{"id":22211,"date":"2026-10-31T01:07:12","date_gmt":"2026-10-31T01:07:12","guid":{"rendered":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/?p=22211"},"modified":"2026-10-31T01:07:15","modified_gmt":"2026-10-31T01:07:15","slug":"el-ultimo-cartucho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/2026\/10\/31\/el-ultimo-cartucho\/","title":{"rendered":"El \u00faltimo cartucho"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">por C\u00e9sar CalMont<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">::: <em>En esta ocasi\u00f3n ofrecemos un cuento de un escritor de Churintzio<\/em>, <em>un peque\u00f1o pueblo del estado de Michoac\u00e1n, M\u00e9xico<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sab\u00eda que no deb\u00eda aceptar\u2026 \u00bfQu\u00e9 necesidad ten\u00eda yo de todo eso? El Mirto asegur\u00f3 que aquello era algo de rutina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014S\u00f3lo eso \u2014insisti\u00f3 el Mirto\u2014, son como negocios\u2026 <em>bisness<\/em> pues.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rechac\u00e9 en un principio. Fui al pueblo nom\u00e1s para enterrar a mam\u00e1 Toribia. De cualquier forma ir\u00eda, pero en un inicio no era a sepultarla. Lo que son las cosas, celebrar\u00edamos sus noventa a\u00f1os el diecis\u00e9is de diciembre, pero la maldita pulmon\u00eda nos cambi\u00f3 la fiesta en un velorio, curiosamente el mismo d\u00eda del festejo. Me sent\u00eda de la jodida, todo dado al traste. No ten\u00eda ganas de nada, mucho menos hacerla de chofer, que es a lo que me dedico desde hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os ac\u00e1 en el otro lado. Eso es precisamente lo que el Mirto me ped\u00eda:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Necesito a alguien que sea un ching\u00f3n pa\u00b4l volante y no se me ocurre nadie m\u00e1s que t\u00fa, mi Richard. No por nada llevas tanto tiempo de trailero all\u00e1 en el gabacho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Mirto era polic\u00eda. Todo ser\u00eda parte, seg\u00fan \u00e9l, de una misi\u00f3n de encubierto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQue c\u00f3mo estuvo que acept\u00e9? Ni yo mismo lo s\u00e9. En momentos como \u00e9ste, mientras escribo todo aquello, me pregunto lo mismo sin lograr hallar respuesta. \u00bfC\u00f3mo pude olvidar las \u00faltimas palabras de mam\u00e1 Toribia? Habl\u00e9 con ella unos d\u00edas antes de su muerte. Qui\u00e9n iba a decir que ser\u00eda la \u00faltima vez que escuchar\u00eda su voz. Dijo que el Mirto andaba preguntado por m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfY no le ha dicho para qu\u00e9 me quiere?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No, mi\u00b4jo, pero no me da buena espina. Ese panz\u00f3n no anda en buenos pasos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9 lo dice?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Es polic\u00eda, \u00bfse te parece poco?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mam\u00e1 Toribia era muy dada a exagerar las cosas, tal vez por eso no le di tanta importancia. Ahora veo lo mucho que tuvo raz\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Cu\u00eddate de las malas juntas, mi muchachito. S\u00e9 obediente y hazme caso; no se te vaya a ocurrir andar con ese panz\u00f3n ahora que vengas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">O\u00ed otro suspiro. Fue lo \u00faltimo que escuch\u00e9 de mam\u00e1 Toribia. La bater\u00eda de mi celular estaba muerta. Le marcar\u00e9 m\u00e1s tarde, me dije mientras enchufaba el cable al cenicero del cami\u00f3n. Deb\u00ed llamar tan pronto como pude, pero me acord\u00e9 hasta que recib\u00ed la noticia de su muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tiempo all\u00e1 es muy distinto\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Mirto s\u00f3lo estuvo un rato en el velorio. Ah\u00ed no dijo nada del negocio. En un inicio s\u00f3lo habl\u00f3 de cuando fuimos compa\u00f1eros en la escuela, de cuando \u00e9ramos monaguillos y nos rob\u00e1bamos las limosnas, luego fue escalando poco a poco hasta llegar a la \u00e9poca &nbsp;de la Santiaguito y todo lo que conlleva meterse a colonias como esas. No deb\u00ed hablar con \u00e9l, al menos no de esos temas. \u00a1Era el velorio de mam\u00e1 Toribia, por Dios! Bien me lo dec\u00eda cada que pod\u00eda: <em>con el diablo no se habla, mijo<\/em>. Bueno, pues habl\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como a los cinco d\u00edas del entierro lleg\u00f3 el Mirto montado en su patrulla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Vamos por unas chelas, mi Richard, ayudan pa\u00b4l ag\u00fcite.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo estaba sentado en un bote chilero afuera de la casa de mam\u00e1 Toribia. \u00c9l ni siquiera se baj\u00f3 de la patrulla. Sub\u00ed. Encendi\u00f3 las torretas, estir\u00f3 el pie derecho; el motor rugi\u00f3. Faltaba poco para el medio d\u00eda, as\u00ed que ten\u00eda al menos seis horas para tomarme un par de cervezas, regresar a casa, echarme un ba\u00f1o, tal vez dormir la siesta antes de abrirles a las se\u00f1oras que rezar\u00edan el novenario. A nadie le hace mal un rato de esparcimiento, sobre todo para no morirse de tristeza. Eso fue lo que pens\u00e9 en un principio, pero al ver que entr\u00e1bamos en la colonia Santiaguito me empez\u00f3 a punzar algo en la panza. Mal asunto. No es que me las d\u00e9 de santo, mucho menos de persignado, pero, \u00bfmam\u00e1 Toribia todav\u00eda calientita en su caj\u00f3n de muerta y yo viendo viejas encueradas? Estuve a punto de protestar, pero me di cuenta de que el Mirto sum\u00eda todav\u00eda m\u00e1s el pie derecho, as\u00ed que mi inquietud se disip\u00f3 tan pronto salimos de la Santiaguito. Llegamos a la Flores Mendieta. Respir\u00e9 m\u00e1s profundo todav\u00eda. En momentos de duelo, siempre es mejor una cantina que un putero. El Mirto solt\u00f3 el pie a unos metros del establecimiento m\u00e1s jodido que pod\u00eda verse por ah\u00ed. Ya ni la friega, pens\u00e9 cuando vi la fachada con sus paredes todas descarapeladas, hinchadas de humedad, tristes y desoladas de lo viejas; las tejas ardiendo de mugre, con una capa verde cubriendo las descarapeladuras. Lo \u00fanico decente en aquella desolaci\u00f3n era el letrero con su nombre: <em>El \u00daltimo Cartucho<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Vente, mi Richard. Nos echamos unas y nos vamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vi de nuevo el letrero, el fondo pintado de un caf\u00e9 claro, como de un tono arena; las letras eran de hierro forjado, en negro mate. Hab\u00eda un par de herraduras encerrando las palabras, yo creo que haciendo la funci\u00f3n que tienen las comillas, porque <em>El \u00daltimo Cartucho<\/em> es el nombre de una de las pel\u00edculas de Mario Almada, el Clint Eastwood de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entramos por un pasillo oscuro, el piso era de tierra, las paredes con el adobe expuesto. Adentro hab\u00eda mesas de madera y el piso era de losa. Estaba casi vac\u00edo, s\u00f3lo un par de tipos sentados frente a la barra y el cantinero, frente a ellos, arrimando las cervezas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> \u2014Quiubo, poli \u2014dijo el m\u00e1s joven de los dos. Era un hombre bajo y corpulento. El otro, flaco y nervudo, hizo apenas una reverencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hubo presentaciones ni esas cosas, as\u00ed que me referir\u00e9 al corpulento como Robusto y al otro ya sabr\u00e1n m\u00e1s adelante c\u00f3mo lo llam\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de que ah\u00ed adentro no entraba ni un rayo de sol, aquellos hombres tra\u00edan tejana y <em>Ray-Ban<\/em> tipo gota. Hab\u00eda una televisi\u00f3n apoyada sobre un piano de pared. Podr\u00eda afirmar, por la gruesa capa de polvo en la cubierta del instrumento, que jam\u00e1s fue utilizado; el televisor, por el contrario, a pesar de ser uno de esos armatostes con su pantalla todav\u00eda de las bolonchas, estaba poco menos que reluciente. Mario Almada en escena; en un inicio no reconoc\u00ed la pel\u00edcula. Bien pude hacerlo, pero no s\u00e9 por qu\u00e9 en aquel momento comenc\u00e9 a sentir que los nervios me endurec\u00edan por dentro. Entend\u00ed, eso s\u00ed,&nbsp; el motivo por el cual nombraron de ese modo la cantina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No lo he mencionado, pero es importante que lo diga: soy muy nervioso, extremadamente nervioso. Aquellos tipos de lente oscuro, vestidos de vaquero, como los actores de la pel\u00edcula, acentuaron mi nerviosismo. El Mirto y Robusto hablaban de cosas que yo no alcanzaba a distinguir. Con las ristras de balas que sal\u00edan del rev\u00f3lver de Mario Almada apenas me llegaba una que otra frase. Mejor para m\u00ed. El otro hombre, el mayor, no hablaba, s\u00f3lo mov\u00eda la cabeza hacia arriba y hacia abajo, o hacia un lado y hacia el otro, seg\u00fan fuera el caso. Aferraba su cigarro con la mano derecha. En un inicio lo ignoraba; ni siquiera una calada fugaz o diminuta. Nada. El humo gris formaba nubes imprecisas y perdi\u00e9ndose en la penumbra del lugar. \u00c9l mismo era tan flaco y arrugado como el legendario actor de la pel\u00edcula; quiz\u00e1 deb\u00eda tener la misma edad que \u00e9l. Era, en todo caso, un Almada de a mentiras. Ahora ya saben c\u00f3mo fue que lo nombr\u00e9.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escuch\u00e9 decir al Mirto que yo era como su hermano, su amigo de la infancia, que viv\u00eda en el otro lado y por eso ellos no me hab\u00edan visto por ah\u00ed. Dijo que regres\u00e9 al pueblo a arreglar unos asuntos de herencia. El muy cabr\u00f3n ni siquiera mencion\u00f3 a mam\u00e1 Toribia. No es que quisiera recibir el p\u00e9same de aquellos dos, pero tampoco me gust\u00f3 que no dijera una palabra de ella, como si no hubiera significado nada para m\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Nunca perdimos comunicaci\u00f3n, jefes. Siempre hablamos, as\u00ed que no tengan pendiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00e9 de d\u00f3nde le sal\u00eda tanta habladur\u00eda. Para empezar, no hablamos en todos estos a\u00f1os, es m\u00e1s, casi me olvidaba de \u00e9l hasta que mam\u00e1 Toribia me lo record\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Robusto y Almada me miraron de arriba abajo, luego de abajo a arriba, de la misma manera como se observa la mercanc\u00eda en una tienda. Finalmente, tras dos o tres tragos de cerveza, Robusto levant\u00f3 la mano izquierda y tron\u00f3 los dedos en el aire. Como perro amaestrado, el cantinero baj\u00f3 el volumen de la televisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfCu\u00e1ntos kilos le calcula, jefe?&nbsp; \u2014pregunt\u00f3 el Mirto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Como dos toneladas, mi poli \u2014dijo Robusto\u2014. Es de la buena, directa de San Juanico. Pura calidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Mirto asinti\u00f3, encendi\u00f3 un cigarro y &nbsp;me mir\u00f3. Yo tambi\u00e9n lo vi, pero s\u00f3lo de reojo porque fing\u00eda estar atento a la pel\u00edcula. La verdad es que para esos momentos mis intestinos ya estaban demasiado flojos, puedo decir que hasta sent\u00ed c\u00f3mo desembocaba mi \u00faltimo alimento nom\u00e1s del puro miedo de escuchar lo que no deb\u00eda escuchar. \u00bfQui\u00e9n no ha sentido eso al menos una vez en su vida? Como ya lo he dicho, fing\u00ed estar atento a la pel\u00edcula; aunque, a fin de cuentas, mi inter\u00e9s fue genuino; puedo afirmar que me olvid\u00e9 de la pl\u00e1tica, y por lo visto tambi\u00e9n de mam\u00e1 Toribia y su voz agreste sonando en mi cabeza: <em>cu\u00eddate de las malas juntas, Ricardito; \u00a1no te vayas a juntar con ese panz\u00f3n ahora que vayas a venir!<\/em> En esos momentos se libraba una de los tantos enfrentamientos que tiene Mario Almada en sus pel\u00edculas, sus maniobras prodigiosas en la destartalada F150 del sesenta y tantos; una mano al volante y la otra al rev\u00f3lver. Los disparos certeros, letales y, como siempre, casi infinitos. Ni los gringos con su Rambo lograron cosas como esas. Al fin, luego de la segunda o tercer trifulca, el Almada de a mentiras comenz\u00f3 a fumar a medida que el actor esquivaba los proyectiles de sus enemigos. Golpeteaba la barra con sus dedos, casi al son de los balazos. Puedo decir que al igual que yo, estaba m\u00e1s atento al desenlace de la escena que en la conversaci\u00f3n entre sus socios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Es una camioneta de redilas, mi poli \u2014escuch\u00e9 a Robusto\u2014, y amarilla. No hay pierde. Es vieja y rechina un chingo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Apenas pa\u00b4l jale, jefe \u2014dijo el Mirto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como en todas sus pel\u00edculas, Mario Almada sali\u00f3 ileso, si acaso dos o tres raspones apenas visibles en su rostro. La camioneta hecha pedazos. Los rivales un mont\u00f3n de muertos. El Almada de a mentiras dio la \u00faltima calada y dej\u00f3 la colilla en el cenicero. Creo que sonre\u00eda, aunque no lo puedo asegurar, hasta podr\u00eda decir que mostraba cierto alivio al ver ileso a su hom\u00f3logo de la pantalla. Como si alguna vez lo hubieran derrotado. Con movimientos parsimoniosos, tan parecidos a los del verdadero Mario Almada, sac\u00f3 un sobre amarillo que tra\u00eda en el chaleco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Lo suyo, poli \u2014no dejaba de mirar a la pantalla. Ten\u00eda una voz pausada y enigm\u00e1tica, como si hablara desde las profundidades de una sepultura. S\u00e9 que digo mucha pendejada, pero no se me ocurre otra forma de describir aquella voz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Mirto cogi\u00f3 el paquete, ech\u00f3 un vistazo y lo guard\u00f3 en la bolsa del chaleco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Bien, jefe; jefazo, en eso quedamos\u2026, en eso quedamos, como siempre \u2014dio un trago antes de voltear hacia donde yo estaba\u2014. S\u00f3lo que\u2026 me gustar\u00eda, eh\u2026 como ustedes vean, eh\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Qu\u00e9! \u2014interrumpi\u00f3 Robusto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa, poli? \u2014dijo el Almada. Se quit\u00f3 los lentes, mir\u00f3 directo al Mirto. Sus ojos eran oscuros y abismales (otra vez las pendejadas, pero qu\u00e9 quieren, as\u00ed es como lo vi). De no ser porque el actor hab\u00eda muerto hac\u00eda poco tiempo, podr\u00eda jurar que me encontraba frente al mismo Mario Almada. No exagero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Mirto dijo que el chofer que ten\u00eda apalabrado se lo hab\u00edan despachado hac\u00eda no mucho tiempo. As\u00ed mero fue como lo o\u00ed decir aquello.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfY el otro? \u2014pregunt\u00f3 el Mirto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Tampoco est\u00e1 entre nosotros \u2014dio con su voz penumbrosa el Almada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Pero no se apuren, jefes\u2014sent\u00ed la mano del Mirto en mi hombro\u2014, aqu\u00ed mi compa Richard puede hacer el jale sin ning\u00fan problema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hizo una exposici\u00f3n de mis logros como chofer. Repiti\u00f3 ese cuento de que \u00e9ramos como hermanos y todo eso. Creo que ah\u00ed fue cuando mi raz\u00f3n me abandon\u00f3. Robusto se dirigi\u00f3 a m\u00ed por primera vez. Me dijo que si yo estaba dispuesto a hacer el \u201ctrabajito\u201d. Creo que alc\u00e9 los hombros sin mover los labios, y si dije algo la verdad no lo recuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como se habr\u00e1n de imaginar, yo no estaba en mi mejor momento. Por m\u00e1s estabilidad econ\u00f3mica y buena salud que tenga uno, siempre llega algo que te jode. A m\u00ed me jodi\u00f3 la muerte de mam\u00e1 Toribia. Fue como mi madre. Yo fui su quinto nieto, pero el \u00fanico que estuvo al pendiente de ella durante muchos a\u00f1os. Fui al rancho a verla al menos dos veces al a\u00f1o, pero cuando se hizo m\u00e1s vieja iba al menos cuatro. Le ten\u00eda su ayudanta y todo para que no estuviera sola, pero eso no viene al tema, el caso es que a pesar de pocos d\u00edas fuera de mi trabajo, ya sent\u00eda la necesidad de regresar, pero en la empresa no me dejar\u00edan manejar hasta que me hicieran un mont\u00f3n de pruebas m\u00e9dicas para asegurarse que yo estaba en buenas condiciones. Ya saben c\u00f3mo son los gringos. Parecer\u00e1 contradictorio por lo que dije al inicio, que no ten\u00eda \u00e1nimos de nada, mucho menos de estar tras el volante, pero todav\u00eda no he mencionado que manejar produce en m\u00ed un efecto relajante. Con aquel encuentro sent\u00ed unas repentinas ganas de relajarme. Ahora lo veo de ese modo. Si hubiera dicho que no, tal vez la tal urgencia ni siquiera hubiera aparecido y yo no estar\u00eda en esta incertidumbre, pero lo que vino despu\u00e9s (tambi\u00e9n ahora me doy cuenta de eso), no me dej\u00f3 de otra que aceptar. Contrario a mi costumbre, tom\u00e9 el cigarro que el Mirto me ofreci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfY\u2026 si me agarran? \u2014dije despu\u00e9s de una profunda y violent\u00edsima calada. Sent\u00eda como si el humo se endureciera en mi garganta y me impidiera decir las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfY qu\u00e9? \u2014intervino Robusto\u2014 Ni que trajeras drogas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Le aseguro, don Richard \u2014dijo el Almada\u2014 que todos van a querer huir de usted.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Robusto sonri\u00f3. El Mirto tambi\u00e9n se carcaje\u00f3. La sonrisa del Almada, en cambio, fue m\u00e1s discreta, aunque con la misma dosis de iron\u00eda. Para ese momento yo apenas hab\u00eda tomado uno o dos tragos de cerveza. Robusto se acerc\u00f3 y me tom\u00f3 del hombro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Lo m\u00e1s que puede pasar es que se le ponche una llanta, don Richard \u2014asegur\u00f3\u2014, porque ni el pinche motor se le va a joder porque est\u00e1 reci\u00e9n afinadito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sonrieron nuevamente. El Mirto asinti\u00f3. Yo temblaba, ten\u00eda las cejas y mejillas encharcadas de sudor. Tom\u00e9 de un solo trago lo que me quedaba en la botella y volte\u00e9 hacia la tele. No s\u00e9 por qu\u00e9 lo hice. Mario Almada parec\u00eda mirarme con su habitual sonrisa a medias que acentuaba las miles y miles de arrugas de su rostro. Podr\u00eda asegurar que estaba vivo frente a m\u00ed; hasta sent\u00ed que me dec\u00eda \u201cno seas coll\u00f3n, Ricardo\u2026, \u00e9ntrale\u201d. Mir\u00e9 al Mirto, luego a Robusto, despu\u00e9s al Almada de a mentiras y, por \u00faltimo (otra vez la burra al pozo) de nuevo a la pantalla. Todos, incluido Mario Almada \u2014el de a de veras\u2014, asent\u00edan con la cabeza, como infundi\u00e9ndome los \u00e1nimos necesarios para aceptar. Di una calada bien profunda, pero ya no tan violenta, contuve el humo, como si con eso pudiera silenciar la implacable voz de mam\u00e1 Toribia en mi cabeza. Luego de uno o dos minutos ya no la escuch\u00e9, as\u00ed que mov\u00ed la cabeza para arriba y para abajo. No estoy seguro si dije algo, el caso es que acept\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La camioneta era del siglo pasado, de a mediados de los setentas, quiz\u00e1. Jam\u00e1s hab\u00eda manejado una cosa as\u00ed de vieja. Era amarilla, de redilas, tal como la describi\u00f3 el Robusto, parecida a esas camionetas donde cargan a los puercos. Maniobrarla era toda una proeza. Ten\u00eda el volante tan duro que cada curva en el camino era un martirio para mis brazos. Al peso de la camioneta (tres toneladas), habr\u00eda que a\u00f1adirle el esti\u00e9rcol que le echaron; en ese&nbsp; momento supuse que para disimular olores indebidos. En aquel instante, tambi\u00e9n, me hice muchas preguntas y todas sus respuestas me provocaban un temblor mayor a que produc\u00eda en m\u00ed el zangoloteo de la camioneta: \u00bfser\u00eda ilegal lo que hab\u00edan puesto debajo del esti\u00e9rcol? \u00bfPor qu\u00e9 tanto misterio cuando me entregaron las llaves? <em>V\u00e1yase derechito, mi Richard, no se vaya a parar ni echarse una meada, mucho menos darle raite a nadie<\/em>. No me detuvieron en ning\u00fan ret\u00e9n. Los militares me hac\u00edan se\u00f1as para que apresurara el paso. Ese d\u00eda estar\u00eda el Presidente con su calva expuesta a una muchedumbre que iba para verlo a \u00e9l y a su Candidato en el cierre de campa\u00f1a, as\u00ed que ten\u00edan que asegurar todas las entradas a La Gran Ciudad. Result\u00f3 tal como lo predijo el Mirto: todos quer\u00edan huir de m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las instrucciones fueron nebulosas. S\u00f3lo deber\u00eda llevar la camioneta hasta La Gran Ciudad y ah\u00ed me encontrar\u00edan. \u00bfQui\u00e9nes? No importaba, <em>usted nom\u00e1s p\u00e1rese en la primera gasolinera, llene el tanque, y mientras lo llenan m\u00e9tase al Oxxo y pida un termo y un caf\u00e9<\/em>. Por absurdo que parezca, as\u00ed fue como dijeron, pero m\u00e1s disparatado fue la indicaci\u00f3n que me dieron para cuando alguien se acercara a preguntar mi nombre:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Usted, mi Richard \u2014dijo Robusto\u2014, s\u00f3lo diga que se llama Ricardo Almada. Eso es todo. Ricardo Almada. Ellos dar\u00e1n con usted. Nom\u00e1s acu\u00e9rdese: Ricardo, Al-ma-da, <em>\u00bfokey?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para las once de la ma\u00f1ana, despu\u00e9s de casi ocho horas de viaje, llegu\u00e9 a la periferia de La Gran Ciudad. Me detuve en la primera gasolinera, tal como Robusto y el Almada me indicaron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u2014Tanque lleno, por favor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El despachador torci\u00f3 la boca. Entr\u00e9 al Oxxo y ped\u00ed lo que me dijeron que pidiera. Hab\u00eda dos polic\u00edas obesos sentados en una de las bancas que dan hacia afuera. Uno de ellos se acerc\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Qu\u00e9 lleva en esa troca, amigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> \u2014Abono, jefe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u2014Pues\u2026 apesta a mierda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014As\u00ed es, jefe \u2014dije\u2014. Es lo mismo. La mierda y el abono son lo mismo. A la mierda se le dice abono, pero al abono jam\u00e1s se le dice mierda y\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Est\u00e1 bien, amigo, entiendo\u2026 entiendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El otro polic\u00eda, un poco menos regordete, tambi\u00e9n se acerc\u00f3. Por los lentes oscuros tipo gota, record\u00e9 al Almada y a Robusto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfC\u00f3mo se llama? \u2014me dijo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Abono, jefe \u2014tos\u00ed\u2014. Se llama abono, aunque tambi\u00e9n le dicen fertilizante natural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ambos polizontes se miraron entre s\u00ed. El m\u00e1s desparramado pregunt\u00f3 de nuevo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Usted, amigo, d\u00edganos su nombre, \u00bfc\u00f3mo se llama?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ah, s\u00ed \u2014repliqu\u00e9\u2014. Almada, se\u00f1or, Ricardo Almada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 por la forma de decir mi nombre, muy a lo gabacho, o por mi facha de perro trasijado, se echaron a re\u00edr antes de pedirme una identificaci\u00f3n. Les entregu\u00e9 la licencia provisional de conducir que sacaba cada que iba para all\u00e1. Sent\u00ed la tensi\u00f3n de sus miradas: primero a m\u00ed, luego a la identificaci\u00f3n antes de regresar nuevamente sus ojos hacia m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfAlmada?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Les dije que s\u00ed, desde luego que s\u00ed, aunque casi de inmediato aclar\u00e9:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No es que me apellide Almada, pero mi nombre s\u00ed es Ricardo. As\u00ed me dicen, Ricardo Almada, y pues de tanto que lo escucho a veces pienso que \u00e9se es mi nombre. Soy admirador de Mario Almada, ya saben, el actor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Ah, vaya! \u2014dijo el que tra\u00eda mi identificaci\u00f3n\u2014 Hac\u00eda puras pel\u00edculas perronas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014L\u00e1stima que ya se haya muerto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Platicamos durante un rato. Me dijeron que su turno hab\u00eda terminado, pero que con mucho gusto me acompa\u00f1ar\u00edan para transitar la Gran Ciudad, que de no ser por su ofrecimiento me las ver\u00eda muy duras para llegar a mi destino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Lo vamos a acompa\u00f1ar nom\u00e1s porque tiene buenos gustos, amigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Nom\u00e1s por eso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Est\u00e1 muy penado eso de andar contaminando. Con nosotros acompa\u00f1\u00e1ndolo nadie le dir\u00e1 nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Y m\u00e1s con esas apesturas!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo no supe qu\u00e9 decir. Ellos me dijeron que los siguiera y los segu\u00ed. Le dimos por la Avenida M\u00e1rtires durante unos veinte minutos, luego doblamos por la Dolores Arriaga y entramos por la Flores Mendieta hasta llegar a Tacubaya. Finalmente desembocamos en un camino de terracer\u00eda. Aquello me empez\u00f3 a oler peor que el esti\u00e9rcol que tra\u00eda cargando. Quise escabullirme pero&nbsp; ya era demasiado tarde; detr\u00e1s de m\u00ed ven\u00eda otra patrulla. No supe de d\u00f3nde hab\u00eda salido. Nos detuvimos en un terreno bald\u00edo. Uno de ellos se acerc\u00f3 y me dijo que yo no me bajara. Me qued\u00e9 con las manos al volante, mirando por el retrovisor. Lleg\u00f3 una camioneta militar. Dos hombres se bajaron y se acercaron a las bolas de manteca que me condujeron hasta ah\u00ed. Hablaron entre ellos y luego se acercaron hacia m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me pidieron que bajara. Baj\u00e9. Reconoc\u00ed a Robusto y al Almada con sus <em>Ray-Ban<\/em> tipo gota; mis nervios se crisparon.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfQu\u00e9 tal el viaje, mi Richard?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo que dije bien, aunque no lo puedo asegurar. Tal vez s\u00f3lo mov\u00ed la cabeza; eso s\u00ed, balbuceaba como alguien que est\u00e1 demasiado alcoholizado. &nbsp;El Almada me salud\u00f3 dando un toque discreto a la punta de su tejana con la mano derecha, inclin\u00f3 un poco la cabeza y estoy por decir que incluso&nbsp; me sonri\u00f3. S\u00f3lo le faltaba el caballo porque hasta chaparreras tra\u00eda. Devolv\u00ed el saludo con una sonrisa medio t\u00edmida, medio indecisa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ah, qu\u00e9 de mi Richard \u2014dijo uno de los polic\u00edas obesos\u2014, tanto peso no es bueno. Le puede tronar la suspensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> \u2014Y el motor \u2014dijo el otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un par de hombres aparecieron con palas y comenzaron a descargar la camioneta. No s\u00e9 de d\u00f3nde salieron. Uno de ellos dio con algo porque se escuch\u00f3 un golpe seco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014El paquete.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfNo le pas\u00f3 la mierda? \u2014pregunt\u00f3 el Robusto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014S\u00f3lo una mancha. Nada como para preocuparse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hubo una pausa. Yo no pod\u00eda ver de qu\u00e9 se trataba. Los dos polic\u00edas se hab\u00edan puesto frente a m\u00ed, no s\u00e9 si por casualidad o a prop\u00f3sito para taparme. Robusto se acerc\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Bien, mi Richard, muy bien. Ya puede retirarse, aqu\u00ed los polis lo llevar\u00e1n a la central camionera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sub\u00ed a la patrulla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al otro d\u00eda tom\u00e9 mi vuelo y me vine para ac\u00e1. No me import\u00f3 pagar lo que me cobraron los de <em>Atlantis Vuela<\/em> con tal de salir de mi pa\u00eds. Tuve un mal presentimiento as\u00ed que no esper\u00e9 siquiera a terminar el novenario. Fue lo \u00fanico acertado que hice en todo aquello. Qui\u00e9n sabe qu\u00e9 hubiera pasado de haberme quedado. Mam\u00e1 Toribia me hered\u00f3 la propiedad. No s\u00e9 lo que har\u00e9 con ella porque nunca pienso regresar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al Mirto no lo volv\u00ed a ver, o m\u00e1s bien no lo vi de nuevo en persona, porque a los pocos d\u00edas apareci\u00f3 en los noticieros. Seg\u00fan eso fue el autor intelectual del atentado que acab\u00f3 con la vida del candidato presidencial. Aquello ocurri\u00f3 durante la contienda electoral del noventa y tantos. Para los viejos como yo ser\u00e1 f\u00e1cil ubicar el incidente; a los j\u00f3venes no les importa. Ahora ni siquiera cuestionan al gobierno y sus absurdas explicaciones; aunque tampoco antes lo hac\u00edan, \u00bfo c\u00f3mo es posible que tan f\u00e1cil se acept\u00f3 que un polic\u00eda municipal haya ideado el magnicidio? Es como decir que un ni\u00f1o fue a la &nbsp;luna de ida y vuelta en el recreo. No s\u00f3lo al Mirto fue a quien vi en televisi\u00f3n sino tambi\u00e9n a Robusto y al Almada. Eso me sorprendi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s. Mart\u00edn L\u00f3pez Arciniega los entrevistaba en el noticiero de las nueve.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014En una movida ingeniosa \u2014asegur\u00f3 Robusto en la entrevista\u2014, el c\u00f3mplice de Jos\u00e9 Mart\u00ednez, alias Mirto, introdujo la bomba a La Gran Ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Almada estaba al lado de Robusto. Ambos, dijo el entrevistador, eran parte del equipo de seguridad del Candidato. Lo que al parecer la mayor\u00eda ignoraba, y entre los que sab\u00edan estoy seguro estaba al mism\u00edsimo Presidente de la Rep\u00fablica, es que ellos mismos fueron los que idearon todo para que el Candidato dejara de decir esos discursos que encend\u00edan poco a poco al pa\u00eds. Yo lo supe en ese instante.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Pero d\u00edgame, Mayor \u2014segu\u00eda el periodista\u2014, \u00bfc\u00f3mo pudo meter este supuesto c\u00f3mplice algo tan evidente a La Gran Ciudad? \u00bfY los perros entrenados qu\u00e9? Seg\u00fan los videos de mis compa\u00f1eros, hab\u00eda muchos en cada ret\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Bueno, Mart\u00edn \u2014intervino Robusto\u2014, debo reconocer que el Mirto se las ingeni\u00f3 para mandar al c\u00f3mplice en una camioneta llena de esti\u00e9rcol; al parecer la bomba ven\u00eda al fondo y la sac\u00f3 hasta que pas\u00f3 todos los retenes, ya dentro de La Gran Ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014La polic\u00eda metropolitana recibi\u00f3 una denuncia an\u00f3nima, ellos nos llamaron y nosotros fuimos a indagar. Nos llevamos a los perros \u2014intervino el Almada. Nunca lo escuch\u00e9 hablar tanto\u2014. Hab\u00eda un veh\u00edculo abandonado en un terreno Bald\u00edo cerca de donde ser\u00eda el cierre de campa\u00f1a. Los perros detectaron algo y tomamos muestras. El laboratorio determin\u00f3 que hab\u00eda componentes de la bomba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfTodav\u00eda no identifican al c\u00f3mplice?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Lo tenemos ubicado \u2014dijo Robusto\u2014. \u00a1Bien ubicado!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfD\u00f3nde est\u00e1? \u00bfQui\u00e9n es?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Asunto de Seguridad Nacional, Mart\u00edn, todav\u00eda no se puede decir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Almada mir\u00f3 directo a la c\u00e1mara, como si supiera que yo lo estaba del otro lado. Estoy seguro que fue por m\u00ed que dijo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014El silencio salva vidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;No s\u00e9 por qu\u00e9 me dejaron ir aquel d\u00eda. Tampoco es que quiera regresar a investigar. Como ya lo he dicho, tuve un mal presentimiento y por eso fue que me vine al otro d\u00eda para ac\u00e1. De cualquier modo me hubiera regresado porque no ten\u00eda ganas de seguir tristeando por &nbsp;la muerte de mam\u00e1 Toribia. Quiz\u00e1 el des\u00e1nimo salv\u00f3 mi vida. Vaya uno a saber.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por C\u00e9sar CalMont ::: En esta ocasi\u00f3n ofrecemos un cuento de un escritor de Churintzio, un peque\u00f1o pueblo del estado de Michoac\u00e1n, M\u00e9xico.&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":22224,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[154,209],"tags":[234,331,221],"coauthors":[312],"class_list":["post-22211","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuento","category-revista","tag-cuento","tag-cultura","tag-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22211","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22211"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22211\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22228,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22211\/revisions\/22228"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/22224"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22211"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22211"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22211"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=22211"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}