Santiago Daydí Tolson nos aporta aquí una reflexión sobre el quehacer literario basándose en lo que un gran poeta dice al respecto.
En 1961 la Editorial Aguilar publica un volumen de conferencias pronunciadas por el poeta español Juan Ramón Jiménez (1881-1958), Premio Nóbel 1956. Francisco Garfias, editor y compilador de la selección, explica en su “Prólogo” que se le puso al volumen “un título muy juanramoniano, El trabajo gustoso, por ser el definitivo de su primera conferencia y por expresar exactamente lo que fue para el poeta de Moguer su propia obra: trabajo gustoso, dedicación gozosa y absoluta de toda una vida” dedicada a la Poesía, “con mayúscula”.
Propone el poeta en tal conferencia una armonía social, su “comunismo poético” que “sería aquel en que todos, iguales en principio, trabajásemos en nuestra vida, con nuestra vida y por nuestra vida, por deber consciente, cada uno en su vocación, ‘en lo que le gustara’”. Ideal que ve en ese gusto personal por el trabajo propio “el fuego alimentador de la calidad poética que debe acompañar siempre al trabajo, que le da al trabajo utilidad y encanto”.
Para el poeta el trabajo gustoso es “armonía física y moral, es poesía libre, es paz ambiente”. “El gusto por el trabajo propio–observa– trae el respeto, gustoso también, por el gustoso trabajo ajeno”. Utópica visión que Juan Ramón resume en las palabras finales de su conferencia: “La ventaja del trabajo, en mi comunismo poético, del trabajo repartido y retribuido noble y justamente con arreglo a vocación y en una equilibrada exigencia, está en que se trabajaría por el trabajo.”
Equipara esto al “arte por el arte, poesía por la poesía, esfuerzo como premio, según la ley de los espartanos cuando pedían para honra máxima de su poder gustoso la rama ligera y fugaz del perejil” ésa que Juan Ramón elige como símbolo de su heráldica personal.
Y concluye repitiendo: “Trabajo gustoso, respeto al trabajo gustoso, grado sumo de la vida. Y al lado del trabajo. . . trabajará, descansará y soñará con nosotros, como una realidad visible, la Poesía”.