{"id":19271,"date":"2025-02-14T21:15:52","date_gmt":"2025-02-14T21:15:52","guid":{"rendered":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/?p=19271"},"modified":"2025-02-14T22:12:55","modified_gmt":"2025-02-14T22:12:55","slug":"aprendiendo-de-otros-sobre-jerry-whitus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/2025\/02\/14\/aprendiendo-de-otros-sobre-jerry-whitus\/","title":{"rendered":"Aprendiendo de otros: Sobre Jerry Whitus"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Rebecca Bowman       <\/p>\n\n\n\n<p>Hay a quienes leemos para simplemente disfrutar sus textos, a quienes leemos otra vez para envidiar su habilidad y otros m\u00e1s que leemos con asiduidad una y otra vez porque sabemos que de ellos vamos a aprender a escribir mejor. Entre estos \u00faltimos se encuentra un escritor norteamericano, Jerry Whitus, y aunque los relatos reunidos en <em>The Innocent and Others<\/em> (Steven Austin University Press, 2024) todav\u00eda no se han traducido al espa\u00f1ol quisiera compartir algunas lecciones que este escritor me ha dado al leer nuevamente su narrativa.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La importancia del lugar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Jerry escribe de una zona de Tejas, los Piney Woods, muy diferente del resto del estado en su paisaje, su historia, y sus costumbres. Son de notarse las t\u00e9cnicas que usa para ubicarnos en esa regi\u00f3n: su evocaci\u00f3n de la naturaleza, los pueblitos consistentes en una gasolinera y un restaurante medio abandonado, el conocimiento del terreno particular y de la manera de vivir de las personas de esa regi\u00f3n, incluyendo su cocina, la manera de vestirse y la arquitectura del \u00e1rea. En estas p\u00e1ginas nos topamos con el caparaz\u00f3n de un armadillo descompuesto, con las agujitas de escarcha que se forman en un barranco, con descripciones expertas de los distintos cultivos de la regi\u00f3n; pero estos detalles se mezclan tan bien con la acci\u00f3n que el argumento del relato nunca se pierde. Con un gesto Whitus descubre toda una cultura; con la inclusi\u00f3n de un elemento como un <em>bottle tree<\/em> o el acto de desvainar ch\u00edcharos en el porche de una casa nos recuerda toda la literatura sure\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un lenguaje cuidado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed siempre la palabra hallada, precisa, y tantas veces lo que parece un idioma transparente y natural se vuelve, aparte, sublime por un adjetivo inesperado y exacto. El registro del lenguaje de Whitus es a veces elevado, pero jam\u00e1s se siente ni ostentoso ni falso y al mismo tiempo es el habla de las personas de esa regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto, tanto se ha dicho de no usar un adjetivo al menos que sea necesario que se nos olvida la importancia de un sustantivo bien escogido. Whitus no usa palabras generales como <em>tree, grass, bushes<\/em>, sino <em>cedar<\/em>, <em>gum tree,<\/em> <em>chinquapin,<\/em> <em>cottonwood<\/em>, <em>tupelo <\/em>y<em> cypress trees<\/em> y los nombres de las plantas espec\u00edficas a la zona como <em>gallberry,<\/em> <em>cherry laurel<\/em>, y <em>sassafras.<\/em>&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El uso de dialecto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con suma eficacia en su uso de dialecto, Whitus logra no solo definir la regi\u00f3n de donde es el personaje sino su clase social, su nivel de educaci\u00f3n, su edad. Pero es tan leve esta t\u00e9cnica que la persona oriunda de otro lugar puede leer el relato con fluidez. No es el relato recargado de dichos ni de una ortograf\u00eda rara que intenta reflejar los sonidos particulares al dialecto sino un texto que incluye algunas pocas construcciones que al leerlas ya sabe uno c\u00f3mo aquellas personas pronuncian su idioma. Es escribir el dialecto con una ortograf\u00eda convencional pero que por la sintaxis de la oraci\u00f3n da a entender la pronunciaci\u00f3n del personaje. Los lectores terminan viendo a ese dialecto con naturalidad, no como bicho raro, sino como si fuera el dialecto perteneciente al centro del mundo. El eje cultural est\u00e1 en su comunidad. Es no descentralizar a sus personajes sino hacer de lo regional lo universal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El uso de arquetipos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Whitus sabe muy bien c\u00f3mo ciertos argumentos y ciertas figuras retumban en nuestro cerebro y aumentan el poder del relato. Es casi jungiana en sus arquetipos, en escribir una historia veros\u00edmil, actual, pero que tenga comoquiera un dejo de cuento de hadas. Hay j\u00f3venes perdi\u00e9ndose en un bosque hasta toparse con una casa en donde reside una anciana, lo que recuerda a \u201cHansel y Gretel\u201d; un animal casi m\u00e1gico que act\u00faa como una persona, un hombre que parece un gnomo, esperando a unos extra\u00f1os sin que ellos lo conozcan, como lo hizo la anciana en \u201cEl yesquero\u201d de Hans Christian Andersen. Lo de estar perdido en un bosque aparece en dos cuentos, en otro hay una casi orfandad, en otro una bruja que puede afectar el futuro. Leemos los cuentos conscientes de las normas que rigen en los de hadas: el posible castigo, el peligro, el reto y la recompensa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El respeto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los personajes no son acartonados y se les trata con gran respeto. Aun en un cuento c\u00f3mico cada uno tiene una historia completa, y se le trata con dignidad. Y es tan h\u00e1bil Whitus que puede crear en el lector una especie de cari\u00f1o hacia un personaje para luego permitir que el mismo personaje act\u00fae de una manera horrenda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La observaci\u00f3n aguda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Whitus, por ejemplo, en el cuento \u201cEdith\u2019s Goats\u201d habla de una mujer que cuida una manada de cabras, y lo que m\u00e1s se nota es que Whitus s\u00ed sabe c\u00f3mo se comportan estos animales y c\u00f3mo interactuar\u00eda una persona con ellos. Este nivel de observaci\u00f3n se nota en relato tras relato, aumentando tanto la verosimilitud de los cuentos como su inter\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Econom\u00eda y paciencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Whitus nos cuenta los hechos del relato con un ritmo que jam\u00e1s fastidia. Hay pausas, brincos, pero no es el ritmo atrabancado de muchos escritores contempor\u00e1neos. Y no hay escena que no haga falta. Describe con detalles ciertas escenas sin preocuparse por aburrirnos y estos detalles mismos hacen m\u00e1s llamativos sus cuentos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Escoger bien el punto de vista del narrador&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Whitus var\u00eda los narradores en sus cuentos; hay narradores omniscientes y otros en primera persona, y se siente que en cada caso eligi\u00f3 correctamente. Hay distancia entre el narrador y lo narrado cuando es necesario y los dos est\u00e1n muy pegados cuando importa mucho que as\u00ed sea, cuando queremos sentir la emoci\u00f3n de un observador no objetivo, de alguien involucrado en los hechos. Eso permite que haya unos cuentos de sorprendente violencia en los que no se siente que el narrador emita un juicio y que en otros podamos sentir intensamente el pathos del momento porque el narrador s\u00ed tiene sus propias emociones al respecto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La elecci\u00f3n del material<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un maestro de taller literario, Antonio Delgado, me ense\u00f1\u00f3 c\u00f3mo lograba Henry James incluir en cada cuento un momento cr\u00edtico, uno de esos momentos culminantes en la vida que determinan si uno va a ser de una manera u otra. La mayor parte de los relatos en <em>The Innocent and Others<\/em> contiene estos momentos, momentos que hacen que uno se pregunte si es o no inocente, si lo que hace est\u00e1 bien o mal. Pero Whitus deja al lector decidir por s\u00ed solo cu\u00e1l es la respuesta, si es que la hay. Adem\u00e1s, los relatos incluyen paralelismos sin recalcar en ellos, dejando que el lector los descubra. Estas repeticiones sutiles de elementos parecidos nos hacen m\u00e1s conscientes de los temas que incluye. Por ejemplo, en el cuento con los chivos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La perspicacia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esparcido por el libro hay dichos y frases que revelan gran sabidur\u00eda. Traduzco aqu\u00ed a manera de ejemplo uno de tantos: \u201cToda esos Davis son arrogantes y eso es el peor tipo de tonto.\u201d&nbsp; Whitus es un escritor ya avanzado en edad y sentimos que nos comparte lo que el tiempo le ha ense\u00f1ado.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00eda seguir apuntando elemento tras elemento que hallo en su libro y que comprueban que Whitus es un verdadero maestro de la narrativa. Ojal\u00e1 fueran estos textos f\u00e1ciles de traducir, pero mientras no se traduzcan espero que, si hay manera de que los lean en su idioma original, lo hagan.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Rebecca Bowman Hay a quienes leemos para simplemente disfrutar sus textos, a quienes leemos otra vez para envidiar su habilidad y otros&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":4911,"featured_media":19283,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[305,209],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-19271","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-columna","category-revista"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Screenshot-2025-02-14-16.06.33-e1740773373752.png","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19271","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4911"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19271"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19271\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19285,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19271\/revisions\/19285"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19283"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19271"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19271"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19271"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=19271"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}