::: Presentamos aquí versos de una poeta que tienen una resonancia distinta, ampliando nuestro panorama.
Nacer
El volcán ya no ruge,
Solo emite un humo
Casi transparente
Venenoso
Pero que no quema.
El sol se esconde en la cordillera
Del Oeste,
Nazco
En las faldas del Pichincha.
Dicen que allí dentro hay perros-obsidiana
Custodiando tesoros;
Quizás mi alma se escapó de algún ladrido subterráneo:
Hay grietas en mi mirada
Donde yace la rabia, donde aúllo
Sin cesar
A la amarga luna
Del anhelo.
≈
Diciembre
Respiré el verano al nacer
En la pascua del Sol.
Salí del vientre con los ojos abiertos,
Rutilantes
Con las visiones de mis ancestros:
En las noches yo soñaba en agua
Y se enraizaban los frutos del páramo.
El hielo derretido Cayambeño
Brillando con los vestigios del oro usurpado
Me encendía la piel,
Librándome del pecado,
Herencia colonial.
Reconocí más de
Trecientas tonalidades de verde
Cambiante tras la neblina andina,
El fuego
Y la luna.
Hay mucha luz en diciembre:
La luz de días que se extienden tras las fronteras,
La luz que sacia el
Hambre y la tristeza.
≈
Toros
Son las fiestas de Quito
Y los toros, animales con memoria
Reconocen a su dueño,
Lo siguen hacia la muerte
A pesar del olor a morbo
Que emana de las butacas llenas
De vampiros, pishtacos,
Con sus dientes resbalosos de alcohol y sangre.
El toro avanza
Animal dicromato
No puede ver el rojo del torero
Ve el gris de un día de neblina para aplacar
El fuego de un sol penetrante.
Las banderas,
Con su punta de acero,
Traspasan la carne
Y cada movimiento se traduce a una
Oscilación del metal.
Durante las horas de bailes truculentos
Que cesan en el Estoque curvado
Rajando el corazón,
Se sumergen los bramidos
En dolor,
Ahogando cuerdas vocales
Capaces de expresar miedo
Y nostalgia.