{"id":17458,"date":"2017-02-07T20:58:04","date_gmt":"2017-02-07T20:58:04","guid":{"rendered":"http:\/\/letrasenlafrontera.org\/?p=17458"},"modified":"2017-03-02T00:33:43","modified_gmt":"2017-03-02T00:33:43","slug":"ensamblaje-popular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/2017\/02\/07\/ensamblaje-popular\/","title":{"rendered":"Ensamblaje popular"},"content":{"rendered":"<p class=\"p4\" style=\"text-align: right;\"><span class=\"s2\">Por Jorge Alejandro llanos.<em>\u00a0Inversi\u00f3n de lectura:<\/em> [est_time]<\/span><\/p>\n<hr class=\"stag-divider stag-divider--plain\" \/>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">[dropcap]A[\/dropcap]<\/span>l momento de penetrar la piel, el abismo que divide, corta y brinda, las manos de Alejandra se estrellaron contra la espalda de Daniel, sus pies se estremecieron en contracci\u00f3n salvaje, su est\u00f3mago tibio pas\u00f3 de un ligero pastal de carnes a una tensionada llanura succionada por un espasmo incomprensible para ella, involuntario, y \u00e9l, apretado a su cuerpo de criatura indefensa, de animal atrapado bajo redes pesadas de nailon, bajo la estreches del quiebre entre sus muslos, respir\u00f3 hondo antes de sentir sobre su miembro desnudo gotas de vida.<\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s1\">Se enfrentaban en combate, el roce de sus cuerpos asimilaba la lucha de guerreros salvajes, b\u00e1rbaros olvidados en el tiempo que peleaban desnudos contra los invasores. El huesito de su cadera emit\u00eda gritos que eran devorados por la pelvis de Daniel, que en cada oportunidad que pod\u00eda la miraba directo a los ojos, lanz\u00e1ndole flechas, jabalinas, piedras catapultadas por un instinto a\u00fan m\u00e1s hondo que su propia esencia, que le obligaba a acuchillarla violentamente hasta o\u00edrla gritar. La mesa temblaba, se quer\u00eda dejar vencer pero resist\u00eda, sab\u00eda ella, o eso, que no hab\u00eda sido dise\u00f1ada para aquel combate, y sin embargo los dejaba probarla, resistirla, como si ella tambi\u00e9n sintiera placer cuando el sudor y los fluidos entraban en contacto con su madera tersa, sucia, y tambi\u00e9n los gritos, ya que el sonido perforaba la materia para hacerla suya, canalizarse a trav\u00e9s de ella, hacerla explotar.<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s1\">Daniel vio el cansancio en los ojos de Alejandra y calm\u00f3 su ritmo. Le cerr\u00f3 los muslos de forma suave y la ayud\u00f3 a sentarse sobre la mesa. Ella, o eso, sinti\u00f3 a Alejandra encima de su madera, el l\u00edquido que se escurr\u00eda, la carne caliente por el deseo, por el forcejeo y la angustia, y se sinti\u00f3 pl\u00e1cida, a\u00fan m\u00e1s que cuando colocaban sobre ella platos y pocillos. Daniel se toc\u00f3 la verga y la sinti\u00f3 dura, h\u00fameda, prendida a su cuerpo de forma a\u00fan m\u00e1s fuerte que cualquier otro d\u00eda. No le importaba el cond\u00f3n que la oprim\u00eda o el dolor en la parte baja de su est\u00f3mago por tanto movimiento, solo sab\u00eda que estaba vivo.<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s1\">\u2014\u00bfTe duele? \u2014 Pregunt\u00f3 \u00e9l mientras rozaba con sus dedos la parte inflamada de su cl\u00edtoris.<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s1\">\u2014No, no, est\u00e1 bien, tranquilo\u2014 le dijo ella con dulzura.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s1\">\u2014Si quieres dejamos as\u00ed.<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s1\">\u2014No, yo quiero venirme.<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s1\">\u2014Como ordene su majestad\u2014 le dijo Daniel riendo y lanz\u00e1ndole los labios a la boca para que Alejandra los recibiera a punta de mordiscos. <\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s1\">En ese momento, al otro lado de la calle, una pareja de ancianos desayunaba, en la acera un matrimonio discut\u00eda, en la casa de al lado unos ni\u00f1os descansaban solos,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>abandonados de sus padres. En las calles los buses comenzaban a funcionar<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>pasando sobre las grietas del asfalto, que capturaban para s\u00ed la lluvia del roc\u00edo. El noticiero en la panader\u00eda sonaba dur\u00edsimo para los obreros que tomaban caf\u00e9 y un peque\u00f1o gato se lam\u00eda la entrepierna al final del pasillo. <\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s1\">Daniel no dej\u00f3 perder momento y de nuevo comenz\u00f3 el ritual. Pas\u00f3 de su boca a sus senos, de sus senos a su cuello y del cuello hac\u00eda su ombligo. Fue abri\u00e9ndose paso, prepar\u00e1ndola con sus dedos, excit\u00e1ndola de las formas posibles que ambos ya conoc\u00edan para que \u00e9l pudiera entrar en ella de nuevo. La mesa despert\u00f3 del letargo y comenz\u00f3 a sentir encima suyo el ajetreo, el movimiento que la hac\u00eda tambalear y raspar sus patas contra el suelo. Ella, o eso, comenz\u00f3 a sentir tambi\u00e9n algo parecido a la excitaci\u00f3n. Para ella, o eso, un pocillo caliente, un taz\u00f3n fr\u00edo, una mano que la acariciaba suave mientras limpiaba algo derramado sobre ella, eran momentos de placer. Entonces comenz\u00f3 a desarrollar una angustia parecida a la mutilaci\u00f3n de sus piezas al ver como aquel hombre perforaba a esa indefensa mujer.<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s1\">Daniel mont\u00f3 por completo a Alejandra en la mesa, cogi\u00f3 sus piernas morenas y sin rastro de vellitos y las coloc\u00f3 sobre sus hombros. Alejandra gimi\u00f3, como prob\u00e1ndose, hasta que sinti\u00f3 a Daniel entrar y salir sin ning\u00fan arrepentimiento y le busc\u00f3 los ojos, le busc\u00f3 los ojos a Daniel para que \u00e9l supiera que ella estaba de acuerdo, que le gustaba, que quer\u00eda que fuera m\u00e1s duro, m\u00e1s fuerte, que tuviera cuidado con las formas y los desniveles de su sexo pero que se aventurara, que arriesgara por todo que en el camino se iba descubriendo. <\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s1\">Las piernas de Alejandra emit\u00edan su propio sonido, ella las ve\u00eda sobre los hombros de Daniel y las sent\u00eda perdidas, como si fueran parte de otro cuerpo que hab\u00eda entrado en escena hasta ahora. Trataba de sentirse los deditos de los pies mientras Daniel la penetraba, y sal\u00edan corrientazos desde sus senos, que eran apretados con fuerza por \u00e9l, hasta el dedo \u00edndice del pie, aquella masita de carne y u\u00f1a perdida en esas piernas que formaban un cuerpo aparte. Ella no sab\u00eda, pero todo era una interconexi\u00f3n de acciones, y antes de llegar totalmente al orgasmo sinti\u00f3 una caricia en el v\u00e9rtice de sus nalgas.<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s1\">Daniel luchando contra la eyaculaci\u00f3n sinti\u00f3 la se\u00f1al del cuerpo de Alejandra, que ya ven\u00eda, que no era momento de parar. Y la presi\u00f3n en la pr\u00f3stata se convirti\u00f3 en obsesi\u00f3n, en una voluntad animal para no venirse. Le baj\u00f3 las piernas y las puso sobre su propio pecho, con los pies de Alejandra ahorcando casi su cuello, y los deditos con u\u00f1as manchadas de esmalte negro sintieron los vellos y el sudor. Daniel se decidi\u00f3 y cerr\u00f3 los ojos para no pensar en otra cosa. Alejandra apret\u00f3 el est\u00f3mago con fuerza, empuj\u00f3 a Daniel con las piernas y \u00e9l la resisti\u00f3, hasta que no aguant\u00f3 m\u00e1s y le sac\u00f3 la verga de su cuerpo para gritar, para envolverse en s\u00ed misma y arrojarse directo a su propio abismo.<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s1\">\u00c9l tampoco pudo resistir, despu\u00e9s de que ella le expulsara se arranc\u00f3 el cond\u00f3n y lo lanz\u00f3 al piso, para masturbarse r\u00e1pidamente y no perder el grito de Alejandra. Todo cay\u00f3 en el cuerpo moreno de ella, lleg\u00e1ndole incluso hasta la cara, escondi\u00e9ndose en los pliegues de su piel como las gotas de roc\u00edo se ocultan en los pliegues del asfalto.<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s1\"> Y fue ah\u00ed, cuando la vida se desarrollaba, que la mesa donde se encontraban cay\u00f3 bajo la arr\u00edtmica escena, mientras Alejandra con los ojos blanquitos, como el port\u00f3n de su casa, dejaba escapar un \u2014\u00a1Ahhh! \u2014 justo cuando \u00e9l abr\u00eda bien los suyos, perdido en el ladrido de un perro callejero que ladraba justo en ese momento, en esa interconexi\u00f3n extra\u00f1a que poseen los animales con lo disoluto. Y ella, o eso, que sinti\u00f3 gemir a aquella mujer, entr\u00f3 en p\u00e1nico, no supo c\u00f3mo reaccionar, y bajo el peso de la gravedad dej\u00f3 quebrar sus patas. Al romperse las patas, Alejandra contuvo la ca\u00edda con un golpe seco en sus nalgas que le retumb\u00f3 por unos segundos en sus senos. Daniel, que apenas sinti\u00f3 el sonido se lanz\u00f3 a agarrarla, no vio que justo al lado de su cintura, una de las patas se hab\u00eda quebrado hac\u00eda fuera, como si hubiera cogido direcci\u00f3n, y en el momento en que \u00e9l se lanz\u00f3 a coger a Alejandra, ella, o eso, le mand\u00f3 pu\u00f1alada entera con el filo de la madera.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jorge Alejandro llanos.\u00a0Inversi\u00f3n de lectura: [est_time] [dropcap]A[\/dropcap]l momento de penetrar la piel, el abismo que divide, corta y brinda, las manos de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":17461,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[154,209],"tags":[234,238,236,237,213],"coauthors":[],"class_list":["post-17458","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuento","category-revista","tag-cuento","tag-ensamblaje-popular","tag-erotico","tag-jorge-alejandro-llanos","tag-revista"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/bed-union-st_orig.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17458","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17458"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17458\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17462,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17458\/revisions\/17462"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17461"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17458"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17458"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17458"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=17458"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}