{"id":18715,"date":"2020-09-07T01:39:22","date_gmt":"2020-09-07T01:39:22","guid":{"rendered":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/?p=18715"},"modified":"2020-12-04T02:36:14","modified_gmt":"2020-12-04T02:36:14","slug":"lo-no-escrito-en-cuarentena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/2020\/09\/07\/lo-no-escrito-en-cuarentena\/","title":{"rendered":"Lo no escrito en cuarentena.\u00a0"},"content":{"rendered":"<h3><b>Por Antonio Gragera.<\/b><\/h3>\n<hr \/>\n<h4><b><i>A todos los que se han quedado a solas con sus cortocircuitos.\u00a0\u00a0<\/i><\/b><\/h4>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Recuerdo alguna vez haber deseado que el tiempo se detuviese. No como lo hayan podido desear otros, no. Quer\u00eda que el tiempo se detuviese para los dem\u00e1s, solamente. Cre\u00eda que as\u00ed podr\u00eda ponerme al d\u00eda con todo lo que siempre me faltaba por hacer. Me imaginaba lo que deb\u00eda ser no tener el tiempo en contra.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a1C\u00f3mo me esclavizaba el tiempo que marcaban los dem\u00e1s! Era un preceptor dominante y s\u00e1dico que disfrutaba antagonizando mis ciclos vitales y el flujo de mis neuronas. De esa tensi\u00f3n surgieron, muy probablemente, mi obsesi\u00f3n y mi fobia por la minucia. Obsesi\u00f3n porque la minucia parec\u00eda ocupar el espacio que necesitaban todas las otras cosas, las grandes cosas, para desentumecerse, y fobia porque la viv\u00eda como una plaga de langosta devorando las horas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En alg\u00fan momento deb\u00ed darme cuenta de que mi deseo de detener la vida ajena no iba a cumplirse lo suficientemente a tiempo. Los relojes no se parar\u00edan para nadie y seguir\u00edan marcando el l\u00edmite de mis capacidades. Necesitaba una estrategia para sincronizar mi reloj con el reloj de afuera. Desde entonces, me he enga\u00f1ado con la ilusi\u00f3n de que si me deshago de la minucia apenas asome, podr\u00e9 explorar mi propio tiempo sin tensiones. As\u00ed es como deber\u00eda sentirse ese mundo detenido y silencioso que alguna vez hab\u00eda anhelado: sin tensiones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero la minucia es como el polvo dom\u00e9stico, omnipresente e invencible. Y como el polvo, nunca he podido dejar que se acumule en exceso. Es como un acto reflejo o, m\u00e1s precisamente, un ritual obsesivo. Probablemente, la coartada necesaria para explicar, un d\u00eda m\u00e1s, la postergaci\u00f3n de mi opus magnum. Vivo para la minucia, llenando de excusas el espacio entre comidas. El tiempo de los dem\u00e1s sigue sin dejarme soltar amarras.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La minucia tiene para m\u00ed el efecto que la belleza dicen que ten\u00eda en Stendhal. Como los detalles en un retablo barroco, no puedo ignorarla. Me obsesiona y me debilita. Por eso, hace a\u00f1os ya que desnud\u00e9 mis decorados buscando convertir mi espacio en un santuario que me devolviera la imagen del mundo interior al que aspiraba. Quer\u00eda un lugar donde el polvo no encontrara sitio para acumularse. Pero el minimalismo tampoco ha podido contrarrestar el goteo continuo de peque\u00f1as cosas que, como un grifo impertinente en medio de la noche, no le deja a uno conciliar el sue\u00f1o.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y de pronto un d\u00eda, mi deseo de anta\u00f1o se deja caer sobre el planeta. Una pestilencia ven\u00eda a parar los relojes. Ahora era el momento, o deber\u00eda de serlo. Pero esto me cogi\u00f3 con las maletas por hacer. Empec\u00e9 a garabatear estos apuntes, queriendo dar forma a algo en al menos tres folios, nada demasiado ambicioso, para acabar maldiciendo la oportunidad de poder hacerlo. No se puede improvisar sin haberse uno disciplinado en la improvisaci\u00f3n, sin haberse reconciliado con el caos y sin deshacerse del miedo a enfrentarse con sus limitaciones.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No contaba con que el tiempo detenido de los dem\u00e1s no me iba a servir de mucho si el m\u00edo no pudiera encontrarse a s\u00ed mismo sin la vieja, desesperante, referencia de lo impuesto. Despu\u00e9s de tanto practicar mi derrota ante la minucia, me temo que todo se haya reducido a eso, a minucia y a polvo dom\u00e9stico. Constatar mi s\u00f3rdida existencia es todo lo que este tiempo de reclusi\u00f3n me ha permitido: mantengo una relaci\u00f3n de codependencia con alg\u00fan hom\u00fanculo abusador que habita no s\u00e9 qu\u00e9 rinc\u00f3n de mi masa encef\u00e1lica y que repite insistente su mantra de negaci\u00f3n. Y esta es la evidencia; mi obra magna ni siquiera es un esbozo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>San Antonio, Abril 2020.<\/b><\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><strong>Antonio Gragera<\/strong>, doctor en Ling\u00fc\u00edstica por la Universidad de Massachusetts, es profesor asociado en el Departamento de Lenguas y Literaturas del Mundo de la Universidad del Estado de Texas (Texas State University) en San Marcos.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Antonio Gragera. 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