Poesía Revista

Punto de fractura

por Lorena Medina Martínez Dirksen

::: Esta selección de poemas obtuvo la Primera Mención de Honor en nuestro concurso internacional.

Punto de fractura

En los mapas hay un punto de fractura
donde se escuchan los ecos 
que, como murmullos, se van perdiendo 
en las orillas del mundo.
Memorias de algún sitio antes habitado,
un pensamiento empeñado en esa esquina
de mar y bosque, de estepa y desierto
donde alguna vez…, se nos cumplió la vida. 
En los caminos hay un punto de fractura 
con el pensamiento “del otro lado”,  
donde el alma se precipitó, 
desvaneciendo el deseo.
Difusas melancolías disimulando distancias 
deambulando el universo, eludiendo el silencio
entre un norte aparentemente lejano 
y un sur, inquiriendo fronteras.  
En las historias hay un punto de fractura
donde dulzura e incertidumbre dudarán
entre invocar las formas del capricho o, 
evocar el espacio sagrado, donde 
la atracción como idolatría resguarda el regreso.

Hacia la frontera 

Estelas se desvanecen en el firmamento. 
Desde ovalados orificios, pasajeros 
asoman al paisaje de contornos y tonos.
Vidas flotando sobre lo porvenir 
con los pies plantados en el vacío 
y la mirada fija en destino.
Ávidos transeúntes de recorridos oblicuos
sobrevolando montañas…, y valles…, 
y mares…, y pueblos…, topografías perennes.
Confines, fronteras y sus límites, 
geografías imaginarias
que siendo una se vuelven muchas
sobre el hilo invisible de lo real e irreal.
Viajeros desde las alturas observando
olas de mar y cúspides de montañas 
en rendición perpetua,
queriendo abatir la disímil geografía. 
Ya en tierra… pensamientos empeñados 
en calles rodeando esquinas, y
precipicios de ululantes murmullos
fundiendo la utopía. 
Ávidos del lugar, los recién llegados 
con la fe colgada del pecho, 
se encuentran mirando en línea recta, 
hacia la frontera…, 
aún con el azar de la mano. 

El Pacifico Noroeste, o De cuando pienso en ti 

Se revela portador de paisajes vestidos de pino y mar, de bruma y ritmo. Este pacifico, este bosque que nunca has visitado y al cual perteneces por andarlo conmigo, a través de esta imaginación que incitas, en la que la estampa de tu silueta decora el silencio. Este Pacifico sobre el cual se refleja el valle de antiguos lagos y que nos hace intercambiar palabras a distancia. Siempre invocándote más allá de la frontera, desde esta tierra de abetos fabulando el encuentro. Imaginadas imágenes que llevan el tono de dos voces a distancia, de dos palabras desdobladas, de las cosas que decimos sin decir, siempre entre líneas…, del otro lado de la frontera. Siempre cuando pienso en ti, el Pacífico Noroeste se hechiza deshojándose a sí mismo, sobre el bosque encantado de tu piel.

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