{"id":22200,"date":"2026-10-05T11:46:40","date_gmt":"2026-10-05T11:46:40","guid":{"rendered":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/?p=22200"},"modified":"2026-10-05T11:46:41","modified_gmt":"2026-10-05T11:46:41","slug":"un-paseo-por-el-tedio-la-identidad-el-quiet-quitting-y-los-ergastulos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/2026\/10\/05\/un-paseo-por-el-tedio-la-identidad-el-quiet-quitting-y-los-ergastulos\/","title":{"rendered":"Un paseo por el tedio, la identidad, el quiet quitting, y los erg\u00e1stulos"},"content":{"rendered":"\n<p>por Rebecca Bowman<\/p>\n\n\n\n<p>:::\u00a0<em>En \u00e9sta, su columna regular, La Terraza, nuestra editora comenta y analiza en dos textos cl\u00e1sicos de la literatura norteamericana un tema social muy al d\u00eda hoy todav\u00eda.<\/em> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Hace poco volv\u00ed a leer <em>La letra escarlata<\/em> de Nathaniel Hawthorne y, como en muchas otras ocasiones, al retomar una obra literaria a\u00f1os despu\u00e9s de haberla le\u00eddo por primera vez, me pareci\u00f3 otra. Sobre todo, me llam\u00f3 la atenci\u00f3n la introducci\u00f3n a la novela en porque en ella el autor retrata a varias personas que conoci\u00f3 cuando trabaj\u00f3 en una aduana y me confund\u00ed, pensando que Hawthorne hab\u00eda escrito tambi\u00e9n \u201cBartleby, el escribano\u201d, el famoso cuento de Herman Melville. En ambos casos\u2014en la novela de Hawthorne y en el cuento de Melville\u2014 se habla de la relaci\u00f3n entre el hombre y su empleo, describiendo a personas que trabajan de una manera nada com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de Bartleby, escribano que cumple sus funciones, de manera diligente pero melanc\u00f3lica, en lo que parece ser un despacho de abogados, reh\u00fasa de un d\u00eda para otro hacer su trabajo. Su invariable r\u00e9plica a toda sugerencia u orden es \u201c<em>Prefiero no hacerlo\u201d. <\/em>El propietario del despacho no sabe c\u00f3mo responder a tal actitud e intenta con mucha paciencia ayudar a Bartleby, pero tanta es la terca reticencia del escribano a participar en un intercambio laboral que termina muriendo de hambre.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso del pr\u00f3logo de <em>La letra escarlata<\/em>, los empleados contratados en la aduana son casi todos ancianos veteranos o capitanes de barco jubilados y son tantos que est\u00e1n all\u00ed sin realmente tener nada que hacer. Es un poco como lo que sucede, o suced\u00eda, a veces en ciertas oficinas burocr\u00e1ticas en M\u00e9xico, donde hubo una pol\u00edtica de emplear a muchos con un sueldo de subsistencia con el fin de, al disminuir la falta de empleo, ayudar a mantener la estabilidad social<em>.<\/em> Pasaban estos empleados p\u00fablicos los d\u00edas, los meses, los a\u00f1os sentados en mecedoras, conversando, dormitando, dejando pasar el tiempo sin un verdadero prop\u00f3sito. Hawthorne describe en el pr\u00f3logo esa especie de limbo o purgatorio laboral que en algo se parece a los ambientes de las pel\u00edculas <em>Clockwatchers <\/em>y <em>Office Space<\/em> y nos hace conscientes del aburrimientode un espacio ocupacional donde no sucede nada de importancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n encontrar que en estos dos textos, escritos en la \u00e9poca llamada la Revoluci\u00f3n del Mercado, cuando se produjo en los Estados Unidos la transici\u00f3n de una sociedad agraria a una de mercado, se dan situaciones parecidas a las del momento actual. Un punto interesante es que Hawthorne fue uno de los fundadores de Brook Farm, el experimento social de una comuna creada con el intento de reemplazar el sistema capitalista. Despu\u00e9s de pasar unos meses en dicha comuna se desilusion\u00f3 del experimento y se mud\u00f3 a una granja individual. A\u00f1os despu\u00e9s escribi\u00f3 una novela c\u00f3mica al respecto en la que astutamente pint\u00f3 las debilidades de los residentes de Brook Farm. Mientras Hawthorne estaba escribiendo esta novela Melville lo visitaba casi a diario y fue despu\u00e9s de esas visitas que escribi\u00f3 \u201cBartleby, el escribano\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En ambos textos hay un cuestionamiento de la relaci\u00f3n entre el hombre y su trabajo, de las condiciones del empleo, del prop\u00f3sito de pasar horas y horas en una actividad tediosa y poco relevante. As\u00ed parece suceder en el clima actual. Bastante conocido es el libro <em>Bullshit Jobs,<\/em> que describe un mundo donde pocos trabajos administrativos tienen importancia. Ahora que estamos en una recesi\u00f3n econ\u00f3mica que implica muchos despidos masivos y subcontrataciones al extranjero y la relaci\u00f3n entre el empleado y la corporaci\u00f3n que lo emplea se ha vuelto m\u00e1s adversarial, vemos fen\u00f3menos que son casi el opuesto al descrito en \u201cBartleby, el escribano\u201d como <em>overemployment,<\/em> o cumplir secretamente varios trabajos remotos de tiempo completo al mismo tiempo y <em>quiet quitting<\/em>, que es, en lugar de renunciar a un trabajo, hacer lo m\u00e1s m\u00ednimo hasta encontrar una nueva fuente de ingresos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como los empleados de la aduana de que habla Hawthorne se preocupaban por conservar su trabajo en un tiempo de incertidumbre econ\u00f3mica, as\u00ed sucede hoy en d\u00eda, m\u00e1s a\u00fan cuando la inteligencia artificial y la automatizaci\u00f3n disminuyen la necesidad de la mano de trabajo humana.&nbsp; Ya en 1952 Kurt Vonnegut hab\u00eda predicho esta situaci\u00f3n en <em>Player Piano <\/em>y Mar\u00eda Luisa Puga en su novela <em>P\u00e1nico o peligro dedica<\/em> much\u00edsimo tiempo a explorar las mon\u00f3tonas condiciones laborales de una joven en la Ciudad de M\u00e9xico en los setenta. Bien me acuerdo tambi\u00e9n de un cuento de Daniel Sada de los ochenta o los noventa en el que los j\u00f3venes no consegu\u00edan trabajo y el gobierno les daba una m\u00ednima pensi\u00f3n, la suficiente para vivir en condiciones lamentables y pasar el d\u00eda jugando videojuegos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero cuestionar la relaci\u00f3n entre el hombre y su trabajo es algo que se ha hecho desde que en <em>David Copperfield<\/em> al personaje principal a los diez a\u00f1os de edad lo pusieron a pegar etiquetas en las botellas en Murdstone &amp; Grinby\u2019s. Por otra parte, las relaciones entre empleados que tienen tiempo de sobra aparecen en el fabuloso cuento \u201cEl abrigo\u201d de Gogol.&nbsp; Zola denuncia una y otra vez la situaci\u00f3n dif\u00edcil del obrero franc\u00e9s del siglo XIX. Podemos pensar en Thomas Hardy y en Fielding con su <em>Vanity Fair.<\/em> Incluso en las jarchas encontramos versos que imitan las canciones de trabajo que se cantaban para mitigar el tedio de los obreros. Y en tiempos de Ner\u00f3n Juvenal escrib\u00eda sobre los erg\u00e1stulos, aquellos pozos en los latifundios en los que estaban condenados a vivir, encadenados, los esclavos que hab\u00edan disgustado a sus amos:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 recomienda a un joven alguien que se alegra del chirrido de una cadena, a quien causan maravillosa impresi\u00f3n los estigmas, los trabajos forzados y las c\u00e1rceles?<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que ahora parece ser una novedad no lo es.&nbsp; Recordemos que \u201cBartleby, el escribano\u201d tiene como subt\u00edtulo \u201cUn cuento de Wall Street\u201d y que la novela m\u00e1s lograda de Melville, <em>Moby Dick<\/em>, a fin de cuentas, trata sobre la cacer\u00eda de ballenas, una empresa capitalista con fines de lucro. Y a\u00fan hay textos que quiz\u00e1 en un momento pensamos que no tratan sobre una situaci\u00f3n laboral pero s\u00ed lo hacen. Me pregunto: \u00bfPor qu\u00e9 enmarca Hawthorne <em>La letra escarlata<\/em> con una introducci\u00f3n y hace que quien narra y supuestamente escribe el texto sea un empleado en una aduana? \u00bfCu\u00e1ntas p\u00e1ginas de su novela tienen que ver con la asidua labor de Hester Prynne y la preocupaci\u00f3n de la pareja por c\u00f3mo sostenerse si es que ambos huyen de la colonia? Tanto en la introducci\u00f3n como en el resto de la novela, los personajes est\u00e1n atrapados por sus circunstancias laborales.<\/p>\n\n\n\n<p>La literatura sirve para se\u00f1alar ciertas dificultades en la vida. No s\u00e9 si es capaz de encontrar una soluci\u00f3n. Pero si la literatura es el hombre hablando sobre el hombre, entonces la relaci\u00f3n entre la identidad de uno y su trabajo claramente un tema que aparecer\u00e1 una y otra vez. Una nota de esperanza, si es que estamos pensando en la importancia de tener una identidad aun en una situaci\u00f3n ocupacional, es que, en el cuento de Melville, el \u00fanico personaje al que el narrador se refiere con un nombre y no solamente con un apodo, aunque se le se\u00f1ala \u00fanicamente por su apellido, es Bartleby.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Rebecca Bowman :::\u00a0En \u00e9sta, su columna regular, La Terraza, nuestra editora comenta y analiza en dos textos cl\u00e1sicos de la literatura norteamericana&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":22202,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[310,248,209],"tags":[331,228,221],"coauthors":[312],"class_list":["post-22200","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-columna-la-terraza","category-ensayo","category-revista","tag-cultura","tag-ensayo","tag-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22200","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22200"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22200\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22209,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22200\/revisions\/22209"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/22202"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22200"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22200"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22200"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=22200"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}