El corrido, una forma musical muy presente en la frontera entre Estados Unidos y México, siempre ha servido para registrar los pesares y alegrías de un pueblo. Aquí presentamos la letra de algunos corridos del tiempo de la Revolución y de los años veinte que aún tienen resonancia.
El barzón
Miguel Múñez Varela, hacia 1920
Esas tierras del rincón
las sembré con un buey pando,
se me reventó el barzón
y sigue la yunta andando.
Cuando llegué a media tierra
el arado iba enterrando,
se enterró hasta la telera,
el timón se deshojó,
el barzón se iba trozando,
el yugo se iba pandeando,
el sembrador me iba hablando;
yo le dije al sembrador,
no me hable cuando ande arando.
Se me reventó el barzón
y sigue la yunta andando.
Cuando acabé de pizcar,
vino el rico y lo partió,
todo mi maíz se llevó
ni pa’ comer me dejó,
me presenta aquí la cuenta:
aquí debes veinte pesos
de la renta de unos bueyes,
cinco pesos de magueyes,
una anega, tres cuartillas de frijol
que te prestamos,
una anega, tres cuartillas
de maíz que te habilitamos,
cinco pesos de unas fundas
siete pesos de cigarros.
¡Seis pesos…no sé de qué
pero todo está en la cuenta!
a más de los veinte reales
que sacaste de la tienda,
con todo el maíz que te toca
no le pagas a la hacienda,
pero cuentas con mi tierra
pa’ seguirla sembrando.
Ora vete a trabajar
pa’ que sigas abonando.
Nomás me quedé pensando
sacudiendo mi cobija,
haciendo un cigarro de hoja.
¡Que patrón tan sinvergüenza!
to’ mi maíz se llevó
para su maldita troje!
Se me reventó el barzón,
y sigue la yunta andando.
Cuando llegué a mi casita,
me decía mi prenda amada:
¿on’ ta el maíz que te tocó?
le respondí yo muy triste:
el patrón se lo llevó
por lo que debía en la hacienda,
pero me dijo el patrón
que contara con la tienda.
Ora voy a trabajar
para seguirle abonando,
veinte pesos, diez centavos
son los que salgo restando.
Me decía mi prenda amada:
ya no trabajes con ese hombre,
nomás nos está robando
anda al salón de sesiones
que te lleve mi compadre,
ya no le hagas caso al padre,
¿él y sus excomuniones!
¿Qué no ves a tu familia
que ya no tiene calzones?
Ni yo tengo ya faldillas
ni tú tienes pantalones.
Nomás me quedé pensando,
me decía mi prenda amada:
¡que vaya el patrón al cuerno!
cómo tuviéramos de hambre
si te has seguido creyendo
de lo que te decía el cura,
de las penas del infierno.
¡Viva la revolución!
¡Muera el supremo gobierno!
¡Se me reventó el barzón
y siempre seguí sembrando!
El deportado
Anónimo, hacia 1923
Voy a contarles señores,
Voy a contarles señores,
Todo lo que yo sufrí.
Desde que dejé mi patria,
Desde que dejé mi patria,
Por venir a este país.
Serán las diez de la noche,
Serán las diez de la noche,
Comenzó un tren a silbar.
O’ que dijo mi madre,
—Ah’ viene ese tren ingrato
Que a mi hijo se va a llevar.—
—Adiós mi madre querida,)
Adiós mi madre querida,
Échame su benedición.
Yo me voy al extranjero,
Yo me voy al extranjero,
Donde no hay revolución. —
Corre, corre maquinita,
Corre, corre maquinita,
Vámonos de la estación.
No quiero ver a mi madre
Llorar por su hijo querido,
Por su hijo del corazón.
Al fin sonó la campana,
Al fin sonó la campana,
Dos silbidos pegó el tren.
—No lloren mis compañeros,
—No lloren mis compañeros
Que me hacen llorar también.—
Pasamos pronto Jalisco,
Pasamos pronto Jalisco,
Ay qué juerte corría el tren.
La Piedad, luego Irapuato,
Silado luego La Chona,
Y Aguascalientes también.
Al recordar estas horas,
Al recordar estas horas,
Me palpita el corazón.
Cuando devisé a lo lejos,
Cuando devisé a lo lejos,
A ese mentado Torreón.
Cuando Chihuahua pasamos,
Cuando Chihuahua pasamos,
Se not—gran confusión,
Los empleados de la aduana,
Los empleados de la aduana,
Que pasaban revisión.
Llegamos por fin a Juárez,
Llegamos por fin a Juárez,
y allí fue mi apuración.
—¿adónde vas que de dónde vienes?
¿cuánto dinero tienes
para entrar a esta nación?—
—Señores, traigo dinero,
Señores, traigo dinero,
para poder emigrar.—
—Tu dinero nada vale,
Tu dinero nada vale,
te tenemos que bañar.—
Ay, mis paisanos queridos,
Ay, mis paisanos queridos,
yo les platico nomás.
Que me estaban dando ganas,
Que me estaban dando ganas,
de volverme para atrás.
Crucé por fin la frontera,
Crucé por fin la frontera,
y en un renganche salí.
Ay, mis queridos paisanos,
Ay, mis queridos paisanos,
fue mucho lo que sufrí.
Los güeros son muy maloras,
Los güeros son muy maloras,
se valen de la ocasión.
Y a todos los mexicanos,
Y a todos los mexicanos,
nos tratan sin compasión.
Hoy traen la gran polvadera,
Hoy traen la gran polvadera
y sin consideración.
Mujeres, niños y ancianos
los llevan a la frontera.
Nos echan de esta nación.
Adiós paisanos queridos,
Adiós paisanos queridos,
ya nos van a deportar.
Pero no somos bandidos,
Pero no somos bandidos
venimos a camellar.
Los espero allá en mi tierra,
Los espero allá en mi tierra,
ya no hay más revolución.
Vámonos, cuates queridos,
seremos bien recibidos
de nuestra bella nación.
Canto al obrero
Se oye la voz de un corrido,
que se hace pena y lamento,
es un tributo sentido
que habla de luchas y anhelos,
señores, este corrido
es un cantar al obrero,
en ti se cifra el destino,
de las ciudades y pueblos,
tus obras son el camino
son esperanza y progreso,
el mundo está y yo lo digo
en mano de los obreros…………….
Año de mil ochocientos
ochenta y seis en Chicago,
en medio de sufrimientos
un día primero de mayo
se inicia un gran movimiento
triunfo del proletariado,
año del seis de este siglo
junio primero en la tarde
ay, Cananea querido,
la sangre corrió en tus calles,
sangre de hermanos caídos
y el Porfiriato es culpable…………..
El mes de enero empezaba
del año siete, por cierto,
en Rio Blanco, Orizaba,
por pretender que el gobierno
su dignidad respetara,
murieron cientos de obreros,
para que sea tu bandera,
yo te dedico este canto,
hermano, yo te pidiera
que sea tu ley el trabajo,
atrás quedó Cananea
Chicago y también Rio Blanco.
El corrido de Gregorio Cortez
Anónimo, hacia 1910
En el condado del Carmen
Miren lo que ha sucedido:
Murió el Cherife Mayor
Quedando Román herido
Otro día por la mañana
Cuando la gente llegó
Unos a los otros dicen:
“No saben quién lo mató”
Se anduvieron informando
Como tres horas después
Supieron que el malhechor
Era Gregorio Cortez
Insortaron a Cortez
Por toditito el estado:
“Vivo o muerto que se aprehenda
Porque a varios ha matado”
Decía Gregorio Cortez
Con su pistola en la mano:
“No siento haberlo matado
Al que siento es a mi hermano”
Decía Gregorio Cortez
Con su alma muy encendida:
“No siento haberlo matado
La defensa es permitida”
Venían los americanos
Que por el viento volaban
Porque se iban a ganar
Tres mil pesos que les daban
Tiró con rumbo a González
Varios cherifes lo vieron
No lo quisieron seguir
Porque le tuvieron miedo
Venían los perros jaunes
Venían sobre la huella
Pero alcanzar a Cortez
Era alcanzar a una estrella
Decía Gregorio Cortez:
“¡Pa’ qué se valen de planes
Si no pueden agarrarme
Ni con esos perros jaunes!”
Decían los americanos:
“¿Si lo vemos qué le haremos?
Si le entramos por derecho
Muy poquitos volveremos”
En el redondel del rancho
Lo alcanzaron a rodear
Poquitos más de trescientos
Y allí les brincó el corral
Allá por El Encinal
Asegún por lo que dicen
Se agarraron a balazos
Y les mató a otro cherife
Decía Gregorio Cortez
Con su pistola en la mano:
“No corran, rinches cobardes
Con un solo mexicano”
Giró con rumbo a Laredo
Sin ninguna timidez:
“¡Síganme, rinches cobardes
¡Yo soy Gregorio Cortez!”
Gregorio le dice a Juan
En el rancho del Ciprés:
“Platícame qué hay de nuevo
¡Yo soy Gregorio Cortez”
Gregorio le dice a Juan:
“Muy pronto lo vas a ver
Anda háblale a los cherifes
Que me vengan a aprehender”
Cuando llegan los cherifes
Gregorio se presentó:
“Por las buenas si me llevan
Porque de otro modo no”
Ya agarraron a Cortez
Ya terminó la cuestión
La pobre de su familia
La lleva en el corazón
Ya con esta ahí me despido
Con la sombra de un ciprés
Aquí se acaba cantando
La tragedia de Cortez