{"id":17741,"date":"2018-08-11T17:26:16","date_gmt":"2018-08-11T17:26:16","guid":{"rendered":"http:\/\/letrasenlafrontera.org\/?p=17741"},"modified":"2019-01-09T23:53:02","modified_gmt":"2019-01-09T23:53:02","slug":"ir-de-pesca-y-ser-pescado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/2018\/08\/11\/ir-de-pesca-y-ser-pescado\/","title":{"rendered":"Ir de pesca y ser pescado"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: center;\">Por Maximiliano Sauza Dur\u00e1n.<\/h2>\n<p style=\"text-align: center;\">Tiempo de lectura [est_time]<\/p>\n<hr \/>\n<p>[dropcap]S[\/dropcap]eg\u00fan Oscar Wilde, el decir las cosas desde un pseud\u00f3nimo las hace m\u00e1s verdaderas. La m\u00e1scara cumple la funci\u00f3n de desinhibir al criminal. Por ello, el buf\u00f3n se r\u00ede del rey sin miedo a ser azotado; el payaso del cirquero sin ser encerrado como bestia; el mimo del humano sin temor de verse reflejado. Cecilia Sep\u00falveda (Saltillo, 1993) no necesita m\u00e1scaras. Algunos personajes de sus cuentos se llaman Cecilia y ellas sufren, lloran, r\u00eden, aman, sin miedo, o a expensas del miedo, a pesar del miedo. Lo mismo le ocurre al resto del elenco: la ridiculez de la vida diaria les abofetea la cara. Y ellos, cada uno de los personajes, como venganza, guardan silencio. En <em>De la supervivencia de los salmones y otras especies<\/em>, Cecilia construye un universo donde el lector la conoce: cuentos que son cartas, relatos que son miedos, pensamientos que devienen palabras.<\/p>\n<figure id=\"attachment_17742\" aria-describedby=\"caption-attachment-17742\" style=\"width: 189px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/De-la-supervivencia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17742 size-medium\" src=\"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/De-la-supervivencia-189x300.jpg\" alt=\"Cecilia Sep\u00falveda, De la supervivencia de los salmones y otras especies. Chiado Editorial, Lisboa, 2017.\" width=\"189\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/De-la-supervivencia-189x300.jpg 189w, https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/De-la-supervivencia-700x1111.jpg 700w, https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/De-la-supervivencia.jpg 756w\" sizes=\"auto, (max-width: 189px) 100vw, 189px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17742\" class=\"wp-caption-text\">Cecilia Sep\u00falveda, De la supervivencia de los salmones y otras especies. Chiado Editorial, Lisboa, 2017.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Aunque algunos digan que no, yo me sumo a los que dicen que s\u00ed, que la literatura est\u00e1 plagada de autobiograf\u00eda. En ella se develan los placeres, excesos, vicios y, acaso m\u00e1s temible, las obsesiones. Cuando leemos el monumental diario de Bioy Casares sobre Borges, conocemos m\u00e1s a aqu\u00e9l que a \u00e9ste. Leyendo una enciclopedia descubrimos m\u00e1s a los autores que a sus temas. Un ensayo cr\u00edtico (y, no pocas veces, infumable) sobre Shakespeare o Cervantes, se vuelve interesante porque descubrimos la forma de pensar de su autor, m\u00e1s que al personaje literario estudiado.<\/p>\n<p>Los g\u00e9neros de carrera menos kilom\u00e9trica \u2014como el haik\u00fa, el tanka, el aforismo, el cuento\u2026\u2014 no se except\u00faan de esta regla. Al leer las once ficciones que Cecilia pone sobre la mesa, he descubierto <em>una <\/em>Cecilia que se confunde con los caudalosos personajes que retrata. Se empe\u00f1a en presentarse con avatares masculinos, femeninos, de otras tantas especies. Los relatos desnudan su alma, ella la entrega: la expone ante nosotros portando como \u00fanica vestimenta las palabras que leemos.<\/p>\n<p>Los temas de <em>De la superviviencia de los salmones<\/em> son tratados con pinzas que desmiembran el desencanto: un joven escritor cuya primera novela es rechazada y obtiene un funesto final; el acuso e intento de suicidio que se frustra y se vuelve otro fracaso; la correspondencia de una Esther que ama con locura, pero las cartas finalizan ardiendo. Menciono s\u00f3lo algunos t\u00f3picos explorados por la autora en su narrativa, pues, pese a su brevedad, los once cuentos extienden las penas y alegr\u00edas de sus protagonistas. Sintetizar las pasiones de las almas no es nada sencillo. Es, empero, un m\u00e9rito, un hecho bien logrado.<\/p>\n<p>Otro m\u00e9rito: el humor en varios cuentos. Cuando el humor es bueno, suele ser malo. (Malo de veras y en el mejor sentido de la palabra.) Retratar pensamientos parad\u00f3jicos es una empresa muy dif\u00edcil. La autora lo logra, a expensas del sufrimiento de sus personajes. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n me sent\u00ed culpable, cuando solt\u00e9 la carcajada ante los acontecimientos menos agraciados de los personajes.<\/p>\n<p>Si el cuento, como dice Cort\u00e1zar, ha de ser redondo, Cecilia Sep\u00falveda se empe\u00f1a en que todo el libro inicie donde acaba. Dos frases culminan el primer y \u00faltimo relato: \u201cDe nuevo sola\u201d y \u201cSola de nuevo\u201d. \u00bfPresentimiento de fatalidad, de angustia, de desencanto? El lector que se aventure a lee<\/p>\n<p>r este cosmos descubrir\u00e1 que la b\u00fasqueda no descubre nada, pero no nos queda otra cosa que perpetuar nuestra perdida existencia. En el \u201cInicio\u201d del libro, una tal Cecilia reflexiona acostada boca arriba en su cama: nos introduce con solvente vivacidad su empresa: nos invita a ir de pesca, aunque al leer nos descubrimos pescados:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>\u201c\u00bfPor qu\u00e9 tanto af\u00e1n en perpetuar la especie? Cecilia no encontraba en la gente algo que valiera tanto la pena conservar. Para ella eran todos como salmones, que nadan contracorriente por kil\u00f3metros; nadan y nadan, luchando contra el cansancio. Nadan. Esquivan osos. Nadan. Luego nadan m\u00e1s. Contin\u00faan, nadando, para llegar, todav\u00eda nadando, frente a alguna salmona de buen ver, reproducirse y morir. Y nada, no nadan m\u00e1s. La especie es perpetuada, y los se\u00f1ores salmones seguir\u00e1n haciendo esto por los siglos de los siglos am\u00e9n. Tanto nadar para toparse con la muerte. Con lo f\u00e1cil que es encontrarla.\u201d<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Maximiliano Sauza Dur\u00e1n. Tiempo de lectura [est_time] [dropcap]S[\/dropcap]eg\u00fan Oscar Wilde, el decir las cosas desde un pseud\u00f3nimo las hace m\u00e1s verdaderas. 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