{"id":21945,"date":"2026-04-11T19:49:55","date_gmt":"2026-04-11T19:49:55","guid":{"rendered":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/?p=21945"},"modified":"2026-04-11T19:49:56","modified_gmt":"2026-04-11T19:49:56","slug":"las-dos-junin-topografia-de-la-herida-y-curaduria-del-olvido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/2026\/04\/11\/las-dos-junin-topografia-de-la-herida-y-curaduria-del-olvido\/","title":{"rendered":"Las dos Jun\u00edn: Topograf\u00eda de la herida y curadur\u00eda del olvido"},"content":{"rendered":"\n<p><em>:::\u00a0<em><em>Con este ensayo perceptivo enviado al Concurso Internacional de la Revista Digital Letras en la Frontera, la escritora argentina Lucrecia Quaglia\u00a0obtuvo el bien merecido Primer Puesto en Ensayo\/No Ficci\u00f3n Creativa<\/em><\/em><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>\u201cLa v\u00eda del tren no es una infraestructura, <\/em><br><em>es una herida abierta en la piel de la ciudad\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Escrib\u00ed esta frase en el reverso de mi propio curr\u00edculum, sentada en el banco de una estaci\u00f3n que divide mucho m\u00e1s que dos zonas. Este an\u00e1lisis no pretende ser una observaci\u00f3n as\u00e9ptica desde una torre de marfil acad\u00e9mica. Siguiendo la propuesta de Donna Haraway sobre los conocimientos situados, entiendo que la \u00fanica forma de producir una verdad significativa es reconociendo el lugar desde donde se habla. Mi mirada como gestora cultural est\u00e1 irremediablemente marcada por mi posici\u00f3n como habitante de la periferia. No miro la ciudad desde un mapa; la miro desde el barro que se adhiere a mis zapatos y desde la espera del colectivo que nunca llega. Es este conocimiento encarnado el que me permite denunciar la herida de la v\u00eda no como una abstracci\u00f3n urban\u00edstica, sino como una vivencia f\u00edsica y social que la objetividad tradicional suele ignorar.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que para los mapas cartogr\u00e1ficos de la municipalidad es un trazado log\u00edstico de acero y durmientes, para quienes habitamos la periferia es una aduana invisible. La infraestructura, en ciudades como Jun\u00edn, deja de ser un servicio para convertirse en una declaraci\u00f3n pol\u00edtica: aqu\u00ed termina la ciudad \u201csegura\u201d, aqu\u00ed comienza el territorio bajo sospecha.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta fragmentaci\u00f3n urbana se manifiesta en lo cotidiano con la sutileza de un interrogatorio. Lo comprobamos al intentar solicitar un servicio b\u00e1sico, como un taxi. Mientras que en el sector privilegiado el transporte es un derecho de movilidad, en el lado marginal se convierte en un contrato de confianza que el usuario debe probar. El c\u00f3digo postal opera como una etiqueta de peligrosidad previa al encuentro f\u00edsico. No se trata solo de una distancia geom\u00e9trica, sino de la producci\u00f3n de fronteras simb\u00f3licas que el Estado y el mercado refuerzan al omitir servicios b\u00e1sicos o trazar recorridos que esquivan la periferia.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la museolog\u00eda cr\u00edtica, esta din\u00e1mica obliga a preguntarnos qu\u00e9 estamos preservando cuando hablamos de \u201cidentidad local\u201d. Si la arquitectura del centro celebra el parqu\u00e9 pulido y la fachada impoluta, \u00bfqu\u00e9 lugar ocupa el \u00f3xido de los silos y el barro de las calles sin nombre? La ciudad se comporta como un museo mal curado, donde ciertas piezas son exhibidas con orgullo y otras son arrojadas al dep\u00f3sito del olvido, ocultas tras la barrera ferroviaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Es aqu\u00ed donde la noci\u00f3n de \u201cno-lugar\u201d de Marc Aug\u00e9 adquiere una dimensi\u00f3n inquietantemente personal. Para la l\u00f3gica urbana, el paso a nivel y las estaciones son espacios de tr\u00e1nsito despojados de identidad. Sin embargo, para quienes habitamos esta grieta, el no-lugar deja de ser una categor\u00eda espacial y se transforma en una condici\u00f3n subjetiva. Al cruzar las v\u00edas, me convierto en una intrusa: una habitante del margen cuyo capital cultural es observado con sospecha. Al regresar, la extranjer\u00eda persiste de otra forma. Mi educaci\u00f3n y mis aspiraciones funcionan como una frontera invisible con mis propios vecinos. Esta es la paradoja del habitante de la frontera: demasiado marginal para el centro, demasiado desplazado para el margen.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta experiencia no es meramente individual. Revela que la herida de la v\u00eda no es solo urban\u00edstica, sino identitaria: una fragmentaci\u00f3n del ser que obliga a elegir un lado del cual nunca se es parte integral.<\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender la profundidad de esta herida es necesario atender a la historia material de la ciudad. Jun\u00edn creci\u00f3 alrededor del ferrocarril como ciudad-taller; cuando esa infraestructura fue desmantelada, lo que qued\u00f3 no fue solo \u00f3xido, sino una frontera interna que nunca fue replanificada. Un ejemplo paradigm\u00e1tico de esta desigual reconfiguraci\u00f3n es la transformaci\u00f3n de antiguas v\u00edas en la actual Avenida San Mart\u00edn. Hoy convertida en un bulevar flanqueado por chalets de estilo ingl\u00e9s y plazas dedicadas a las colectividades inmigrantes, esta zona funciona como una vitrina urbana que cristaliza una narrativa de progreso, integraci\u00f3n y belleza planificada. All\u00ed, la v\u00eda fue domesticada: el hierro se transform\u00f3 en est\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa operaci\u00f3n no alcanz\u00f3 a toda la ciudad. En los m\u00e1rgenes, el ferrocarril persiste como l\u00edmite rudo y oxidado. No hay all\u00ed homenaje ni puesta en valor, sino aislamiento. Esta asimetr\u00eda revela una pol\u00edtica de limpieza est\u00e9tica: mientras el centro exhibe un pasado curado, la periferia carga con los restos no integrados de la modernidad. La ciudad no crece hacia afuera; se fragmenta hacia adentro.<\/p>\n\n\n\n<p>La topograf\u00eda se vuelve entonces ideolog\u00eda. El patrimonio no es lo que sobrevive al tiempo, sino lo que el poder decide rescatar del naufragio. Al ignorar la est\u00e9tica de los silos y la vida que late en las calles de tierra, Jun\u00edn ejerce una curadur\u00eda violenta que expulsa a una parte de sus habitantes del relato urbano leg\u00edtimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta l\u00f3gica se profundiza al observar el desplazamiento hist\u00f3rico del Cementerio Central y la localizaci\u00f3n de los silos de la Liga Agr\u00edcola en la periferia. Ambos fueron apartados del centro para no interferir con la imagen del progreso. Sin embargo, el crecimiento urbano dej\u00f3 al descubierto este artificio: lo que antes estaba \u201clejos\u201d hoy es el paisaje cotidiano de miles de personas. La ciudad escondi\u00f3 la muerte y la industria, pero nunca replanific\u00f3 su retorno.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la museolog\u00eda cr\u00edtica, esta situaci\u00f3n interpela directamente a las pol\u00edticas de conservaci\u00f3n. Mientras se restauran fachadas del casco hist\u00f3rico, las estructuras que sostuvieron la riqueza agr\u00edcola y la memoria de nuestros muertos se deterioran sin atenci\u00f3n estatal. El abandono del asfaltado en las calles perif\u00e9ricas no es una negligencia t\u00e9cnica, sino una decisi\u00f3n pol\u00edtica: la negativa a integrar estos territorios en el guion oficial de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo a Henri Lefebvre, el espacio urbano no es un contenedor neutro, sino una herramienta de dominaci\u00f3n simb\u00f3lica. En Jun\u00edn, la distribuci\u00f3n desigual del asfalto, del transporte y del mantenimiento comunica con claridad qui\u00e9n pertenece a la polis y qui\u00e9n queda relegado a la zona de descarte. Esta exclusi\u00f3n se refuerza mediante lo que Lo\u00efc Wacquant denomina estigma territorial: el domicilio se convierte en una marca que antecede al sujeto y condiciona su reconocimiento social.<\/p>\n\n\n\n<p>Hist\u00f3ricamente integrador, el ferrocarril se transform\u00f3 as\u00ed en una frontera de clase. Los silos, otrora catedrales del trabajo, permanecen como restos arqueol\u00f3gicos de una modernidad fallida. Desde la museolog\u00eda cr\u00edtica, entendemos que el patrimonio es una construcci\u00f3n social leg\u00edtima. Si la ciudad decide que el chalet ingl\u00e9s es patrimonio y el silo es chatarra, est\u00e1 seleccionando un pasado que valida un presente desigual. Reconocer el valor del silo oxidado o del cementerio desplazado no es nostalgia: es una herramienta de visibilizaci\u00f3n necesaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final del d\u00eda, la museolog\u00eda no sucede solo en las salas climatizadas del centro, sino tambi\u00e9n en el dorso de un curr\u00edculum rechazado. Documentar nuestra existencia, nombrar el barro, el \u00f3xido y las fronteras invisibles es un acto de curadur\u00eda pol\u00edtica. Mientras la v\u00eda siga dividiendo el silencio de los vivos del silencio de los muertos, nuestra tarea ser\u00e1 seguir inscribiendo aquello que el poder insiste en callar. No somos piezas fuera de cat\u00e1logo: somos los autores de un inventario urbano que a\u00fan est\u00e1 en disputa.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/h3>\n\n\n\n<p>Apaolaza, R. (2022). <em>Territorio y habitar en la postpandemia: transformaciones socioterritoriales en la Argentina<\/em>. Buenos Aires: CLACSO\/IIGG.<\/p>\n\n\n\n<p>Aug\u00e9, M. (1992). <em>Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropolog\u00eda de la sobremodernidad<\/em>. Barcelona: Gedisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Haraway, D. (1988). <em>Ciencia, cyborgs y mujeres: la reinvenci\u00f3n de la naturaleza<\/em>. Madrid: C\u00e1tedra. (Cap\u00edtulo: \u201cConocimientos situados\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>Kessler, G. (2020). <em>La ciudad desigual: nuevas formas de exclusi\u00f3n en la periferia<\/em>. Buenos Aires: Editorial Universitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Lefebvre, H. (1974). <em>La producci\u00f3n del espacio<\/em>. Madrid: Capit\u00e1n Swing.<\/p>\n\n\n\n<p>Lorente, J. P. (2023). <em>Nuevas perspectivas de la museolog\u00eda cr\u00edtica en el siglo XXI<\/em>. Zaragoza: Prensas Universitarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Prats, L. (1997). <em>Antropolog\u00eda y patrimonio<\/em>. Barcelona: Ariel.<\/p>\n\n\n\n<p>Wacquant, L. (2007). <em>Los condenados de la ciudad: gueto, periferias y Estado<\/em>. Buenos Aires: Siglo XXI Editores.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>:::\u00a0Con este ensayo perceptivo enviado al Concurso Internacional de la Revista Digital Letras en la Frontera, la escritora argentina Lucrecia Quaglia\u00a0obtuvo el bien&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":21949,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[248,209],"tags":[331,228,221],"coauthors":[312],"class_list":["post-21945","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","category-revista","tag-cultura","tag-ensayo","tag-literatura"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/IMG-20220323-WA0007-e1775597146916.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21945","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21945"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21945\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21952,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21945\/revisions\/21952"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21949"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21945"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21945"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21945"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=21945"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}