{"id":19710,"date":"2025-07-21T11:16:33","date_gmt":"2025-07-21T11:16:33","guid":{"rendered":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/?p=19710"},"modified":"2025-07-22T14:01:21","modified_gmt":"2025-07-22T14:01:21","slug":"vision-panoramica-de-la-ciudad-en-argamasa-de-eduardo-vargas-lopez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/2025\/07\/21\/vision-panoramica-de-la-ciudad-en-argamasa-de-eduardo-vargas-lopez\/","title":{"rendered":"Visi\u00f3n panor\u00e1mica de la ciudad en &#8220;Argamasa&#8221; de Eduardo Vargas L\u00f3pez"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Ramiro Rodr\u00edguez<\/p>\n\n\n\n<p><em>En esta breve rese\u00f1a Ramiro Rodr\u00edguez, poeta, cr\u00edtico y editor de poes\u00eda, analiza la obra de un poeta mexicano actual y la hace accesible a los lectores.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Saltos en el tiempo; postraci\u00f3n del cuerpo para elevar una extensa letan\u00eda de objetos; trazos de im\u00e1genes naturalistas con un lenguaje rico, tan complejo por momentos como inteligente siempre; traves\u00eda \u00e9pica sobre la superficie vasta de la est\u00e9tica para trasladarse, transmutarse, mimetizarse entre las hordas inquietas del lenguaje. El poeta crea una argamasa de palabras, im\u00e1genes, texturas fon\u00e9ticas y lexicol\u00f3gicas que convergen en una poes\u00eda de alto nivel.<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Argamasa <\/em>(ALJA Ediciones, 2019), Eduardo Vargas L\u00f3pez recurre al verso y a la prosa para (re)construir casas y edificios antiguos al lado de los emporios modernos. El autor habita en la ciudad de hoy y, de manera simult\u00e1nea, deambula por las calles interminables de ciudades antiguas, m\u00edticas, imposibles. La percepci\u00f3n del poeta es distinta a la de la persona com\u00fan, ya que puede ser el gu\u00eda tur\u00edstico de lectores que nunca caminar\u00e1n por esas calles que el poeta conoce bien. Dice Vargas L\u00f3pez en el poema I:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>s\u00edlfides suicidas que desaparecen como algod\u00f3n de az\u00facar en el r\u00edo<\/em>\u201d (p. 9)<\/p>\n\n\n\n<p>El lenguaje es tal vez el arma m\u00e1s poderosa cuando se trata de crear poes\u00eda, esa argamasa que se utiliza para construir el edificio m\u00e1s s\u00f3lido, es decir, el poema m\u00e1s efectivo, sonoro y significativo. El efecto de sonoridad en \u201cs\u00edlfides suicidas\u201d, apoyados por la aliteraci\u00f3n producida en los dos t\u00e9rminos, contribuye a destacar la imagen. Por otro lado, la imagen es un recurso de enorme relevancia en el momento de la creaci\u00f3n. Las im\u00e1genes memorables hacen memorable el poema. Cuando el poema alcanza la calidad de memorable estamos ante un poeta de verdadera vocaci\u00f3n. El autor dice en el poema III:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Las vicisitudes obligaron a declarar la muerte simb\u00f3lica del edificio<\/em>\u201d (p. 13)<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed el lenguaje metaf\u00f3rico contribuye a la creaci\u00f3n de un poema efectivo, sonoro, memorable, como mencionaba antes. La poes\u00eda es sonido, instante et\u00e9reo que sobrepasa las fronteras del cuerpo para alojarse como enjambre sometido en la b\u00f3veda del alma. La cohesi\u00f3n de los t\u00e9rminos en el caso citado nos habla del efecto ineludible del tiempo y sus consecuencias. No solo los edificios padecen el rigor del tiempo; lo vive el hombre, lo experimenta en un proceso de transformaci\u00f3n que perdura hasta alcanzar la caducidad del cuerpo. Cadencia y ritmo, pausas definidas en el discurso po\u00e9tico, elementos esenciales para definir la eufon\u00eda del lenguaje. M\u00e1s adelante, en el poema XI, Vargas L\u00f3pez dice:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Craquel\u00f3 mis pupilas,<\/em><br><em>hinch\u00f3 las venas;<\/em><br><em>encarcela en anaqueles,<\/em><br><em>enamora en callejones<\/em>\u201d (p. 26)<\/p>\n\n\n\n<p>Para la voz po\u00e9tica, los saltos temporales nos hablan de la omnipresencia del poeta. Es, fue y\/o era. Hincha, <em>hinch\u00f3<\/em> y\/o hinchaba. El poeta deambula por todos los planos para crear una perspectiva temporal, no r\u00edgida ni arbitraria, sino flexible, capaz de adaptarse a los ventanales inesperados de los eventos. Causa y efecto, principio y fin, origen y sublimaci\u00f3n de los actos, en los rumbos infinitos del tiempo se ubican puntos precisos que delimitan el nacimiento y la caducidad. En el poema XIII, la voz po\u00e9tica dice:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Guardaba sentimientos, secretos, preocupaciones. Hastiada, Troya abri\u00f3 las puertas, le hendieron el pecho<\/em>\u201d. (p. 29)<\/p>\n\n\n\n<p>El poema no es solo extensi\u00f3n. El poema es tambi\u00e9n brevedad, concisi\u00f3n, estructura fugaz que se reduce al parpadeo. En ocasiones, la experiencia humana se escribe en unas cuantas palabras, las necesarias; en otras, en la abundancia, estampida de bestias, la generosidad del lenguaje. En el poema XIII, la recreaci\u00f3n hist\u00f3rica adquiere un primer plano al se\u00f1alarse con el lirismo exquisito de la poes\u00eda. La personificaci\u00f3n de Troya \u2014imponente, \u00e9pica, femenina\u2014 nos habla de la grandeza de la ciudad, del tiempo de sitio, de la estridente derrota. La lejana Troya frente a nuestros ojos. M\u00e1s adelante, en el poema XVII, el autor dice:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">\u201c<em>A\u00f1os acampando frente a los muros de Ili\u00f3n.<\/em><br><em>Una vez adentro<\/em><br><em>vimos que no era tan opulenta,<\/em><br><em>\u00bfmerec\u00eda tanto esfuerzo? <\/em>[\u2026]<br><em>Solo queremos regresar a \u00cdtaca<\/em>\u201d. (p. 36)<\/p>\n\n\n\n<p>La intertextualidad aqu\u00ed, como en varios poemas a lo largo del libro, se coloca en plano prominente, se convierte en el eje central del poema. La voz po\u00e9tica nos presenta a un autor-lector que recurre, voluntaria o involuntariamente, a su experiencia de lectura para definir los caminos de su propuesta po\u00e9tica. En el poema se subraya el regreso a la \u00cdtaca no solo de Odiseo, sino de todos los que dejaron su propia \u00cdtaca para aventurarse en los andamios impredecibles de la \u00e9pica. Otro caso de intertextualidad se puede observar en el poema XXVI:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>A David le acompa\u00f1aba la mano de Dios, con una piedra derrib\u00f3 al filisteo, como diamante se la clav\u00f3 en la frente<\/em>\u201d (p. 52)<\/p>\n\n\n\n<p>En este poema, el pasaje b\u00edblico se sublima con el lirismo de la comparaci\u00f3n-analog\u00eda del diamante, sin duda efectiva manera de poetizar la acci\u00f3n b\u00e1rbara. Es la misi\u00f3n del poeta concederles brillo a los asuntos cotidianos mediante una observaci\u00f3n diferente a la ordinaria; como el <em>Midas\u2019 touch<\/em>, el poeta transforma la simpleza y la ordinariez en el oro est\u00e9tico de la poes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En el poema XXXV, el poeta mexicano sintetiza el tema central de <em>Argamasa<\/em> al pronunciar:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>La ciudad es el h\u00e1bitat humano, paisaje que el creador civilizado ha construido para darle sentido al universo<\/em>\u201d. (p. 65)<\/p>\n\n\n\n<p>La ciudad es el peque\u00f1o universo donde proliferan los mortales.<\/p>\n\n\n\n<p>Los poemas de <em>Argamasa<\/em> son, por momentos, una especie de letan\u00eda ca\u00f3tica de sustantivos, espacio l\u00edrico donde las casas y edificios aparecen frente a los ojos como por arte de magia, recreaci\u00f3n de paisajes hist\u00f3ricos y literarios desde el oriente hasta el occidente, desde tiempos anteriores a Jesucristo hasta nuestro tiempo. Mediante el uso de im\u00e1genes naturalistas en combinaci\u00f3n con la est\u00e9tica de un lenguaje altamente po\u00e9tico, Eduardo Vargas L\u00f3pez, m\u00e1s que decir, insin\u00faa su visi\u00f3n panor\u00e1mica de la ciudad de todos o la ciudad de nadie.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"348\" height=\"522\" src=\"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Argamasa.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-19806\" style=\"width:250px\" srcset=\"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Argamasa.jpg 348w, https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Argamasa-200x300.jpg 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 348px) 100vw, 348px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ramiro Rodr\u00edguez En esta breve rese\u00f1a Ramiro Rodr\u00edguez, poeta, cr\u00edtico y editor de poes\u00eda, analiza la obra de un poeta mexicano actual&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":19798,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[252,209],"tags":[],"coauthors":[312],"class_list":["post-19710","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-resena","category-revista"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Urban-Palympsest-V.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19710","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19710"}],"version-history":[{"count":17,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19710\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19827,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19710\/revisions\/19827"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19798"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19710"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19710"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19710"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=19710"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}