{"id":19061,"date":"2024-02-02T18:45:00","date_gmt":"2024-02-02T18:45:00","guid":{"rendered":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/?p=19061"},"modified":"2024-02-06T17:14:20","modified_gmt":"2024-02-06T17:14:20","slug":"una-mirada-llena-de-ternura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/2024\/02\/02\/una-mirada-llena-de-ternura\/","title":{"rendered":"UNA MIRADA LLENA DE TERNURA"},"content":{"rendered":"\n<p>Por \u00c1lvaro S\u00e1nchez Ortiz<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La mayor\u00eda de los reci\u00e9n casados no pueden comprar una vivienda propia, eso es un hecho. Muchos se van a vivir con los padres de uno u otro de los c\u00f3nyuges, lo cual est\u00e1 comprobado que es una p\u00e9sima idea. Por eso, cuando Ximena estableci\u00f3 como una de las condiciones para que nos cas\u00e1ramos el que vivi\u00e9ramos en la casa que hered\u00f3 de su abuela, me pareci\u00f3 algo sensato y acept\u00e9. Cierto que necesitaba muchos arreglos \u2013me di cuenta de eso desde antes de que encarg\u00e1ramos la primera revisi\u00f3n estructural\u2013, pero garantizaba la privacidad de nuestro espacio. Adem\u00e1s, es evidente que es mejor invertir el poco o mucho patrimonio con el que se cuente en aumentar el valor de una propiedad, que en pagar una renta o recurrir a un instrumento bancario, los cuales, en M\u00e9xico, ofrecen magros rendimientos, como demuestra cualquier tabla comparativa bien hecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><br>Adicionalmente, soy ingeniero y me gustan los problemas, es decir, me gusta resolverlos. Enfrentarme a instalaciones el\u00e9ctricas ineficientes, plomer\u00edas obsoletas y estructuras ineficaces me resultaba m\u00e1s f\u00e1cil que lidiar con las dificultades de un matrimonio reciente. S\u00e9 que suena raro decirlo as\u00ed, pero las masas y las energ\u00edas son honestas, son lo que son. En cambio, en la interacci\u00f3n matrimonial siempre hay que estar<br>buscando recovecos, sentidos ocultos y alusiones veladas (lo que yo llamo el \u201cS\u00edndrome de \u00bfqu\u00e9 tienes? Nada\u201d). Todo eso me vuelve loco. Me recuerda las clases de literatura de la preparatoria, cuando analiz\u00e1bamos poemas y nos ped\u00edan hallarle sentido a algo tan absurdo como: \u201cCiego de ver en la aridez del alma\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La casa era una de esas construcciones en las que crecieron las generaciones precedentes: doscientos cincuenta metros cuadrados, distribuidos en tres plantas: las rec\u00e1maras arriba, lo dem\u00e1s abajo, la tercera planta nada m\u00e1s que un gran cuarto de azotea que sirve de bodega, cuarto de hu\u00e9spedes, centro de lavado o lo que se ofrezca. Una construcci\u00f3n hecha en alg\u00fan punto de los cincuenta o de los sesenta, con los planos perdidos para siempre y las escrituras celosamente conservadas. Algunos arreglos y adaptaciones, en su mayor\u00eda desafortunadas, cortes\u00eda del t\u00edo entusiasta del \u201cH\u00e1galo usted mismo\u201d o, peor, de alg\u00fan alba\u00f1il con mucha experiencia, pero sin formaci\u00f3n. Y problemas cr\u00f3nicos de humedad, presi\u00f3n del agua y voltaje el\u00e9ctrico. En suma, una vieja achacosa a la que mi esposa miraba con todo el cari\u00f1o que le hab\u00eda tenido a su abuela, y que yo percib\u00eda como mi proyecto personal para los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><br>Cuando entramos, despu\u00e9s de haberla cargado por el umbral, como le hab\u00eda pedido su abuela que exigiera para la buena suerte, Ximena comenz\u00f3 a guiarme en un recorrido pormenorizado de la vivienda, platic\u00e1ndome las an\u00e9cdotas, que ya me hab\u00eda contado, de cada estancia: en la cocina, desde muy ni\u00f1a, le hab\u00eda ayudado a su abuelita a preparar el ponche navide\u00f1o; en la biblioteca se hab\u00eda ocultado mil veces cuando ella y sus primos jugaban a las escondidas; en la sala todav\u00eda estaba el piano que el t\u00edo Joaqu\u00edn (qepd) sab\u00eda tocar muy bien; en el comedor hab\u00eda recibido su primer beso, cuando hab\u00eda invitado a unos<br>amigos de la secundaria a jugar juegos de mesa y uno se hab\u00eda quedado hasta el final, no para disputar la victoria, sino para estar a solas con ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><br>Tuve que recordarle que deb\u00edamos subir a la habitaci\u00f3n. Hablar del pasado puede ser entretenido, pero me gusta m\u00e1s enfocarme en el presente. Y si ese presente incluye a Ximena, una cama y mucho tiempo, no hay nada mejor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Por costumbre, una vez subida la escalera, se dirigi\u00f3 hacia la izquierda. Le pregunt\u00e9 si, como due\u00f1os de la casa, no deb\u00edamos ir a la habitaci\u00f3n principal, la de la derecha. Hasta entonces cay\u00f3 en cuenta de que ocupar\u00edamos la misma rec\u00e1mara donde su abuela hab\u00eda dormido, primero con su abuelo y, luego, acompa\u00f1ada por su viudez; incluso, era all\u00ed donde se hab\u00eda colapsado, poco despu\u00e9s de despertar a su \u00faltimo d\u00eda. Por supuesto, la cama ya no era la misma, pero era evidente que Ximena estaba inc\u00f3moda.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Le suger\u00ed que fu\u00e9ramos al que hab\u00eda sido su cuarto, pero me respondi\u00f3 que eso ser\u00eda una groser\u00eda frente al regalo que le hab\u00eda hecho la abuela. (\u00c9se es el tipo de argumentos que yo no entiendo). Lo pens\u00f3 unos momentos y luego me pidi\u00f3 que saliera de la habitaci\u00f3n, mientras ella oraba y \u201ctomaba posesi\u00f3n\u201d de la casa. Muy pronto, cuando todav\u00eda \u00e9ramos novios, comprend\u00ed que, en estos casos, lo mejor era ser cort\u00e9s y respetar sus inquietudes, aunque no las compartiera y, de hecho, me parecieran absurdas.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Mientras aguardaba en el pasillo, mir\u00e9 por la ventana que daba a la calle. Habr\u00eda que ver si el tr\u00e1fico no resultaba muy ruidoso a ciertas horas. O\u00ed a Ximena murmurando, sol\u00eda hacer eso cuando rezaba. Aunque la ventana estaba a unos cuatro o cinco metros de altura, me parec\u00eda poco seguro que no contara con herrer\u00eda, as\u00ed que anot\u00e9 en mi lista mental de pendientes encargar un buen enrejado, sin que le diera aspecto de prisi\u00f3n. Hac\u00eda rato que Ximena hab\u00eda dejado de hablar, y ahora se escuchaba c\u00f3mo mov\u00eda cosas dentro de la habitaci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1nto m\u00e1s tardar\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><br>Hab\u00edan pasado veinte minutos cuando por fin me llam\u00f3 para que entrara. Lo hizo con una voz zalamera y, aunque me sent\u00ed decepcionado porque ya se hab\u00eda quitado el vestido nupcial, portaba ahora un conjunto de lencer\u00eda blanca que me hizo olvidarme del vestido, de la ventana y de todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Dice mi hermano que, en la versi\u00f3n original de Las mil y una noches, cuando una pareja tiene sexo, se recurre a la expresi\u00f3n: \u201cy sucedi\u00f3 lo que ten\u00eda que suceder\u201d. Pues bien, digamos que, entre Ximena y yo sucedi\u00f3 lo que ten\u00eda que suceder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><br>Siempre he tenido un sue\u00f1o entrecortado y mi noche de bodas no fue la excepci\u00f3n. Abr\u00ed los ojos e iba a levantarme para ir al ba\u00f1o (otra manera de inaugurar la vivienda, seg\u00fan me han dicho), cuando vi una silueta en la ventana; no distingu\u00eda los detalles, pero claramente hab\u00eda alguien a quien pod\u00eda ver de la cintura para arriba. Siempre me he prometido a m\u00ed mismo no apanicarme, ni siquiera en las situaciones de m\u00e1s peligro, as\u00ed que, en un movimiento rapid\u00edsimo, encend\u00ed la l\u00e1mpara que hab\u00eda sobre el bur\u00f3 y la apunt\u00e9 hacia la ventana. Luego me puse de pie y arranqu\u00e9 la cortina izquierda de un jal\u00f3n. Estaba decidido a enfrentar a quien fuera, aunque no contara m\u00e1s que con mis manos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><br>No hab\u00eda nadie.<br>Entonces, ca\u00ed en cuenta de que no pod\u00eda haber nadie all\u00ed. La pared era lisa, la ventana no ten\u00eda cornisa. Solamente alguien que hubiera apoyado una escalera podr\u00eda asomarse y vernos dormir. Para cuando Ximena comenz\u00f3 a despertar, ya estaba arrepentido de mis maniobras.<br>\u2013\u00bfQu\u00e9 pasa, amor?<br>\u2013Nada, du\u00e9rmete.<br>\u2013\u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1 encendida la luz?<br>\u2013Fui al ba\u00f1o y no quer\u00eda tropezarme.<br>\u2013\u00bfArrancaste la cortina?<br>\u2013Ahorita la vuelvo a poner.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Pero, claro, uno no arranca la cortina nada m\u00e1s porque s\u00ed. Y tuve que explicarle a Ximena lo que hab\u00eda sucedido, mientras pegaba con cinta canela la tela para que pudi\u00e9ramos dormir. (Al d\u00eda siguiente, la arreglar\u00eda adecuadamente). Durante el desayuno, que fue espl\u00e9ndido porque Ximena se esmer\u00f3 mucho, ella sugiri\u00f3 que tal vez segu\u00eda dormido cuando vi la silueta, pero yo no sue\u00f1o con personas que nos ven desde la ventana. Me molest\u00f3 un poco que sugiriera que confund\u00eda la realidad y la fantas\u00eda, como si fuera un ni\u00f1o, pero entend\u00ed que s\u00f3lo trataba de ayudarme y no dije nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><br>La siguiente noche, ni siquiera me acordaba de la silueta cuando me despert\u00e9. Hac\u00eda fr\u00edo y no ten\u00eda ganas de abandonar ni el calor de las cobijas, ni la tibieza del cuerpo delgado y suave que respiraba sosegadamente a mi lado. Sin embargo, la naturaleza se impone y decid\u00ed que lo mejor era incorporarme de una vez, ir a mi asunto, y enfocarme en volver lo m\u00e1s pronto posible.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Arroj\u00e9 las cobijas y me incorpor\u00e9 casi de un salto. La silueta estaba de nuevo all\u00ed. Abr\u00ed las cortinas en una fracci\u00f3n de segundo y me top\u00e9 con un rostro. Fue tal la impresi\u00f3n, que ca\u00ed de sent\u00f3n sobre la cama. Apenas tard\u00e9 un segundo en recobrarme, pero cuando mir\u00e9 la ventana, la silueta ya no estaba all\u00ed. Mi cerebro trabajaba a mil por hora, buscando una explicaci\u00f3n, y no tard\u00e9 en encontrarla. \u201c\u00a1Claro! Si no es por abajo, es por arriba\u201d.<br>\u2013\u00bfQu\u00e9 pasa? \u2013Pregunt\u00f3 Ximena, entre dormida y despierta.<br>\u2013\u00a1No te muevas!<br>Corr\u00ed por el pasillo y tom\u00e9 una escoba que vi al pasar. Le desatornill\u00e9 el cepillo, para quedarme con el puro palo. Y abr\u00ed la puerta que da a la azotea, seguro de que all\u00ed encontrar\u00eda el andamio por el que el intruso, seguramente un voyerista, se hab\u00eda descolgado hasta quedar frente a nuestra ventana. Pero en la azotea no hab\u00eda ning\u00fan andamio. No hab\u00eda nadie.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><br>Me hubiera quedado ah\u00ed hasta el amanecer, pues me daba verg\u00fcenza volver al lado de Ximena sin poder darle una explicaci\u00f3n. Sin embargo, hac\u00eda mucho fr\u00edo y, como dije, la naturaleza se impone. El deseo de una cama caliente pudo m\u00e1s que el bochorno y regres\u00e9 a la rec\u00e1mara, asegur\u00e1ndome de dejar bien cerrada la puerta que daba a la azotea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><br>Ven\u00eda por el pasillo, cuando o\u00ed a Ximena decir en voz baja: \u201cEsto no puede seguir as\u00ed\u201d. Me doli\u00f3 mucho provocarle angustia. Sobre todo, por algo que no eran m\u00e1s que tonter\u00edas de gente nerviosita, como mi hermano, pero que a las personas sensatas como yo nunca les ocurren.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><br>Ya hab\u00eda entrado a la habitaci\u00f3n, cuando me di cuenta de que deb\u00eda verme soberanamente est\u00fapido con mi palo de escoba en ristre. Lo arroj\u00e9 a un lado, me zambull\u00ed debajo de los cobijas y me acost\u00f3 d\u00e1ndole la espalda a Ximena, para evitar explicaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u00a1Vaya noche!<br>A la ma\u00f1ana siguiente, mientras iba de camino al trabajo, ide\u00e9 un plan que puse por escrito en cuanto llegu\u00e9 a la oficina. Antes de que terminara esa semana, ya estaban instaladas las c\u00e1maras de seguridad. Otro d\u00eda, aprovech\u00e9 que Ximena hab\u00eda ido a visitar a su madre para descolgarme con una cuerda bien amarrada e inspeccionar el exterior de la ventana de la rec\u00e1mara. Tambi\u00e9n investigu\u00e9 sobre alguna posible explicaci\u00f3n psicol\u00f3gica, aunque no me gusta meterme en el terreno de las seudociencias (\u00a1y que mi hermano diga misa sobre que la psicolog\u00eda no es una seudociencia!). Por lo que vi, pudiera ser que ese miedo a un intruso fuera una manifestaci\u00f3n de inseguridad ante mi nueva situaci\u00f3n de hombre casado; me sent\u00eda vigilado en el cumplimiento de mi nuevo papel conyugal, y por eso imaginaba siluetas que me vigilaban. Sonaba grotesco, pero, de hecho, no constitu\u00eda un rasgo paranoico y, seguramente, desaparecer\u00eda conforme el devenir de nuestro matrimonio dejara en claro que soy capaz de ser un hombre, un adulto y un esposo. A Ximena no le dije nada de esto, pero me ayud\u00f3 a estructurar una explicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><br>Estaba decidido a no volver a hacer el rid\u00edculo, a lucir como una persona sensata y como un hombre responsable. S\u00e9 que algunas mujeres encuentran adorables a los est\u00fapidos, pero \u00e9se era un papel que yo no estaba dispuesto a interpretar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><br>Pasaron las semanas, sin novedad. Yo ya no ve\u00eda nada al despertarme por las noches para ir al ba\u00f1o y las c\u00e1maras no detectaban nada m\u00e1s interesante que alg\u00fan insecto nocturno. Me convenc\u00ed de que no hab\u00eda nada y decid\u00ed dejar el asunto en el pasado, como una de nuestras primeras an\u00e9cdotas de casados. Sobre todo, quer\u00eda dejar atr\u00e1s el \u201cesto no puede seguir as\u00ed\u201d que le hab\u00eda escuchado a Ximena y que me hab\u00eda hecho sentir tan indigno de mi papel.<br>\u2013Creo que voy a desinstalar las c\u00e1maras. \u2013Le dije, durante la pausa comercial de un programa que ve\u00edamos mientras cen\u00e1bamos pizza.<br>Ella me mir\u00f3 con un gesto de gran tristeza y me dijo:<br>\u2013No juegues conmigo, por favor.<br>Apagu\u00e9 el televisor. No entend\u00eda lo que suced\u00eda y no soporto el ser incapaz de entender las cosas.  Adem\u00e1s, me hab\u00eda impresionado ese gesto de tristeza y ahora ca\u00eda en la cuenta de que, desde hace un par de semanas, hab\u00eda detectado trazas de ese mismo pesar en su rostro, en diversas ocasiones, aunque nunca tan abiertamente como ahora, cuando, seg\u00fan yo, est\u00e1bamos a punto de superar todo el asunto.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La realidad era completamente opuesta: ella hab\u00eda perdido la fe en mi capacidad para cumplir con mi papel. Y era muy injusto que me retirara la confianza por algo que hasta un psic\u00f3logo podr\u00eda aceptar como parte normal de una transici\u00f3n. Despu\u00e9s de todo, es como una instalaci\u00f3n industrial, hay un periodo inicial en que surgen diversos inconvenientes menores y en que el rendimiento no es \u00f3ptimo, pero, si se corrigen los errores en cada ciclo, m\u00e1s tarde o m\u00e1s temprano, el sistema alcanza su mayor eficiencia.<br>\u00bfPor qu\u00e9 no pod\u00eda ella entender eso?<br>Tuvimos una discusi\u00f3n, la primera realmente fea desde que est\u00e1bamos casados. Y, aunque es inevitable, uno nunca quiere pasar por ella. Sin embargo, cuando ya nos \u00edbamos a dormir con el cuerpo tenso, habiendo dejado la pizza fr\u00eda y el programa a medias, Ximena dijo algo que, al principio, me pareci\u00f3 muy obvio y de poca ayuda:<br>\u2013Mi abuela dec\u00eda que no hay que irse a dormir peleados.<br>\u2013Pues, no es como que uno quiera. \u2013Dije, amohinado.<br>\u2013No, espera, quiero decirte algo.<br>Media hora despu\u00e9s, abrazaba a mi esposa y le ped\u00eda perd\u00f3n, mientras ella callaba mis disculpas a besos. Despu\u00e9s de lo que me dijo, ten\u00eda dos opciones: o exigirle que dejara de decir insensateces, o entender que la vida no se agota en la ingenier\u00eda, y que si el amor era un prodigio que era capaz de aceptar, aunque no pudiera desmenuzarlo y explicar sus componentes, tambi\u00e9n pod\u00eda llegar a reconocer otros prodigios, as\u00ed desafiaran el edificio de las certezas en que, hasta entonces, hab\u00eda habitado tan c\u00f3modamente.<br>Le dije a Ximena que no ten\u00eda que elegir y que pod\u00eda llamarla de vuelta.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de todo, si una persona que, durante su vida, no hab\u00eda mostrado m\u00e1s que amor por mi esposa y a quien, de alguna manera, le deb\u00eda buena parte de mi felicidad, era feliz pasando todas las noches de la eternidad junto a nuestra ventana, vi\u00e9ndola dormir, con una mirada llena de ternura, me parec\u00eda lo m\u00e1s sensato.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por \u00c1lvaro S\u00e1nchez Ortiz La mayor\u00eda de los reci\u00e9n casados no pueden comprar una vivienda propia, eso es un hecho. 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