{"id":21736,"date":"2026-03-02T22:23:23","date_gmt":"2026-03-02T22:23:23","guid":{"rendered":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/?p=21736"},"modified":"2026-03-03T02:07:26","modified_gmt":"2026-03-03T02:07:26","slug":"sobre-los-hombres-viejos-no-escriben-poesia-de-arturo-castillo-alva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/2026\/03\/02\/sobre-los-hombres-viejos-no-escriben-poesia-de-arturo-castillo-alva\/","title":{"rendered":"Sobre &#8220;Los hombres viejos no escriben poes\u00eda&#8221;, de Arturo Castillo Alva"},"content":{"rendered":"\n<p>por Rebecca Bowman<\/p>\n\n\n\n<p>:::&nbsp;<em>Representa este texto una versi\u00f3n revisada de la presentaci\u00f3n del libro de Arturo Castillo Alva en Tampico, el d\u00eda 20 de febrero del 2026. <\/em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un tipo de artista pl\u00e1stico creador de mundos que<strong>,<\/strong> poco a poco, lentamente, agrega m\u00e1s y m\u00e1s detalles a un escenario hasta construir un universo cre\u00edble. A veces lo que resulta es fant\u00e1stico o puede ser muy parecido a nuestra realidad. Pienso que deber\u00eda existir un t\u00e9rmino literario, (quiz\u00e1 en alem\u00e1n, <em>Weltgeber<\/em>,) &#8220;dador de mundos&#8221;, para hablar de este fen\u00f3meno en el arte<strong>,<\/strong> este crear paulatinamente un contexto que es y no es el mundo y que expresa la perspectiva particular de un individuo. Pensemos en las localidades muy particulares de Garc\u00eda M\u00e1rquez, de Faulkner, de Hardy y de Onetti y podremos ver c\u00f3mo lo han logrado varios escritores. Entre los poetas que lo han hecho recuerdo a Dylan Thomas, a Robert Frost, a Edgar Lee Masters. Al leer su obra<strong>,<\/strong> entre poema y poema<strong>,<\/strong> empezamos a imaginar este mundo e incluso a ver nuestro propio mundo a partir de aqu\u00e9l. Esa capacidad de comunicarnos una perspectiva nueva la posee Arturo Castillo Alva. Al conocer a trav\u00e9s de los a\u00f1os su poes\u00eda, su narrativa, su dramaturgia vamos encontrando un hilo com\u00fan, una voz, una manera de expresar su realidad, un tono, una postura hacia el mundo y hacia s\u00ed mismo que es constante y necesaria.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;El Tampico\/Ciudad Madero que ha creado Castillo Alva es como el Tampico de Gloria G\u00f3mez \u2014otra poeta tampique\u00f1a\u2014 que persiste en nuestra memoria, que incluso casi reemplaza al Tampico verdadero. Ser\u00e9 yo idealista<strong>,<\/strong> como Berkeley \u2014no s\u00e9\u2014, pero al crear estos mundos los autores agregan algo al mundo real. En este caso no existe el horror del espejo del que habla Borges, el de a\u00f1adir m\u00e1s objetos al mundo<strong>,<\/strong> porque aqu\u00ed no se siente horror sino una gran gratitud.<\/p>\n\n\n\n<p>Temas recurrentes en esta colecci\u00f3n son la memoria, el paso del tiempo, el legado que deja uno, el amor, la injusticia y, claro, la mortalidad. En este libro se dan instrucciones sobre c\u00f3mo tomar, se describen los h\u00e1bitos de los muertos, se pone a juicio un amor\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablemos un poco del concepto de <em>persona<\/em> en la poes\u00eda, de aquella m\u00e1scara que es un invento del poeta y no el poeta mismo. Adem\u00e1s de construir un universo Castillo Alva ha creado una <em>persona <\/em>memorable, un personaje con la complejidad y vitalidad de un Hamlet, un Iago, un Sancho Panza. En este caso es un poco canijo pero siempre se le perdona, es un poco cobarde y desobligado pero de cualquier modo inspira respeto.<\/p>\n\n\n\n<p>En este libro en particular ese personaje recuerda a individuos de su pasado pero lo hace desde el punto de vista de alguien ya entrado en a\u00f1os, alguien que supuestamente espera la muerte sentado en un sill\u00f3n en su patio. La <em>persona<\/em> que crea en esta colecci\u00f3n tiene las mismas caracter\u00edsticas que la de sus poemas anteriores. El joven que aparece en sus primeros poemarios ya es mayor pero no ha aprendido mucho. Sigue igual de perezoso, de borracho, de mal amigo, de Lotario; y sin embargo hay un contrapunto entre estos defectos y muchas cualidades. El artista casi siempre anticipa lo que luego pasar\u00e1 y parece que prepara a los dem\u00e1s para lo que les espera. Dif\u00edcilmente confrontamos nuestra mortalidad pero aqu\u00ed s\u00ed se lo hace. Dif\u00edcilmente confrontamos los errores de nuestro pasado pero no los evade; y rara vez volvemos a explorar el dolor de la p\u00e9rdida de nuestros seres queridos pero aqu\u00ed lo explora, y entonces el que aparentemente es cobarde se vuelve valiente, el que es supuestamente perezoso se ve persistente, y el qu\u00e9 se pinta como desobligado resulta ser alguien que toma una gran responsabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo t\u00edtulo del poemario exuda una cierta iron\u00eda y humor que permean el texto entero, una iron\u00eda que tiene un dejo de la que surgi\u00f3 entre los artistas de Europa del Este bajo los reg\u00edmenes totalitarios; pero tambi\u00e9n hay momentos claros de denuncia y de un justificado, tremendo rencor. Arturo tiene algo de poeta confesional. La realidad a la que se refiere es una muy particular, muy de Tampico, muy de Ciudad Madero, llena de tristeza, de nostalgia, de belleza y de coraje. Castillo Alva pinta situaciones de la clase trabajadora que tal vez no se expresan muy seguido, pero lo que dice sobre lo regional es claramente universal. La nostalgia que \u00e9l expresa es una nostalgia agridulce, llena de dolor pero tambi\u00e9n de jocosidad y gracia y de un aprecio hacia sus familiares, sus amigos y a las mujeres, incluso a los gatos.&nbsp; S\u00ed, crea un personaje un poco canijo, bastante falible, pero tambi\u00e9n pinta un mundo espl\u00e9ndido.<\/p>\n\n\n\n<p>Castillo Alva es un poeta urbano. Sus textos rara vez describen la naturaleza sino que crean una colonia llena de personajes que interact\u00faan entre s\u00ed.\u00a0 En este poemario, por ejemplo, habla de un t\u00edo algo quiz\u00e1 exc\u00e9ntrico, habla de mujeres que ha conocido, de relaciones ya extintas, de su propia esposa, y sentimos c\u00f3mo se va poblando esta comunidad de personajes muy vivos que ahora habitan nuestra realidad y hace que sintamos una cierta sensibilidad hacia los dem\u00e1s y un cierto aprecio hacia las personas que habitan su mundo; lo que fomenta una verdadera solidaridad. Este es un logro enorme. Considero a Arturo generalmente como poeta m\u00e1s que como narrador pero su talento de narrador hace que muchos de esos poemas cuenten historias que nos dejan absortos. Puedo recordar poemas que \u00e9l escribi\u00f3 hace veinte a\u00f1os. Quedaron indelebles en mi memoria.\u00a0 Ese es otro logro y por mucho que hable \u00e9l como si no hubiese triunfado en este mundo est\u00e1 claro que lo ha hecho. La literatura permite que alguien deje huella y Arturo ha dejado huella.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dicen que la literatura debe de ser \u201cdulce y \u00fatil\u201d. Dulces, claro que son estos poemas pero tambi\u00e9n muy \u00fatiles para que nosotros vayamos pensando qu\u00e9 es lo que queremos de la vida, qu\u00e9 es lo que anticipamos, qu\u00e9 es lo que les debemos a la vida y a nuestros seres queridos. En mi mente hay un hombre sentado en un sill\u00f3n en medio del patio con una copa en la mano. Esta imagen es una imagen que sale mucho en la literatura\u2026 no en el patio, claro, no en un jard\u00edn del puerto de Ciudad Madero pero es el hombre que contempla y piensa y recuerda y en este libro muy particular regresamos a ese tropo que va apareciendo siglo tras siglo en la literatura: el hombre que contempla su propia vida, que piensa en sus recuerdos, que busca significado. Al hacerlo con humor, con versos bellos y con una sensibilidad muy especial, Castillo Alva contribuye a ese cuerpo literario; y es bonito pensar que desde Tampico, desde Ciudad Madero, surja otra voz en esta tradici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No s\u00f3lo he sido la editora de este libro sino que tambi\u00e9n traduje la poes\u00eda de Arturo para que el libro se publicara en versi\u00f3n biling\u00fce. Creo que es la primera vez que un texto suyo se vierte al ingl\u00e9s. Fue una tarea muy f\u00e1cil porque era simplemente cuesti\u00f3n de tratar de crear la misma sensaci\u00f3n en otro idioma y que tuviera un ritmo l\u00edrico que agradara en ingl\u00e9s. Los versos de Arturo fluyen, parecen casi sin artificio y sin embargo al verlos bien uno se percata de que hay much\u00edsimo trabajo detr\u00e1s. Es a veces m\u00e1s dif\u00edcil hacer que algo se vea natural y sencillo que componer algo elaborado, pero as\u00ed son los versos de Arturo. Me doy cuenta siempre de much\u00edsimas t\u00e9cnicas literarias que \u00e9l est\u00e1 usando pero de una manera casi instintiva: repeticiones, divagaciones, brincos repentinos, aliteraciones\u2026 Su poes\u00eda merece una mayor atenci\u00f3n acad\u00e9mica. Desafortunadamente tanto la cr\u00edtica como el estudio acad\u00e9mico a fondo ha ido disminuyendo con el tiempo. No hay tanto apoyo para estos proyectos. Ojal\u00e1 alg\u00fan estudioso indagara a fondo lo que est\u00e1 haciendo Arturo.<\/p>\n\n\n\n<p>En Tamaulipas y nacionalmente s\u00ed ha recibido premio tras premio pero en el exterior casi no se lo conoce. Eso es un mal pero un mal entendible porque a Arturo le ha importado siempre mucho m\u00e1s escribir poes\u00eda que andarla diseminando. Es una verdadera vocaci\u00f3n la suya. No le importa tanto la parafernalia de lo que algunos llaman <em>el po business<\/em> o sea el negocio de la poes\u00eda\u2014 las lecturas, entrevistas, conferencias y concursos y el reconocimiento somero de un art\u00edculo en el peri\u00f3dico\u2014 sino el proceso y lo que es realmente la esencia de la poes\u00eda. Ser persistente en este deber, en esta vocaci\u00f3n d\u00e9cada tras d\u00e9cada es otro logro suyo. El poeta no es solo poeta al momento de escribir sino en la manera en que vive su vida, y eso lo ha hecho Arturo. La imagen del hombre ya viejo sentado en el patio de su casa refleja esta pr\u00e1ctica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso nuevamente en el t\u00edtulo de esta colecci\u00f3n y en la mentira que cuenta una verdad que es la ficci\u00f3n, en la paradoja que implica usar la afirmaci\u00f3n <em>Los hombres viejos no escriben poes\u00eda<\/em> para nombrar una colecci\u00f3n de poemas contando el autor con m\u00e1s de setenta a\u00f1os. Juego serio es escribir. M\u00e1s lo es en manos de un poeta dedicado. Y con esta autorreferencia juguetona con la que se principia la experiencia de leer este libro nos obliga a pensar constantemente en la funci\u00f3n y la naturaleza de la poes\u00eda y si es que encajan estos textos con ellas. Los invito a que lean los poemas, a que vean su calidad y que decidan ustedes si coinciden con mi opini\u00f3n de que estos textos son justos y necesarios.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"535\" height=\"825\" src=\"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/rsw_535cg_true.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-21753\" style=\"width:200px\" srcset=\"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/rsw_535cg_true.webp 535w, https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/rsw_535cg_true-195x300.webp 195w\" sizes=\"auto, (max-width: 535px) 100vw, 535px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Rebecca Bowman :::&nbsp;Representa este texto una versi\u00f3n revisada de la presentaci\u00f3n del libro de Arturo Castillo Alva en Tampico, el d\u00eda 20&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":21791,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[310,153,209],"tags":[],"coauthors":[312],"class_list":["post-21736","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-columna-la-terraza","category-poema","category-revista"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21736","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21736"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21736\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21800,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21736\/revisions\/21800"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21791"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21736"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21736"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21736"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=21736"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}