{"id":19129,"date":"2024-04-15T19:09:13","date_gmt":"2024-04-15T19:09:13","guid":{"rendered":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/?p=19129"},"modified":"2024-04-15T19:11:57","modified_gmt":"2024-04-15T19:11:57","slug":"palomitas-de-maiz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/2024\/04\/15\/palomitas-de-maiz\/","title":{"rendered":"Palomitas de Ma\u00edz"},"content":{"rendered":"\n<p>Por: <strong>Estrella Gracia Gonz\u00e1lez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">A\u00fan no cantaba el gallo cuando Chevo sali\u00f3 de casa con el petate enrollado dentro del morral. Yo me encontraba atizando el fog\u00f3n viendo a los le\u00f1os arder como la sangre en mis venas por su pronta partida; me tragu\u00e9 el coraje junto a las gorditas de masa que rellen\u00e9 con frijoles refritos y chile verde con sal martajado en el molcajete. No llores, Mona, dijo Chevo, pero ni cebolla hab\u00eda cortado pa culparla por mis l\u00e1grimas.<br>\u2014Hasta la tumba debimos estar juntos.<br>\u2014No queda de otra, de qu\u00e9 sirve tanta tierra si no hay pa tragar; solo no te olvides del maizal.<br>Retir\u00e9 la olla de barro de la lumbre, mi suerte era negra y amarga como el caf\u00e9 con canela que serv\u00ed, picoso sabor a pena. As\u00ed fue el \u00faltimo desayuno junto a mi hombre y a los perros que esperaban las sobras. Mis hijos no vieron cuando su padre parti\u00f3 con la promesa de regresar con fortuna. Sola, abrazada al rebozo, lo vi atravesar el campo de siembra mientras el sol naciente con su calor se lo fue tragando mientras se alejaba en el horizonte. Cuando mis hijos despertaron creyeron que su padre volver\u00eda al d\u00eda siguiente, que hab\u00eda ido a la capital, pero a diario tuve que contar la misma historia hasta que dejaron de preguntar.<br>Doce y trece a\u00f1os ten\u00edan mis hijos, y nos dedicamos a arar la tierra con la yunta; nada peor que pasar las horas bajo el sol de medio d\u00eda; los pies hienden como la tierra y el seco mar de calor abraza hasta el cansancio. Ese a\u00f1o la cosecha se evapor\u00f3, no hubo nada pa vender, solo qued\u00f3 pa alimentarnos por algunos meses, el suficiente, pa que los hombres alrededor se dieran cuenta de nuestra hambre y de la ausencia de Chevo.<br>El supuesto noble coraz\u00f3n de algunos resplandeci\u00f3 como rayo de sol en el agua pa encandilarme. Pero los hombres no hacen favores a una mujer sin tener inter\u00e9s de por medio. En su hambre o inocencia, mis hijos llegaron a la casa con manteca, frijol, cosas que les regalaban sin nada a cambio; les aconsej\u00e9 que con trabajo deb\u00edan pagar por ello, y que nadie les echara en cara los favores, sin embargo, estaban convencidos de que yo solo juzgaba a las personas y no quer\u00eda creer que la bondad en esos hombres exist\u00eda.<br>Aquella tarde lleg\u00f3 el anciano t\u00edo de Chevo, Anselmo, \u00fanico familiar que nos quedaba en esas tierras; baj\u00f3 de la carreta con pazos zambos, y luego de secar el sudor en su frente con el pa\u00f1uelo que sac\u00f3 del bolsillo trasero de su pantal\u00f3n, baj\u00f3 un costal con semillas que acomod\u00f3 a un lado de la puerta de mi casa.<br>\u2014Aprovecha el pisingallo, nunca supe porque el Chevo nunca le tuvo fe; en la casa tengo mucha pa que cubras todo, prepara la tierra y si\u00e9mbrala, presiento que la pr\u00f3xima ser\u00e1 buena cosecha \u2014y se fue.<br>No supe si sent\u00eda m\u00e1s pena por \u00e9l que por m\u00ed, se ve\u00eda demasiado avejentado. Lo vi alejarse junto a su caballo y su perro canelo que lo segu\u00eda bajo la carreta, por esa brecha rumbo al sol, mientras el canto de las cigarras le daba el adi\u00f3s.<br>Chevo siempre dijo que las mujeres somos brujas, que por eso nos quemaban en tiempos pasados; que sospechamos, que sentimos lo que ocurrir\u00e1 y, por m\u00e1s que medito, no s\u00e9 si los hombres son bendici\u00f3n o maldici\u00f3n, porque yo le dije a mis chamacos y les repet\u00ed cansadas veces, que no tomaran nada de nadie sin antes haber pagado con trabajo, pero los hijos son sordos cuando se sienten machitos.<br>Mis muslos fueron derrumbados por el demonio que goz\u00f3 lamer con furia mis senos como si nunca en la vida hubiese probado mujer, me defend\u00ed sin lograrlo, una mano suya bast\u00f3 pa detener las m\u00edas, mientras impregnaba mi cuerpo con la peste de su hocico y dejaba sobre mi vientre sus asquerosos mecos. Me sent\u00ed basura.<br>Por d\u00edas llor\u00e9 confundida, lidiando con un cuerpo que ya no quer\u00eda, pues sent\u00eda que era ropa sucia y quer\u00eda tirar mi carne lejos, quemarla, enterrarla, sent\u00eda la asquerosa saliva de ese maldito escurriendo en mi piel, quer\u00eda destrozar mi carne que se hab\u00eda convertido en prisi\u00f3n, pero a pesar de todo lo que me trastornaba yo deb\u00eda estar de pie, mis hijos me necesitaban. Cre\u00ed que despu\u00e9s de lo acontecido ya nada m\u00e1s podr\u00eda ocurrir, que la cuenta estaba saldada, pero los hombres en sus caballos comenzaron a pasar por mi casa, riendo y hablando a pecho abierto que ah\u00ed viv\u00eda la puta. Mi cara termin\u00f3 por caer al suelo, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s necesitaba ese hombre despu\u00e9s de que se sirvi\u00f3 de mi cuerpo? La burla me magull\u00f3 fuerte, mi garganta me asfixiaba y la piel ard\u00eda.<br>Uno de mis hijos lleg\u00f3 culp\u00e1ndome por la ausencia de su padre diciendo que por coscolina se hab\u00eda marchado; no llor\u00e9 ni una sola l\u00e1grima, de una cachetada lo enmudec\u00ed, el odio ya me ten\u00eda seca como pa tirarme por la pendejada de uno de los m\u00edos. Supe que nadie m\u00e1s que yo estaba pa ayudarme. No hay hombres cuando se necesitan y si Chevo regresaba o no, ya no me importaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Sobrellevando los rumores y la mala gana de mis hijos, en la siguiente temporada comenzamos a preparar la tierra, sembrar\u00edamos el pisingallo. Despu\u00e9s del trabajo, mis hijos se iban a ba\u00f1ar a las aguas del canal pa refrescarse mientras yo me quedaba en la casa a preparar la cena; una de esas tardes, el abusivo lleg\u00f3 aprovechando mi soledad. No puse resistencia, dej\u00e9 que tomara mi cuerpo a pesar del asco que sent\u00eda, ya que nada ganaba con pelear. \u00abNo te olvides del maizal\u00bb record\u00e9 las palabras de Chevo, mientras el abusivo segu\u00eda sobre m\u00ed \u00abPresiento que este a\u00f1o habr\u00e1 buena cosecha\u00bb record\u00e9 a don Anselmo.<br>El abusivo a\u00fan no se sub\u00eda los pantalones cuando no dude en darle en la nuca con el metlapil, cay\u00f3 inconsciente al suelo y fui hacia \u00e9l pa golpearlo cuantas veces pude hasta que la sangre comenz\u00f3 a empapar la tierra. Arrastrado lo saqu\u00e9 de la casa. Los perros se acercaron a olfatearlo, parec\u00eda que celebraban haber atrapado a la presa. Lo conduje hasta los surcos de siembra y comenc\u00e9 a cavar y a cavar bajo la negra mirada del cielo. Todo parec\u00eda estar a mi favor, mis hijos aun no regresaban y los perros celebraban junto a m\u00ed como si danz\u00e1ramos en el aquelarre; me sent\u00ed la bruja que todos dec\u00edan que era; sin dudarlo corr\u00ed por el hacha y el pisingallo; de un hachazo le abr\u00ed el vientre al mal nacido y lo llen\u00e9 de semillas antes de echarlo al pozo. Mis semillas quedaron muy dentro de \u00e9l.<br>Pose\u00edda aprovech\u00e9 la noche, me olvid\u00e9 de la cena y sembr\u00e9 la milpa hasta que amaneci\u00f3, cansada me fui a dormir. Cuando despert\u00e9, mis hijos me avisaron que don Arcadio hab\u00eda desaparecido y se largaron pa ayudar en su b\u00fasqueda. Yo me sent\u00e9 bajo el techo a admirar mi siembra.<br>Cu\u00e1nta raz\u00f3n tuvo el t\u00edo Anselmo en decir que habr\u00eda una buena cosecha. Con las primeras mazorcas de mi ofrenda sepultada, hice palomitas de ma\u00edz que ofrec\u00ed a quienes a\u00fan segu\u00edan buscando al abusivo Arcadio; les gust\u00f3 tanto el sabor, que por la buena calidad me compraron costales y m\u00e1s costales de aquel ma\u00edz palomero que fueron a vender por varios lugares. \u00a1Qu\u00e9 buena fue mi paga!<br>Chevo se fue, y ahora s\u00e9 que los hombres son semilla que vuela por el viento, abono pa una fruct\u00edfera tierra. Con el tiempo la mujer de Arcadio confes\u00f3:<br>\u2014Siempre quiso irse para el otro lado, el malnacido se fue sin avisarnos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Estrella Gracia Gonz\u00e1lez A\u00fan no cantaba el gallo cuando Chevo sali\u00f3 de casa con el petate enrollado dentro del morral. 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