{"id":18742,"date":"2020-12-04T02:28:20","date_gmt":"2020-12-04T02:28:20","guid":{"rendered":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/?p=18742"},"modified":"2023-08-29T19:45:41","modified_gmt":"2023-08-29T19:45:41","slug":"escribir-en-la-frontera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/2020\/12\/04\/escribir-en-la-frontera\/","title":{"rendered":"Escribir en la frontera"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/consejo-editorial\/santiago-daydi-tolson\/\">Por Santiago Daydi-Tolson<\/a><\/h3>\n<hr \/>\n<p>[dropcap]H[\/dropcap]ace una docena de a\u00f1os vinieron a San Antonio, de visita, los amigos escritores del Ateneo Literario Jos\u00e9 Arrese de Matamoros y los que por entonces \u00e9ramos un grupo de escritores hispanos de la ciudad tuvimos con ellos en la Universidad de Tejas en San Antonio nuestro primer encuentro de lo que despu\u00e9s vinimos a llamar \u201cLetras en la frontera\u201d. Gracias a la iniciativa, entusiasmo, dedicaci\u00f3n y capacidad organizadora de uno de los mejores entre nosotros, fuimos encontr\u00e1ndonos en a\u00f1os sucesivos cada setiembre escritores de ambas bandas del R\u00edo Bravo o R\u00edo Grande, conformando as\u00ed lo que m\u00e1s de diez a\u00f1os despu\u00e9s constituye una comunidad de escritores dispersa\u2014o m\u00e1s bien extendida\u2014en una amplia \u00e1rea geogr\u00e1fica escindida por una l\u00ednea divisoria que no tanto nos divide como nos une. Felicit\u00e9monos de esta continuidad y aplaudamos los esfuerzos y optimismo de quien ha hecho posible que nos mantengamos en contacto tanto en los encuentros anuales, que se han ido realizando en la sede de la UNAM de San Antonio, como en esta p\u00e1gina electr\u00f3nica: Alfredo \u00c1valos, el <em>voyeur<\/em>, mir\u00f3n digamos, que ve debajo de las piedras y en el coraz\u00f3n de todos y cada uno de nosotros. Para \u00e9l nuestro agradecimiento.<\/p>\n<p>Prueba de la fuerza cohesiva y del poder de convocatoria de Letras en la Frontera ha sido la reciente publicaci\u00f3n electr\u00f3nica de una antolog\u00eda de textos inspirados por la anomal\u00eda de lo que se va volviendo normal en este <em><a href=\"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/2020\/08\/22\/libro-gratuito-el-mundo-clausurado\/\">Mundo Clausurado<\/a>.\u00a0 <\/em>Su presentaci\u00f3n en l\u00ednea, con la participaci\u00f3n de sus diversos autores, ha venido a substituir, en un encuentro virtual, al acostumbrado encuentro anual en vivo\u2014y c\u00f3mo\u2014de cada setiembre. Disponibles en la p\u00e1gina de Letras en la Frontera est\u00e1n el libro, en versi\u00f3n digital gratuita, y el video del encuentro en que los autores leen cada cual su texto antologado.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 duda puede cabernos ya sobre la efectividad y persistencia de esa fuerza unificadora y ese poder de atracci\u00f3n que tiene en estas tierras geogr\u00e1ficamente continuas y geopol\u00edticamente fraccionadas la frase \u201cLetras en la frontera\u201d. Nos hermana. Nos compromete a formar parte activa de ellas. Nos invita a escribir.<\/p>\n<p>Cargada est\u00e1 de sentido la frontera; es decir de im\u00e1genes mentales, emociones, conceptos y memorias que los ya bastante extendidos estudios fronterizos hacen patentes en su car\u00e1cter conflictivamente peculiar y distintivo de una regi\u00f3n y su esencia cultural. La frontera define a quienes la habitan y habla de un modo profundo en sus letras.<\/p>\n<p>No es mi tarea\u2014porque soy incapaz de cumplirla\u2014meterme en los recovecos de un asunto tan complicado como el que presenta la realidad sociocultural de nuestra frontera, \u00e9sta que demarca dos comarcas en \u00edntimos encuentros y desencuentros en el tejer y destejer del paso de una a otra: de vivir en ambas. M\u00e1s apto me siento para s\u00f3lo discurrir un tanto vagamente sobre el asunto, a modo de quien platica entre amigos, interesado no tanto en pronunciar el juicio exacto como en proponer en el divagar tentativo algunas impresiones sugerentes, \u00e9sas que se inician en la intuici\u00f3n sentida y que, bien entendidas, pueden llevar a una comprensi\u00f3n cabal, m\u00e1s emotiva que intelectual, de un asunto con demasiadas vetas que calar.<\/p>\n<p>As\u00ed, al pensar en este fen\u00f3meno inmediato de la frontera y sus letras, sus escritores, los que aqu\u00ed nos encontramos, me he dejado llevar por la memoria mitol\u00f3gica\u2014la que uno hereda de la inventiva de muchas generaciones\u2014hasta llegar al principio mismo de lo que la frontera implica: la expulsi\u00f3n del hijo del Jard\u00edn de las Delicias\u2014el ed\u00e9n b\u00edblico, la Edad de Oro de los antiguos\u2014 y la formulaci\u00f3n del primer deslinde y del exilio humano en este Valle de Lamentos que nos hemos repartido y vuelto a repartir a sablazos y patadas.<\/p>\n<p>Grafica esta historia mitol\u00f3gica de inicios nuestra condici\u00f3n de especie territorial condenada a establecer un territorio de estad\u00eda, y no s\u00f3lo en t\u00e9rminos de geograf\u00eda. Somos territoriales y tribales, dogm\u00e1ticos y partidistas: nos rodeamos de l\u00edneas divisorias en un af\u00e1n defensivo de definirnos e identificarnos, como lo que creemos ser o quisi\u00e9ramos ser, diferenci\u00e1ndonos. Nos imponemos nuestros propios l\u00edmites, nuestras divisiones; establecemos nuestras propias l\u00edneas de tensi\u00f3n, los frentes b\u00e9licos de enfrentamientos, bordes que no se deben trasponer: nos encerramos y encerramos al otro, al excluido. Trazamos en la arena el reto de la l\u00ednea que divide y no se ha de pisar ni menos a\u00fan trasponer. Elevamos muros, fortificaciones, atalayas.<\/p>\n<p>No act\u00faa as\u00ed, me parece, quien escribe sinceramente necesitado de hacerlo, porque escribir no es otra cosa\u2014o debiera ser no otra cosa\u2014que una incursi\u00f3n al otro lado, un salirse de los l\u00edmites, un borrar l\u00edneas, un derribar empalizadas de todo tipo, un rebelarse contra todo territorio delimitado por l\u00edneas divisorias. El escritor no necesita limitar a un m\u00ednimo su entorno ni aceptar limitaciones preestablecidas para concebir su identidad y otorgarles identidad a los otros. Todo lo contrario: se define en la transgresi\u00f3n, en el rechazo de lo acotado en favor de lo inclusivo.<\/p>\n<p>As\u00ed, no ha de sorprendernos que en la base de nuestra tradici\u00f3n literaria est\u00e9 el verso escrito en la frontera.<\/p>\n<p>En efecto, si volvemos la mirada mil a\u00f1os atr\u00e1s a un pasado de or\u00edgenes, aqu\u00e9l cuando la lengua, la nuestra, la que podemos nombrar, seg\u00fan se prefiera, como espa\u00f1ol o castellano, daba sus primeros signos de vida y balbuceaba apenas los versos inaugurales de nuestra literatura, veremos que lo hac\u00eda en el lugar del encuentro de dos territorios: el de la Espa\u00f1a \u00e1rabe\u2014moz\u00e1rabe y hebrea\u2014y la visig\u00f3tica cristiana.<\/p>\n<p>Eran tiempos de enfrentamientos culturales en una tierra dual dividida y demarcada por lo que en t\u00e9rminos pol\u00edticos y militares se llam\u00f3 frontera, ese territorio fluidamente elusivo de los encuentros <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>En los versos castrenses del <em>Cantar de m\u00edo Cid<\/em> tiene el t\u00e9rmino \u201cfrontera\u201d su primer uso documentado:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00a0\u201ca los moros de frontera los han mandado llamar\u201d<\/p>\n<p>canta el juglar, contando c\u00f3mo el rey moro de Valencia se apresta a enfrentar al h\u00e9roe cristiano que, desterrado, ha cruzado de un territorio a otro:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201ca tierra de moros vino y deja la de cristianos\u201d,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">canta otro verso del poema.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Como los estudios filol\u00f3gicos lo han demostrado, los primeros textos literarios en nuestra lengua se escribieron y dijeron en esa frontera, la que separ\u00f3 y uni\u00f3 durante ocho siglos el mundo de la Espa\u00f1a sem\u00edtica\u2014musulmana y hebrea\u2014y el mundo de la Espa\u00f1a cristiana. Son versos que hablan del secreto tejido humano que es la vida fronteriza.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00bfQu\u00e9 far\u00e9 yo<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">o qu\u00e9 serad de mibi?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Habibi<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">No te tolgas de mibi.<\/p>\n<p>Canta la enamorada en lengua que es mezcla del romance cristiano y el \u00e1rabe musulm\u00e1n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Qu\u00e9 har\u00e9 yo<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00bfO qu\u00e9 ser\u00e1 de m\u00ed?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Mi amado<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">No te vayas de m\u00ed.<\/p>\n<p>Quien escribi\u00f3 estos versos\u2014un poeta jud\u00edo de renombre\u2014y quienes los recitaban o cantaban en plazas y bodegones, eran gente fronteriza, de dos lenguas, dos culturas, dos sangres entrelazadas en el amor y la disputa.<\/p>\n<p>Nuestros primeros versos, los del albor de nuestra literatura\u2014la espa\u00f1ola y la americana que habla la lengua de Espa\u00f1a, lengua mestiza como pocas\u2014son poetas biling\u00fces, biculturales como lo es su p\u00fablico, un maravilloso engendro mestizo de dos c\u00f3digos confundidos.<\/p>\n<p>C\u00f3mo no sentir esos versos como propios, como dichos por la voz de alguien que conocemos bien, que tal vez sea nosotros mismos.<\/p>\n<p>Como se sabe, esos breves versos\u2014de los que hay muchos\u2014se los llamaba <em>z\u00e9jel<\/em>, que era una m\u00ednima estrofa biling\u00fce que los poetas \u00e1rabes y hebreos a\u00f1ad\u00edan al final de sus m\u00e1s extensas y muy bien estructuradas composiciones l\u00edricas. No son una extra\u00f1eza sino una manifestaci\u00f3n com\u00fan que documenta la peculiar condici\u00f3n cultural de ese mundo mixto de los territorios fronterizos.<\/p>\n<p>Cabe se\u00f1alar aqu\u00ed que no pocos de esos z\u00e9jels son el llamado de alguien que sufre de amores por la ausencia de la persona amada. Asunto \u00e9ste plenamente fronterizo que hoy se repite, probablemente no tanto en la literatura como en la realidad de tanta separaci\u00f3n, en la experiencia cotidiana de la nostalgia, en el penar por lo de all\u00e1, por lo que se sabe cerca y nunca llega.<\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 40px;\">Gare, \u00bfsos devina<\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 40px;\">Y devinas bi-l-haqq?<\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 40px;\">Garme cu\u00e1nd me vernad<\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 40px;\">Mio habibi Yishaq.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Le pide una muchacha a la que es adivina y adivina de verdad que le diga cu\u00e1ndo vendr\u00e1 su amado Isaac.<\/p>\n<p>La distancia, la espera, la separaci\u00f3n y a veces el goce del encuentro no pueden sino ser el canto l\u00edrico de quienes viven en un mundo que es dos mundos a la vez y que ellos quisieran fuera s\u00f3lo uno.<\/p>\n<p>A estas cancioncillas del per\u00edodo de oro de las letras semitas en Espa\u00f1a siguen en el tiempo los romances fronterizos dichos ya en la lengua castellana de la reconquista. Tambi\u00e9n el tema es en estos romances el de las relaciones de dos j\u00f3venes separados por las l\u00edneas que delimitan territorios, culturas, parentelas y personas. Modelo de tal decir es el conocid\u00edsimo romance de \u201cLa mora Moraima\u201d, que habla de un aspecto conflictivo de la vida fronteriza. Basten unos pocos versos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Yo me era mora Moraima,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">morilla de un bel catar;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">cristiano vino a mi puerta,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">cuitada por me enga\u00f1ar.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Habl\u00f3me en algarab\u00eda,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">como aquel que la bien sabe:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00c1brasme la puerta, mora,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">s\u00ed Al\u00e1 te guarde de mal.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfC\u00f3mo te abrir\u00e9, mezquina,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">que no s\u00e9 qui\u00e9n te ser\u00e1s?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Yo soy el moro Mazote<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">hermano de la tu madre . . .<\/p>\n<p>En el Renacimiento el Marqu\u00e9s de Santillana, aunque italianizante, no ha olvidado el cantar centenario de un pa\u00eds de fronteras. Conocid\u00edsimos son estos versos de su \u201cSerranilla V\u201d, que habla de la regi\u00f3n fronteriza de C\u00f3rdoba:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Moza tan fermosa<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Non vi en la frontera<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Como la vaquera<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">De la Finojosa.<\/p>\n<p>Las tres morillas de Garc\u00eda Lorca, Aixa, F\u00e1tima y Mari\u00e9n, las que lo enamoran en Ja\u00e9n \u00bfno son acaso una continuidad moderna de estos romances fronterizos? Confirma esta canci\u00f3n, que Garc\u00eda Lorca recoge del folklore andaluz, la continuidad cultural de esa frontera que no se ha borrado en el suelo espa\u00f1ol y que en nuestros territorios americanos tuvo su propia continuidad, tan complicada de memorias, mucho antes de que otros intereses imperialistas establecieran la que ahora conocemos como nuestra \u2014la frontera por antonomasia.<\/p>\n<p>Al imponer un l\u00edmite, la frontera atrae. Atrae a aqu\u00e9l para quien todo l\u00edmite es un reto, una llamada a trasponerlo. La imagen de la pareja enamorada del z\u00e9jel medieval y de los romances fronterizos atemporales es simb\u00f3lica tanto del car\u00e1cter prohibitivo de la frontera como indicaci\u00f3n de una diferencia, como del poder que esta misma prohibici\u00f3n ejerce sobre el esp\u00edritu independiente y su voluntad transgresora de lo que el sistema impone.<\/p>\n<p>Esa curiosidad innata en el ser humano, ese deseo de traspasar el l\u00edmite, esa necesidad de romper lo que ci\u00f1e define el esp\u00edritu literario. El escritor es el que rompe fronteras, el que pisa a uno y otro lado del territorio escindido, el que hace posible el traspaso de una realidad a otra. La suya es una geograf\u00eda de rupturas, su residencia el movimiento de un lado al otro, siempre en la b\u00fasqueda de lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite: eso que se ha de explorar, si es el territorio ajeno que se a\u00f1ora, si es el propio que hubo que abandonar en la aventura.<\/p>\n<p>As\u00ed hemos de entender este encuentro de escritores fronterizos: como la continuidad\u2014herencia milenaria\u2014de un proceso de autoidentificaci\u00f3n que se remonta al tormentoso y apasionado amor generativo del mestizaje y la lengua que lo expresa. Se lo entiende tambi\u00e9n como la oportunidad de compartir nuestras artes transgresoras, nuestra capacidad de hacer de toda frontera no un l\u00edmite sino el dintel de un p\u00f3rtico abierto a la totalidad de lo posible.<\/p>\n<p>Cabe a\u00f1adir, como un dato que incluye el biling\u00fcismo de la frontera, que en ingl\u00e9s el t\u00e9rmino tiene otras formas de entenderse. <em>Frontier<\/em>, por ejemplo, que ser\u00eda el exacto equivalente de la palabra castellana de origen latino y propiamente moz\u00e1rabe, implica un territorio de enfrentamiento b\u00e9lico y tambi\u00e9n se abre a la idea de lo que hay que traspasar en la aventura de lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1. No es, precisamente y con raz\u00f3n, el t\u00e9rmino que se usa en ingl\u00e9s para referirse al l\u00edmite entre aqu\u00ed a all\u00e1. Para \u00e9ste, el ingl\u00e9s prefiere otra palabra, tambi\u00e9n de base latina, <em>border<\/em>, que en nuestra lengua habla de otra cosa, y sugiere la idea del desborde, de lo que se sale de los l\u00edmites establecidos.<\/p>\n<p>El l\u00edmite, lo que los romanos llamaban limes, las fronteras de su imperio. Uno de esos l\u00edmites era el finisterre, el cabo final de Europa en la Galicia enfrentada al mar oc\u00e9ano inmenso que marc\u00f3 el \u201cNon plus ultra\u201d, el no hay m\u00e1s all\u00e1 de la antig\u00fcedad que siglos despu\u00e9s da paso en el impulso renacentista de expansi\u00f3n al \u201cPlus ultra\u201d, el siempre ir m\u00e1s all\u00e1 que encendi\u00f3 en Col\u00f3n la imaginaci\u00f3n de recobrar el Para\u00edso Perdido que crey\u00f3 encontrar\u2014iluso que era\u2014en la boca del drag\u00f3n. Ese mismo af\u00e1n de ir m\u00e1s all\u00e1 de un pueblo que, tambi\u00e9n iluso, prolong\u00f3 la cruzada de la reconquista y nos leg\u00f3 con su palabra a fuego el af\u00e1n de romper los l\u00edmites, trasponer los muros fronterizos, rebasar los bordes: escribir en la frontera, donde dos mundos se encuentran.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Tiene la palabra \u201cencuentro\u201d el doble significado contradictorio de abrazo y choque.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-17828 alignright\" src=\"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/title678862627.png\" alt=\"\" width=\"282\" height=\"282\" srcset=\"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/title678862627.png 282w, https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/title678862627-150x150.png 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 282px) 100vw, 282px\" \/><\/strong><\/p>\n<p><strong>Santiago Dayd\u00ed-Tolson<\/strong> (Chile, 1943), ha vivido en los Estados Unidos desde la d\u00e9cada de los sesenta. Recibi\u00f3 en 1973 el Doctorado en Filosof\u00eda y Letras por la Universidad de Kansas y actualmente, despu\u00e9s de ense\u00f1ar en las universidades de Fordham, Virginia y Wisconsin-Milwaukee \u2014de la que es profesor em\u00e9rito\u2014, es catedr\u00e1tico de literaturas hisp\u00e1nicas en la Universidad de Texas en San Antonio. Ha publicado en su campo de especializaci\u00f3n, pero a pesar de haber escrito poes\u00eda desde que tiene memoria ha publicado poco o casi nada de su obra l\u00edrica. La lira de la ira, pr\u00f3ximo a aparecer publicado por Bilingual Press, recoge una selecci\u00f3n de poemas en espa\u00f1ol e ingl\u00e9s de varios vol\u00famenes in\u00e9ditos.<\/p>\n<h2>Twitter:\u00a0<a href=\"https:\/\/twitter.com\/SDTolson\">@SDTolson<\/a><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Santiago Daydi-Tolson [dropcap]H[\/dropcap]ace una docena de a\u00f1os vinieron a San Antonio, de visita, los amigos escritores del Ateneo Literario Jos\u00e9 Arrese de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":120,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[248],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-18742","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/MG_7773.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18742","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18742"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18742\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18941,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18742\/revisions\/18941"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/120"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18742"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18742"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18742"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=18742"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}