{"id":19398,"date":"2025-03-30T03:34:25","date_gmt":"2025-03-30T03:34:25","guid":{"rendered":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/?p=19398"},"modified":"2025-04-09T18:07:24","modified_gmt":"2025-04-09T18:07:24","slug":"del-cuento-a-la-novela-el-factor-humano-de-rebecca-bowman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/2025\/03\/30\/del-cuento-a-la-novela-el-factor-humano-de-rebecca-bowman\/","title":{"rendered":"Del cuento a la novela: El factor humano de Rebecca Bowman"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Isaura Contreras<\/p>\n\n\n\n<p>Rebecca Bowman es una escritora estadounidense, y tambi\u00e9n mexicana por adopci\u00f3n, a la que se le puede asociar con algunos lugares de uno y otro pa\u00eds. Naci\u00f3 en Los \u00c1ngeles y pas\u00f3 muchos a\u00f1os en Ciudad Victoria, Tamaulipas. Aunque tambi\u00e9n ha vivido en Cochabamba y la Ciudad de M\u00e9xico en algunos periodos de su vida. Su educaci\u00f3n y carrera profesional tambi\u00e9n son notables: obtuvo una maestr\u00eda en Espa\u00f1ol sobre la interconectividad entre la obra de Virginia Woolf y Mar\u00eda Luisa Puga en la Universidad del Estado de Texas en San Marcos, ciudad donde trabaj\u00f3 como profesora y desde donde hoy se dedica a la escritura y la edici\u00f3n. All\u00ed dirige su editorial independiente <a href=\"https:\/\/bricabracpress.com\/\">Bric-a-Brac Press<\/a>. Su lengua materna es el ingl\u00e9s y sin embargo escribe en espa\u00f1ol. Entre sus numerosas obras que incluyen narrativa, teatro y poes\u00eda. Me detendr\u00e9 brevemente en sus libros de cuentos, <em>Portentos de otros a\u00f1os, <\/em>del 2014<em> <\/em>y<em> Lugar de aguas<\/em> del 2021, publicados en los Estados Unidos y que le han valido tambi\u00e9n ser incluida en la reciente antolog\u00eda <em>A golpe de linterna. M\u00e1s de cien a\u00f1os del cuento Mexicano <\/em>(2020)<em> <\/em>coordinada por Liliana Pedroza. La obra de Rebecca Bowman ha sido desde sus comienzos, y especialmente en estos dos libros, una caja de resonancia de voces, gestos y miradas que envuelven a la comunidad hispanohablante en los Estados Unidos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre me he preguntado por qu\u00e9 Rebecca escribe en espa\u00f1ol, lengua que al menos en Texas fue tradicionalmente segregada hasta la d\u00e9cada de los setenta, a pesar de que la poblaci\u00f3n hispana en ese estado es una de las m\u00e1s grandes del pa\u00eds, como sucede en la ciudad de San Antonio, donde Rebecca desarrolla parte de sus proyectos literarios. All\u00ed, de un total de 1&nbsp;400&nbsp;000 habitantes, aproximadamente 750&nbsp;000 personas son hablantes de espa\u00f1ol (Texas-demographics.com). Como es bien sabido durante muchos a\u00f1os el espa\u00f1ol fue estigmatizado en la ense\u00f1anza escolar. A\u00fan es frecuente escuchar estudiantes de origen hispano que no lo hablan, argumentando que sus padres no les quisieron ense\u00f1ar por haber sido castigados en la escuela por comunicarse en esa lengua. El ingl\u00e9s se convirti\u00f3 pues en una exigencia de la integraci\u00f3n. Por si fuera poco, recientemente hemos sido testigos de su lamentable conversi\u00f3n en la \u00fanica lengua oficial del pa\u00eds. Y a pesar de que hoy el espa\u00f1ol florece tanto en las aulas educativas y en los espacios dedicados al arte y la literatura, acentuado por la constante migraci\u00f3n, los espacios de di\u00e1logo para la literatura que se escribe en ese idioma siguen siendo limitados. Por ejemplo, el programa del <a href=\"https:\/\/sabookfestival.org\/meet-the-authors\/\">San Antonio Book Festival<\/a>&nbsp; (Festival del Libro de San Antonio) cuenta cada a\u00f1o con la participaci\u00f3n de autores biling\u00fces, especialmente de habla hispana, pero todas las actividades est\u00e1n orientadas a un p\u00fablico de habla inglesa y los libros presentados no son los que se publican en espa\u00f1ol. Menciono estos datos para reiterar mi asombro de que alguien como Rebecca persista en escribir, publicar y editar a otros en esta lengua en los Estados Unidos. No solo me sorprende, sino que lo celebro, puesto que con su trabajo contribuye a los esfuerzos por destacar esta literatura en los Estados Unidos, tendiendo puentes con la comunidad hispanohablante de Texas. Como tambi\u00e9n ha comenzado a hacerlo la UNAM San Antonio y Letras en la Frontera, gracias a la <a href=\"https:\/\/unamsa.edu\/mx\/event\/iii-feria-del-libro-en-espanol\/\">Feria del libro en espa\u00f1ol<\/a> que va en su tercera edici\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dudo que la inclinaci\u00f3n de Rebecca al elegir la lengua con que escribe pase por la de Samuel Becket, escritor irland\u00e9s cuyas primeras publicaciones fueron en ingl\u00e9s, su lengua materna, y quien comenz\u00f3 a escribir en franc\u00e9s, para \u201cempobrecer su estilo un poco m\u00e1s\u201d, es decir, para depurar su lenguaje. Cuesti\u00f3n a\u00fan enigm\u00e1tica si consideramos que Beckett dominaba ambas lenguas a la perfecci\u00f3n, al igual que Rebecca, que si bien no publica su propia obra en ingl\u00e9s s\u00ed traduce la de otros escritores hispanos. Tampoco creo que su intenci\u00f3n se asemeje a la de Vladimir Nabokov, quien exiliado en los Estados Unidos, comienza a auto traducirse del ruso al ingl\u00e9s, y luego a escribir directamente en esta lengua, para tener mayor alcance editorial. Incluso, \u00e9sta ha sido la opci\u00f3n de otros escritores y escritoras mexicanas biling\u00fces que tradicionalmente escrib\u00edan en espa\u00f1ol y ahora lo hacen tambi\u00e9n en ingl\u00e9s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien el mercado de la literatura en espa\u00f1ol ha ido creciendo en los \u00faltimos diez a\u00f1os, hasta contar ahora con una veintena de editoriales, tanto independientes como pertenecientes al gran mercado, Rebecca Bowman es anterior a todo este mini boom. Uno de sus primeros libros, <em>Los ciclos \u00edntimos,<\/em> lo public\u00f3 en 1997. Su caso no es el de los escritores que la cr\u00edtica argentina Gisela Heffes llama \u201cLos dislocados\u201d, los escritores hispanoamericanos que escriben en espa\u00f1ol en Estados Unidos como parte de un contexto de desarraigo. Ese escritor dislocado, fuera de lugar, escribe para otros dislocados como \u00e9l, y en su pr\u00e1ctica media tambi\u00e9n un acto de recuperaci\u00f3n del pa\u00eds que dejaron.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque suene un poco cursi, y sin que me conste, creo que Rebecca, escribe en espa\u00f1ol, como un acto genuino de amor por una lengua aprendida y lo que ella representa. Una lengua que un hispanohablante puede tambi\u00e9n aprender a amar en su propia voz.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;El primer cuento que escuch\u00e9 de Rebecca en una lectura p\u00fablica del Festival Letras en la Frontera, en el que ella participa con asiduidad, me trajo ese pensamiento. \u201cBoxeo de sombra\u201d abre su libro <em>Lugar de aguas<\/em> y es narrado por la voz melanc\u00f3lica de una adolescente en una ciudad estadounidense sin nombre, que boxea con las sombras mientras evoca las preocupaciones por su familia, por su hermano To\u00f1o que no sabe defenderse, por su padre que ha sido deportado a M\u00e9xico; una historia tambi\u00e9n llena de erotismo. En esta breve lectura, como acontece tambi\u00e9n en otros de sus cuentos, llama la atenci\u00f3n la recreaci\u00f3n de ese lenguaje coloquial fronterizo del espa\u00f1ol mexicano. No se trata aqu\u00ed de la llamada apropiaci\u00f3n de una voz, sino de su escucha atenta que logra situarse y situarnos. Una manera&nbsp; sutil que tiene Rebecca para ponernos en los zapatos de personajes que habitan los m\u00e1rgenes y la miseria de la frontera estadounidense. Los personajes de Rebecca, a\u00fan viviendo en los Estados Unidos, persisten en un mundo que no corresponde a lo que convencionalmente pensamos como parte de esa geograf\u00eda. En <em>Portentos de otros a\u00f1os<\/em>, por ejemplo, ni siquiera podr\u00edamos afirmar que se trata de M\u00e9xico o los Estados Unidos, pues a diferencia de <em>Lugar de aguas<\/em>, aqu\u00ed no es relevante el lugar sino el acontecimiento. Se trata de cuentos que en su mayor\u00eda suceden en un entorno citadino, donde sobresalen las relaciones familiares, la vida laboral, las aspiraciones amorosas en contextos de monoton\u00eda, miedo y soledad. <em>Lugar de aguas<\/em>, por el contrario, evoca con claridad ese espacio liminal y fronterizo a cuya vera suceden las historias. Como se\u00f1ala el comienzo del cuento que le da el t\u00edtulo al libro: \u201cEl r\u00edo separa la ciudad en dos, corre de norte a sur desde la parte alta de la ciudad hacia la planicie. En su recorrido rompe, canta, murmura\u201d.&nbsp; En estos cuentos no aparecen los espacios estereotipados que definen la vida norteamericana. Por el contrario, se trata de los lugares \u00edntimos del hogar, la calle, la panader\u00eda, el restaurante local. Aqu\u00ed se recrea el universo de las familias que a\u00fan viven con las costumbres del pa\u00eds que dejaron. Un espacio donde se asoma Judas Tadeo, el santo de lo imposible, familias que viven en la violencia callejera, mujeres que trabajan, que educan, que rezan, que tienen que aguantar, que sufren desprecios en el trabajo y en la escuela, y viven en muchos casos una vida entre la resistencia y la resignaci\u00f3n.&nbsp; Veteranos de guerra, estudiantes de literatura, adolescentes llenas de deseo, doctorantes en sicolog\u00eda, vendedores de paletas, entre otros personajes que no buscan la heroicidad, pero que son h\u00e9roes a su manera. Como Marcos Rodr\u00edguez cuando afirma \u201cNo soy superh\u00e9roe lo s\u00e9 pero tengo que jugar a que lo soy para aguantar, para hacer las cosas bien\u201d.&nbsp; Esos h\u00e9roes discretos son el hilo conductor de ambos libros, en ellos el portento no es solo el acontecimiento sino el personaje, convertido en ser admirable, \u00fanico, mas no idealizado.<\/p>\n\n\n\n<p>En pol\u00e9micas recientes se ha cuestionado la pr\u00e1ctica de <em>bestsellers<\/em> estadounidenses que escriben sobre los migrantes o la poblaci\u00f3n hispana, y se les ha acusado de exotizaci\u00f3n o intento de apropiaci\u00f3n (por ejemplo, <em>American Dirt<\/em> de Jeanine Cummins). Nada m\u00e1s lejos de la pr\u00e1ctica de Rebecca, que no solo conoce el idioma sino la profundidad del mundo que describe, habitante ella misma de ambas fronteras. Si la exotizaci\u00f3n constituye una forma de representaci\u00f3n de los Otros que solo permite un v\u00ednculo superficial, dado que reduce al Otro a algunos rasgos socialmente definidos y concebidos como esenciales \u2013 casi siempre de tipo \u201ccultural\u201d y \u201cracial\u201d (Morales- Kleidermacher). En la obra de Rebecca los personajes no son una representaci\u00f3n estereotipada, no parecen siquiera una obra de la imaginaci\u00f3n, resultan siempre demasiado vivos, demasiado humanos. Definidos en todo momento a partir de su lucha y su deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay tan poca artificialidad y artificio en su manera de narrar que casi podr\u00edamos decir que no sigue las pautas de lo que para algunos autores define al cuento: no hay finales sorpresas, como en los cuentos de Allan Poe. No cuentan dos historias, como dir\u00eda Piglia. Los inicios no necesariamente buscan conducir a un final preestablecido desde el inicio, como pedir\u00eda Quiroga. Tampoco construyen universos deliberadamente esf\u00e9ricos como suger\u00eda Cort\u00e1zar. Los cuentos de Rebecca se configuran m\u00e1s bien a partir de una polifon\u00eda de voces, producto de su escucha atenta. Las historias que cuenta se dirigen a bordearlo todo, como un rayo tenue que ilumina y transforma los objetos, sumi\u00e9ndonos en un instante de contemplaci\u00f3n de fragmentos de vida aut\u00e9ntica.<\/p>\n\n\n\n<p>Me parece necesario este breve recorrido por los cuentos de Rebecca Bowman para invitar a la lectura de su \u00faltima obra, la novela <a href=\"https:\/\/www.amazon.com\/-\/es\/FACTOR-HUMANO-Spanish-REBECCA-BOWMAN\/dp\/B0D6Y6DYR4\"><em>El factor humano,<\/em><\/a><em> <\/em>(2024),<em> <\/em>publicada por el sello Letras en la Frontera, dirigido por Alfredo \u00c1valos.&nbsp; Esta novela se alimenta de la experiencia narrativa cultivada a lo largo de sus libros. Obra que en su extensi\u00f3n de trescientas p\u00e1ginas es tambi\u00e9n un portento, como la cuidadosa edici\u00f3n de Santiago Daydi Tolson quien de manera impecable revis\u00f3 el texto. En muchos sentidos podr\u00edamos decir que la novela de Rebecca bebe de cierta tradici\u00f3n de la novela latinoamericana y su aspiraci\u00f3n de lo que ser\u00eda la llamada novela total. Una novela, como dir\u00eda Vargas Llosa, de individuos pero especialmente de colectividades, con una mirada que lo abarca todo, capaz de crear un microcosmos en el que se concentran las diversas capas de una sociedad: lo psicol\u00f3gico, social, o pol\u00edtico. Una novela donde importa la acumulaci\u00f3n y la abundancia. Esto lo podemos observar desde el inicio, pues la novela de Rebecca aporta una gu\u00eda, m\u00e1s propia de gui\u00f3n de teatro, con los nombres de por lo menos 52 personajes, distribuidos en distintos escenarios: el burdel, las casas de cinco familias, el cuartel, la penitenciar\u00eda, el sanatorio, la tienda de la esquina. Personajes que se\u00f1alan una filiaci\u00f3n casi teatral, bajo la impronta aparente del personaje arquet\u00edpico sobre el que se construye la novela: arquetipos que van desde las prostitutas, los noorteamericanos, los cient\u00edficos, las se\u00f1oritas de la alta sociedad, los j\u00f3venes de brillante porvenir, los militares, etc.&nbsp; Y es que solo desde la ilusi\u00f3n de una puesta en escena, que potencia su car\u00e1cter de artificio, se comprende la naturaleza abrumadora, esperp\u00e9ntica y cruel que da origen a esta historia: los experimentos realizados por cient\u00edficos estadounidenses que en los a\u00f1os cuarenta deliberadamente infectaron de s\u00edfilis a poblaciones marginadas con la connivencia de los gobiernos locales. Si bien los datos hist\u00f3ricos revelan el origen de estos estudios sobre la s\u00edfilis en la poblaci\u00f3n afroamericana en Alabama, as\u00ed como experimentos m\u00e9dicos en Guatemala, la novela de Rebecca recrea ficticiamente estos sucesos en el puerto de Tampico, Tamaulipas. Con ello reconstruye tambi\u00e9n la otra historia del puerto mexicano, vinculada al auge de la industria petrolera y a la asimetr\u00eda de las relaciones binacionales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La ciudad de Tampico es tambi\u00e9n un personaje, un tr\u00f3pico abrumador. As\u00ed describe su impacto en Edward, uno de los norteamericanos: \u201cAl regresar de un paseo era como si la piel llevara un ung\u00fcento que no se le quitaba, un ung\u00fcento vegetal de hierbas y zumo que requer\u00eda de una ducha para eliminarlo.&nbsp; Y este olor entraba por debajo de las persianas bajadas en contra del sol de mediod\u00eda, se colaba por las rendijas y por debajo de las puertas, invad\u00eda todo el espacio de manera que uno se sent\u00eda dentro de una fruta enorme\u201d. Tampico adquiere as\u00ed pinceladas de las ciudades m\u00edticas fundadas en la novela latinoamericana del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p>En este espacio vemos desplegarse de manera fragmentada las vidas de los m\u00faltiples personajes. Se destaca por un lado la din\u00e1mica de las parejas: matrimonios de conveniencia, forzados, o por costumbre, en los que el papel de la mujer tiene un destello liberador: Chela superando a Gabriel en la habilidad de los negocios, Mary m\u00e1s arist\u00f3crata que Charles, Ester salvaguardando la honra familiar antes que Carlos, y Amelia, la hija, sobreponi\u00e9ndose al abandono de Ramiro y entrando al burdel. Fer y Lolis, las amigas amantes; Magda, la se\u00f1orita bien que pierde la virginidad. Tramas diversas, tocadas en alg\u00fan punto por el experimento que se va gestando en secreto, un mal que se va inoculando en los cuerpos, como met\u00e1fora de un cuerpo social tambi\u00e9n enfermo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; El factor humano es en cierta medida el cuerpo violentado, el cuerpo utilizado, instrumentalizado. Pero el factor humano es, a la vez, el atisbo del amor, el temor, la esperanza, la complicidad, el juego, la monoton\u00eda, la solidaridad y el deseo que asoma en estos personajes y hacen de la novela una obra entra\u00f1able.<\/p>\n\n\n\n<p>Me detengo aqu\u00ed sin explicar a detalle lo que sucede en la novela, porque otro de los aciertos de esta obra es su car\u00e1cter fragmentario, abierto, inasible, lleno de historias, que no piden una resoluci\u00f3n sino una lectura espiralada que, al igual que la ciudad, se recree en su infinita y creciente arborescencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Isaura Contreras Rebecca Bowman es una escritora estadounidense, y tambi\u00e9n mexicana por adopci\u00f3n, a la que se le puede asociar con algunos&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":4911,"featured_media":19399,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[209],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-19398","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-revista"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/20241102_092613-e1744221998682.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19398","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4911"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19398"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19398\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19421,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19398\/revisions\/19421"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19399"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19398"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19398"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19398"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=19398"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}