{"id":20487,"date":"2025-10-01T13:02:10","date_gmt":"2025-10-01T13:02:10","guid":{"rendered":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/?p=20487"},"modified":"2025-10-01T13:02:14","modified_gmt":"2025-10-01T13:02:14","slug":"la-gloria-de-la-enumeracion-un-capitulo-de-menosprecio-de-corte-y-alabanza-de-aldea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/2025\/10\/01\/la-gloria-de-la-enumeracion-un-capitulo-de-menosprecio-de-corte-y-alabanza-de-aldea\/","title":{"rendered":"La gloria de la enumeraci\u00f3n: Un cap\u00edtulo de &#8220;Menosprecio de corte y alabanza de aldea&#8221;"},"content":{"rendered":"\n<p> :::&nbsp;<em>Es este cap\u00edtulo de su <\/em>Menosprecio de corte y alabanza de aldea (1539) <em>Fray Antonio de Guevara (1480-1545)<\/em> <em>manifiesta en un depurado estilo renacentista su dominio de las letras cl\u00e1sicas al reelaborar el antiguo t\u00f3pico de la comparaci\u00f3n del campo y la ciudad haciendo uso del tambi\u00e9n cl\u00e1sico recurso po\u00e9tico de la enumeraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Que en el aldea son los hombres m\u00e1s virtuosos y menos viciosos que en las cortes de los pr\u00edncipes.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>Es privilegio de aldea que todos los que all\u00ed moraren sientan menos los trabajos y gocen mucho mejor las fiestas, lo cual no es as\u00ed en la corte y gran rep\u00fablica, a do con la gran confusi\u00f3n de negocios y con andar siempre amontados, ni nunca traen consigo alegr\u00eda, ni sienten en su casa cu\u00e1ndo es la fiesta. \u00a1Oh!, cu\u00e1n fuera de esto est\u00e1n los que viven en el aldea, porque el d\u00eda de la fiesta repica mucho el sacrist\u00e1n, riega el d\u00eda antes la iglesia, empina cuando ta\u00f1e las campanas, canta a su hora la misa, viste sobrepelliz el sacrist\u00e1n, hinche y alimpia la l\u00e1mpara, dan pan bendito el domingo, echan las fiestas de entresemana, declara el cura el Evangelio, descomulgan a los que no han diezmado, hacen despu\u00e9s de misa concejo, matan para los enfermos carnero, v\u00edstense los sayos de fiesta, ofrecen aquel d\u00eda todos, juegan a la tarde al herr\u00f3n, tocan en la plaza el tamborino, bailan las mozas so el \u00e1lamo, luchan los mozos en el prado, andan los muchachos con cayados, vis\u00edtanse los desposados; y aun si es la vocaci\u00f3n del pueblo, no es mucho que corran un toro. En la corte, la se\u00f1al de que hay fiesta es afeitarse las mujeres, levantarse tarde los hombres, ponerse de zapatillas coloradas las mozas, almorzar antes de misa los mozos, poner manteles limpios a la mesa, jugar al triunfo despu\u00e9s de comer, visitar a las paridas, murmurar en la iglesia de las vecinas y merendar las comadres.<\/p>\n\n\n\n<p>Es privilegio de aldea que los que all\u00ed moraren coman las aves escogidas y las carnes manidas, del cual privilegio no gozan los que residen en la corte y est\u00e1n en grandes ciudades, a do compran las aves viejas y las carnes flacas. \u00a1Oh!, vida bienaventurada la del aldea, a do se comen las aves que son gruesas, son nuevas, son cebadas, son sanas, son tiernas, son manidas, son escogidas, y aun son castizas. El que mora en el aldea come palominos de verano, pichones caseros, t\u00f3rtolas de jaula, palomas de encina, pollos de enero, patos de mayo, lavancos de r\u00edo, lechones de medio mes, gazapos de julio, capones cebados, ansarones de pan, gallinas de cabe el gallo, liebres de dehesa, conejos de zarzal, perdigones de rastrojo, pe\u00f1atas de lazo, codornices de reclamo, mirlas de vaya y zorzales de vendimia. \u00a1Oh!, no una, sino dos y tres veces gloriosa vida la del aldea, pues los moradores de ella tienen cabritos para comer, ovejas para cecinar, cabras para parir, cabrones para matar, bueyes para arar, vacas para vender, toros para correr, carneros para a\u00f1ejar, puercos para salar, lanas para vestir, yeguas para criar, muletas para imponer, leche para comer, quesos para guardar; finalmente, tienen potros cerriles que vender en la feria y terneras gruesas que matar en las Pascuas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es privilegio del aldea que all\u00ed sea el bueno honrado por bueno y el ruin conocido por ruin, lo cual no es as\u00ed en la corte ni en las grandes rep\u00fablicas, a do ninguno es servido ni acatado por lo que vale, sino por lo que tiene. \u00a1Oh!, cu\u00e1nto es honrado un bueno en una aldea, a do a porf\u00eda le presenta las guindas el que tiene guindalera, brevas el que las tiene tempranas, melones si le salieron buenos, uvas si las tiene moscateles, panales el que tiene colmenas, palominos de la primera cr\u00eda, morcillas si mata puerco, gazapos el que los arma, fruta el que tiene huerta, truchas el que tiene red, besugos quien va a mercado y aun hojaldres quien amasa el s\u00e1bado.<\/p>\n\n\n\n<p>Es privilegio de aldea que cada uno case sus hijas con otros sus iguales y vecinos, del cual privilegio no gozan los que andan en corte y moran en grandes pueblos, los cuales casan a sus hijos tan apartados de s\u00ed, que m\u00e1s veces los lloran que los gozan. \u00a1Oh!, cu\u00e1n m\u00e1s bienaventurado es un labrador que no uno se\u00f1or, pues a pared y medio de su casa halla esposos para sus hijas y mujeres para sus hijos. C\u00e1salos cabe su casa, reg\u00e1lase con sus nueras, h\u00f3nrase con sus yernos, acomp\u00e1\u00f1ase con sus suegros, conv\u00eddanse a las Pascuas, c\u00f3mprales algo en las ferias, b\u00farlase con los nietos, da aguinaldo a las nietas, mejora a la hija m\u00e1s querida y regala a la nuera que tiene en casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Es privilegio de aldea que no tengan all\u00ed los hombres mucha soledad ni enojosa importunidad, del cual privilegio no gozan los que andan en la corte y viven en los pueblos grandes, a do cada d\u00eda les faltan los dineros y les sobran los cuidados. \u00a1Oh!, feliz vida la del aldeano, el cual no se levanta con cuidado de madrugar al consejo, de ir a las diez a palacio, de contentar al portero, de acompa\u00f1ar al presidente, de aguardar al privado, de estar al comer del rey, de buscar a do coma, de andar tras aposentadores y contentar a contadores. En lugar de estos cuidados, tiene el aldeano otros pasatiempos, es a saber: o\u00edr balar las ovejas, mugir las vacas, cantar los p\u00e1jaros, graznar los ansares, gru\u00f1ir los cochinos, relinchar las yeguas, bramar los toros, correr los becerricos, saltar los corderos, empinarse los cabritos, cacarear las gallinas, encrestarse los gallos, hacer la rueda los pavos, mamar las terneras, abatirse los milanos, apedrearse los muchachos, hacer puchericos los ni\u00f1os y pedir blancas los nietos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es privilegio de aldea que all\u00ed sean los hombres m\u00e1s virtuosos y menos viciosos, lo cual no es as\u00ed por cierto en la corte y en las grandes rep\u00fablicas, a do hay mil que os estorben el bien y cien mil que os inciten al mal. \u00a1Oh!, bienaventurada aldea en la cual el buen aldeano guarda el d\u00eda del disanto, ofrece en la fiesta, oye misa el domingo, paga el diezmo al obispo, da las primicias al cura, hace sus Todos Santos, lleva ofrenda por sus finados, ayuda a la f\u00e1brica, da para los santuarios, empresta a los vecinos, da torrezno a San Ant\u00f3n, harina al sacrist\u00e1n, lino a San L\u00e1zaro, trigo a Guadalupe; finalmente, va a v\u00edsperas el d\u00eda de la fiesta y quema su tabla de cera en la misa. No s\u00f3lo es buena el aldea por el bien que tiene, mas aun por los males de que carece; porque all\u00ed no hay estados de que tener envidia, no hay cambios para dar a usura, no hay botiller\u00eda para pecar en la gula, no hay dineros para ahuchar, no hay damas para servir, no hay bandos con quien competir, no hay cortesanas a quien requerir, no hay justas para se vestir, no hay tableros a do jugar, no hay justicias a quien temer; no hay chanciller\u00edas a do se perder, y lo que es mejor de todo, no hay letrados que nos pelen ni m\u00e9dicos que nos maten.<\/p>\n\n\n\n<p>Es privilegio de aldea que los que all\u00ed moraren puedan de su hacienda guardar m\u00e1s y gastar menos, del cual privilegio no gozan los cortesanos ni aun los que residen en soberbios pueblos; porque all\u00ed viven muy menos consolados y muy m\u00e1s costosos. \u00a1Oh!, bienaventurado el aldeano, el cual no tiene necesidad de traer tapicer\u00eda de Flandes, comprar antepuertas, proveerse de alfombras, hacer sobremesas, armar camas de campo, labrar vajillas de plata, servirse con fuentes, sufrir cocinero, buscar trinchante, pagar caballerizo, ni re\u00f1ir con el despensero; y, lo que es mejor de todo, que no ha de sacar dineros a cambio, ni aun fiarse de su camarero. En todos estos oficios y a todos estos oficiales, muy poca es la costa de pagarlos a respecto del trabajo que se sufre en sufrirlos. El que vive en la corte y en los grandes pueblos, m\u00e1s alhajas tiene para cumplir con los que vienen a su casa que para el servicio de su persona. \u00a1Oh!, cu\u00e1n dichoso es en este caso el aldeano, al cual le abasta una mesa llana, un esca\u00f1o ancho, unos platos ba\u00f1ados, unos c\u00e1ntaros de barro, unos tajaderos de palo, un salero de corcho, unos manteles caseros, una cama encajada, una c\u00e1mara abrigada, una colcha de Breta\u00f1a, unos paramentos de sarga, unas esteras de Murcia, un zamarro de dos ducados, una taza de plata, una lanza tras la puerta, un roc\u00edn en el establo, una adarga en la c\u00e1mara, una barjuleta a la cabecera, una bern\u00eda sobre la cama y una moza que le ponga la olla. Tan honrado est\u00e1 un hidalgo con este ajuar en una aldea como el rey con cuanto tiene en su casa.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>{Antonio de Guevara (1480-1545),&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.filosofia.org\/cla\/gue\/gueca.htm\"><em>Menosprecio de corte y alabanza de aldea<\/em><\/a>&nbsp;(1539). Edici\u00f3n preparada por Emilio Blanco, a partir de la primera de Valladolid 1539, por Juan de Villaquir\u00e1n.}<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>:::&nbsp;Es este cap\u00edtulo de su Menosprecio de corte y alabanza de aldea (1539) Fray Antonio de Guevara (1480-1545) manifiesta en un depurado estilo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":20491,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[209,139],"tags":[162,324],"coauthors":[312],"class_list":["post-20487","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-revista","category-texto","tag-escritura","tag-letras"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Antonio_de_Guevara_Portrait-Landscape-Color-e1759171536426.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20487","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20487"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20487\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":20504,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20487\/revisions\/20504"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/20491"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20487"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20487"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20487"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=20487"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}