De No apto para kintsugi (Bitácora de vuelos ediciones, 2024)
Umbral
para Silvia y Virginia
No quiero volver mis pies sobre la sal
no quiero tejer bendiciones con mis dedos
lo que quiero es
echarme piedras en los bolsillos
como algunas mujeres
que han cargado (ya) el peso ígneo de sus ideas
mojarme la punta de los cabellos en un vaso de oporto
dormir en el umbral de mármol
donde la Muerte sostiene los versos magníficos
que nunca escribí
porque no he sido buena
ni he sido virtuosa
pero he sido espiga que besa la tierra en invierno
y alza su tallo en verano
porque al final del camino mi alma huye
del barquero
y se pierde en la neblina
sin pagar la cuota del viaje
condenada
a ver la belleza en el cuenco de sus manos
Creyente
Hoy pensé en Dios
un dios pastoso
hecho de barro y azúcar
especial para invocarse los fines de semana
(no soy tan atea los sábados)
pensé en sus manos como dos nubes
que ascienden
por el rabillo del ojo de un caballo muerto
así ha sido mi día: un animal echado sobre un hilo de luz
que respira pesadamente
esperando la absolución
Amores fallidos
Siempre me enamoro de gente muerta
en el mejor de los casos
una especie de zombi con delirium tremens
así fue mi primer amor
un tipo adicto al opio y al alcohol
que llevaba más de un siglo en el sepulcro
les hice un poema a él y a su Raven
que graznaba
sobre el busto de Palas
y me dormí con la esperanza de no despertar jamás
cosas de adolescentes dijeron mis padres
luego
conocí a ese chico de muñecas fracturadas
que me dio mi primer beso
él oía voces de niñas telépatas
y yo corría detrás de su sombra por las calles
nocturnas
fui su madre postiza
una muleta para que no se cayera en los abismos
aunque él no cumplió su promesa
de matarse si me iba
sigue vivo
ahora mucho más viejo
y por supuesto mucho más triste
por mi parte
quería recorrer el mundo sin salir de mi barrio
el Big Bang estallaba en la cabeza de una hormiga
en un gramo de tierra / un hematoma
el Empire State o lo hondo de mi clóset: daba igual
acabé en la cama con un adicto al crack
no es que no lo supiera
mi complejo de cuidadora de enfermos
(bruja que torna en aves del paraíso a los alacranes)
me hizo quedarme allí
no había ningún tesoro bajo las piedras
ninguna revelación ni siquiera algo vivo
porque ya dije: me enamoro de gente muerta
la putrefacción despierta
mi deseo primitivo de levantar cadáveres
(la necrofilia es hereditaria)
cada vez que le presento a mamá
un novio nuevo
ella tiembla
mis hombres escapan a cualquier etiqueta
(la psiquiatría no se hizo para ellos)
y cada uno abre
un pozo más profundo
que por gracia de Némesis es también flor
(hoy se me cayó la mitad del alma en un bote con cianuro)
hunde la estaca en el pecho de la bestia
pienso al escuchar a Cerati
(la misma canción ochentera con la que crecí)
mientras estuvo vivo
no me importó demasiado
pero esta noche no puedo dejar de oírlo
me temo / se trata de un nuevo affaire
Iba a ser psicoanalista pero mejor seré física nuclear
Tengo la mala costumbre
de alterar las teorías
de no respetar a ningún sabio
y no tener más figuras de autoridad que los súcubos
que alimentan mis sueños
a veces me da por
decirle al médico austriaco: sabes
creo que le tienes envidia al coño
complejo de elongación
pero te perdono
porque eres tan adicto como yo
aunque nuestras obsesiones sean distintas
si se mete en mi cabeza
la idea de que no hay partículas elementales
o de que el Big Crunch sucedió hace tiempo
aunque el tiempo
sea una construcción (¿cómo se dice
ahora?… ideológica)
nadie me moverá de allí
a menos que venga con su universo portátil
y lo haga estallar sobre mi mano
en el fondo
el Ello
se parece al hidrógeno primordial
y la memoria
a un gran abismo
¿o qué?
¿no es cada ser humano
una estrella en colisión?
Muy agradecida con la publicación, queridos amigos.
Me gustó. Saludos de Santiago del Estero, argentina