::: Es ésta una breve selección de poemas del más reciente libro del autor, Yorick (Medusa, 2025), cuya densidad poética queda en estos versos demostrada.
ESTE NO ES UN POEMA
Este no es un poema. No atraviesan sus faldas la tensión del gato
ni la espuma. Las corrientes, picadas por la prisa, lo evaden
como a un tábano, una equis. Carece de la médula. Prolijamente evita
el sismo y los fantasmas. Como un perro apaleado,
un león raquítico, un escenario en quiebra,
representa y juega al tedio, ese zumbido gris
de los teléfonos. Nada lo salva.
Vengan a herirlo marfiles imposibles, el corpiño de la diosa,
las ecuestres algas de un carruaje de hipocampos.
Responde en malos gestos, se tapa la nariz,
da mediavuelta. Se dice que lo han visto muy atento a los periódicos,
y mucho más atento a la sección de empleos. Lo veremos,
borroso como un buey, atacando los ostiones
y las ostras, con una servilleta entre las manos. Tendido al sol. Arbusto añoso.
Y pasan a su lado, indiferentes, apuntando hacia los montes, las gacelas,
las águilas marciales, una brújula incrustada de esmeraldas. No las mira.
No puede ya mirarlas. Este no es un poema.
≈
ADIÓS AL DODO
Adiós al dodo,
su hábito de agendas y relojes
y su camisa limpia
y su corbata.
Adiós, dodo.
Jamás extrañaremos tu cintura ni tu espalda.
La percha se resigna a no sentir el peso
de la alfombra que te echabas en los hombros.
(Y tu mujer, si yo te lo contara…)
Un rumor de diarios en un parque
y una garganta azul de par en par
como un postigo en el que asoma un par de ojos.
Y el dodo centro y solo y desolado.
Que te canten los rapsodas.
(Pero alguien, pienso yo, se habrá tomado la molestia de llamarlos?)
Que te entierren en traje marinero
con sable al cinto y botas de campaña.
Que tu mamá te envíe cartas a Indochina
y fotos de minúsculos sobrinos.
Oh dodo, adiós.
Perdona el circunloquio, dame la mano, dodo.
Sopla por la calle un viento de dragones
y me levanto temprano y soy abstemio
como tú, oh dodo!, como tú.
≈
DE LA BONDAD EXPLICADA A LOS TRANSEÚNTES
He querido explicar la bondad a los transeúntes.
Me he puesto los mejores zapatos,
no los más ostentosos,
sino aquellos que se amoldan mejor a mis pies,
los mejores para caminar.
Llevo el sombrero en la mano izquierda. Vacía y bien abierta la otra mano.
Y me abro paso entre la multitud de transeúntes.
He querido decir: este es el mejor de los mundos posibles.
Pero he dicho: estos son mis mejores zapatos, los más amables a mis pies.
He querido decir: la humildad es la mejor de las virtudes.
Pero he dicho: sin sombrero en la cabeza, la mano abierta y vacía.
He querido decir: lo pasajero de las cosas.
Pero he dicho: yo mismo soy un pasajero, un transeúnte más
que se abre paso en la apretada multitud.
Y sin embargo, ni una sola palabra ha salido de mí.
No ha sido necesario.
Por la acera opuesta un niño pasa de la mano de su madre.
Un niño indistinguible,
no un niño mal vestido ni tampoco ricamente vestido.
Un pájaro, un gorrión,
está posado en la rama baja de aquel fresno,
un joven fresno escuálido
castigado por el sol de un verano que no ha sido para nada lluvioso.
Pájaro y niño cruzan las miradas.
He aquí al niño
señalando con su dedo
hacia la quietud del pájaro que se ha posado en la rama baja de aquel fresno.
Y sólo eso.
Los gorriones no viven demasiado.
Mueren pronto de sed.
O de vejez, que en la escala de los pájaros
se alcanza en un puñado de semanas o de días.
¿Y el niño?
Que también se nos muere.
Tras un puñado de años.
Sólo los suficientes. Nunca los suficientes.
Acaso demasiado pronto o justo a tiempo.

Renato Tinajero es el autor de Fábulas e historias de estrategas (Fondo de Cultura Económica, 2017), El mal de Samsa (UANL, Universidad Metropolitana de Monterrey, 2019 y 2023), Todas las ballenas (Medusa, 2021) y Yorick (Medusa, 2025), entre otras obras de poesía y narrativa. Posee formación profesional en filosofía y pedagogía. Vive en el estado mexicano de Nuevo León. Uno de sus libros obtuvo el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes. Desde el año 2022 es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. En 2025 mereció el Premio UANL a las Artes.