::: Seleccionado de su libro Rojo prodigio (Kálathos ediciones, 2023), es muestra este poema de la intensidad expresiva de la lírica de esta poeta venezolana.
“La costumbre nos teje,
diariamente una telaraña en las pupilas”
Oliverio Girondo
Bufón de pulcros dientes, omnívoro. insacia-
ble, casi despiadado, no tiene hora, no tiene
días. no tiene años, entra y te posee, acaba
con todo, deja rastros, marcas de su andar,
de su arribo, del vacío por lo que se extraña,
lo que se anhela, lo que se pierde. Y digo pér-
didas y no sé de qué hablo: cómo mentar lo
que no se abandona, lo que se vive, te rodea,
te hace y a veces también te deshace. No se
puede, no se debe y de nuevo confronto de-
ber con poder y no hay domado, hay rebeldía,
lo que queda de aquello que alguna vez fue
germen y se apostó en oropeles, en la rutina,
la nostalgia, las uñas largas, el hombre gua-
po, la cajita de cristal, el ábrete sésamo en el
que ladrón que roba ladrón o lo que es lo mis-
mo palito con palito y te cancelas, me cancelo,
me amilano, me, te, se, dativo, acusativo,
enclíticos y el que esté libre de pecados que
tire aunque sea piedras porque a fin de cuen-
tas el orden de los factores sí altera el producto
y producir o provocar sigue cuantificando/
me/te/se y te leo, léeme, me lees, léote, me
haces, hágote, me dices, dígote, me/te/se y
el abominable talión, minúsculo, esmirriado,
común, acusativo.
