propio autor: “El poemario es un reflejo de la vida de trotamundo improvisado que me ha tocado vivir”, declaración ésta que sugiere una biografía del exilio nada rara entre muchos ciudadanos de las naciones americanas desde los tiempos cuando éstas eran territorios del imperio.

Todo libro requiere de alguien más que el autor para su existencia. Éste es el producto de un proyecto editorial que bajo el sello sugerente de flowersong, esa expresión nahua que define a la poesía como in xochitl in cuicatl,propone la excelencia de crear lo bello. Limpio de errores de tipografía y con los poemas claramente distribuidos en las setenta páginas tendría el diseño la mínima falla de dejar muy poco margen izquierdo, dificultando el uso del libro y afeando un tanto la distribución de los espacios en blanco en la página. Aunque el libro está en español se podría objetar el haber puesto el índice, o tabla de materias, al principio, modo de los libros en inglés. Detalles éstos de mínima importancia que me ha parecido conveniente anotar por si acaso los editores concuerdan con mi puntillosa preocupación por detalles que, de tomarlos en cuenta y corregirlos, podrían resultar en libros aún más hermosos y agradables de usar para el lector que el bien hecho volumen de Ese golpe de luz que es éste.

Ese golpe de luz, de Gabriel González Núñez. (Flowersong Books, McAllen, TX, 2019)

 

 

 

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