Poema Revista

Verso interminable

Un poema de Rodrigo Méndez

(México, 1985)


I

Termina la sopa,
se hace tarde en Bondojito;
hay pastilleros, hadas verdes,
pericos usados y un AK-47.

Youtubers sin calzones,
te dicen cómo coger, con qué reír.
Cámaras estroboscópicas
no incluyen condones para pitos sin luz.

Mira el fastidio de la gente,
ensardinados en metro Balderas.
Llegan tarde en cuaresma,
para nunca más pecar.

¡Que escupa tu chirimía!
¡Que trague mi teponaxtle!
Aún no es temporada de quetzales.

Viste catrín, así tipo hípster,
el mitin no acepta teporochos.
No vaya a ser que en los putazos
un poli te detenga por guardarropa honesto.

La plaza hiede a preticor,
son los maestros, estudiantes,
obreras e infantes.
Ya se cansaron de sonámbulo militar.

Botas que pisan cráneos y porvenires,
nadie está a salvo de perder la voz.
Gansa sonata de la noche
que amanece descoyuntada sin cuerdas.

Miraba malicioso
desde su sillón favorito.
Un día alguien lo movió de su lugar
y la bomba atómica no estalló.

¡Que escupa tu chirimía!
¡Que trague mi teponaxtle!
Aún no es temporada de guerra.
Alarico aletea alegre,
alazán adusto adiestrado.
Anteriormente aterido, ahogado.
Augusto acoge auténtica alabanza.

Ahora aniquila ateos, agnósticos,
antofagastinos, azulejos, antílopes,
astrofísicos, antivegetarianos.
Amansa auroras, apetece azúcar.

Ausculta almas. Alcanza alturas anormales.
Amanece anegado amarillo anís.
Atarantado asoma arriba, asoma abajo,
¡Albricias, albricias! Anda aparte al año.

Anticonceptivos anteriores al amor,
arrebatan años allende amanecer.
Asusta acontecido alumbramiento
a anestesia asumida arrebolada.

¡Que escupa tu chirimía!
¡Que trague mi teponaxtle!
Aún no es temporada de bebes.
Cagarse pa dentro,
lo que es de veras romper el tratado de Kyoto,
es como cuando a uno le da por escribir novelas de terror,
y al final de la trama Godzilla nunca aparece.

Se rompen los cardos
de abejas huecas,
perales al sol.
Un mexicano es inmune a los pedos.

¡Qué vida tiene mi vecino!
Sólo se la pasa matando a tipos imaginarios,
y yo sigo aquí, sin poder borrar la mía
de un plumazo en la sien.

Cada quién habla
según le va en la feria.
Uno obstinado con la conserva de pepinillos,
el otro valemadre gastando dinero en escorts.

¡Que escupa tu chirimía!
¡Que trague mi teponaxtle!
Aún no es temporada de políticos.
En la muerte todos somos iguales,
pero unos son más distinguidos que otros.
A la parca ya la quemaron unos de la PGR,
dicen porque lavó huesos sin declarar.

Mi madre me puso una ofrenda,
con flores naranjas y enchiladas verdes.
Pero a la mensa se le olvidó lo esencial,
nunca pongas el dinero al azar.

La mayoría no corre la misma suerte,
enseñan en sierra o comen peyote.
Cuando al de arriba se le suben a las barbas,
manda a fumigar los campos con la venia de Dios.

Mata narco jovencita en el congal,
se secan los flores, pirules y arroyos.
Un estudiante paga pisto por cárcel,
donde espera que lo violen o masacren.

¡Que escupa tu chirimía!
¡Que trague mi teponaxtle!
Aún no es temporada de levantones.

II

Una ballena pace en pleamar, sola.
Los insectos y aves rapaces chupan su aceite,
no dejan títere con cabeza
cuando los vientos de marzo azotan acantilados.

Ciudades ermitañas se quedan sin luz.
No se mueven, deciden esperar al alba.
En mis épocas les decíamos diferente,
¡putas oquedades huérfanas de destino!

Las montañas no cantan mal las rancheras,
desde que murió José Alfredo ya ni beben.
Se espera que los árboles vuelvan violines
para tocar un réquiem de victoria.

¡Que escupa tu chirimía!
¡Que trague mi teponaxtle!
Aún no es temporada de conciertos.

Quiero nadar en cenotes de fuego,
trepar montañas enanas,
comer chiles en nogada en Monterrey;
dejarme crecer las uñas en Tapachula.

Hay una dama rica en Sayulita,
que da aguamiel de su seno.
Todos se aprestan a mamar vida,
ninguno se inmuta en obtener su permiso.

El diablo se esconde en Peña de Bernal,
te engancha con quesito y Chardonnay.
No hay nadie que se le ponga al brinco,
incluso los recién salidos de la clínica doble A.

Por el desierto del Altar y el Pinacate
es inútil buscarles chichis a las culebras.
O te las comes, o te las tragas,
depende de uno expectorar veneno ajeno.

¡Que escupa tu chirimía!
¡Que trague mi teponaxtle!
Aún no es temporada de viajes.
¡Venga a la pista un guaguancó!
Que el DJ arme una bachata o un reguetón.
¿Dónde se ha visto en este mundo tanta alegría?
Aquí la fiesta no se acaba nunca, ni en San Lunes.

En viernes voy al Karaoke, después al Marrakesh.
Me chingo unas de Luismi y Alejandra Guzmán.
Hacer el amor con otro, no es la misma cosa,
hasta que te quedas sin varo pal motel.

Ahí van unos Godínez por General Prim.
Ya cerraron Reforma, Juárez y Constitución.
No hay tos, ¡que se arme el vaca loca!
en el after se permite Tonayan a falta de IFE.

Vino Paul McCartney, Metallica e Iggy Pop.
Yo no le entro al slam desde el Hard Rock Café,
prefiero ver sentado a las parejitas
dándose tremendo faje.

¡Que escupa tu chirimía!
¡Que trague mi teponaxtle!
Aún no es temporada de baile.
Siempre en domingo la pelota se niega;
por capricho o maldad va a dar al palo.
Don Rogaciano es fiel a su equipo,
aunque deje olvidados los frijoles en la olla.

Si una portería tuviera memoria,
los arqueros serían historiadores o titiriteros.
Cuando se jala el hilo del tiro con chanfle,
Hitler se queda sin bombarderos.

La diplomacia nunca es en vano,
si no existiera el medio tiempo
los griegos seguirían luchando en Capadocia
o el América pervertiría al masajista.

Nuestro juego de la existencia termina empatando.
Burlas multas de tráfico, pero te divorcias,
ganas miles de dólares, mas los quemas en casinos.
El libre albedrío nunca cae en offside.

¡Que escupa tu chirimía!
¡Que trague mi teponaxtle!
Aún no es temporada de campeonato.
Hubo una vez un país de ensueño;
ese que nos contaron las abuelas.
A lo mejor ni ellas lo tuvieron,
sólo es sombras, polvo y madre Tonantzin.

Me niego a creer en apariencias.
Todavía noto al conejo en la luna,
Tlatelolco sin sangre, Holbox virgen,
la palma de mi mano con surcos.

Esta es la tierra de descorazonados,
cuya esencia gravita sobre contingencias.
Un soplo de calor arranca energía de los lechos
hasta succionar volcanes, labios y azahares.

Un labriego me desmintió aquel refrán;
no hay que llegar primero,
ni hay que saber llegar,
basta con chingarse uno la espalda para irse en paz.

¡Que escupa tu chirimía!
¡Que trague mi teponaxtle!
Aún no es temporada de cosecha y huaraches.


Rodrigo Méndez (alias Galligato Râvi). Nací en la Ciudad de México un día soleado de 1985. Adicto a las galletas de animalitos, libros de Mishima y whisky sin basura. Publiqué un libro de cuentos titulado Los Pequeños Cuentos del Balón con Editorial Endora en 2014. Fui Becario/Residente en Under the Volcano, Tepoztlán y en Can Serrat, El Bruc, Cataluña para realizar mi proyecto de novela.

Twitter: @Estoyanoff85

  1. Historias Pulp

    No solamente eres un gran poeta, eres un poeta de verdad, de los que hacen magia con sus versos y retratan un mondo real a través de las palabras para hacernos vibrar. Gracias Galligato por escribir!

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