{"id":17444,"date":"2017-01-19T19:46:00","date_gmt":"2017-01-19T19:46:00","guid":{"rendered":"http:\/\/letrasenlafrontera.org\/?p=17444"},"modified":"2017-03-02T00:31:53","modified_gmt":"2017-03-02T00:31:53","slug":"jose-quiere-colorear","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/2017\/01\/19\/jose-quiere-colorear\/","title":{"rendered":"Jos\u00e9 quiere colorear"},"content":{"rendered":"<p class=\"p4\" style=\"text-align: right;\"><span class=\"s2\">Por Pedro Lucero Lopez.<em>\u00a0Inversi\u00f3n de lectura:<\/em> [est_time]<\/span><\/p>\n<hr class=\"stag-divider stag-divider--plain\" \/>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">[dropcap]E[\/dropcap]l sonido de mi tel\u00e9fono resonaba endemoniado en el bur\u00f3 de noche. A\u00fan y cuando se encontraba cubierto por un par de libros y ropa sucia que no recordaba siquiera haber tirado ah\u00ed, el monof\u00f3nico repique profanaba brutalmente el sagrado silencio que normalmente reinaba en mi cuarto antes del mediod\u00eda. El molesto timbre, como ni\u00f1o chiple en rabieta, parec\u00eda amplificarse al doble cada segundo que mi torpe mano fallaba en encontrarlo. Enfurecido casi al borde de un homicida serial, maldije diez veces a quien me llamaba antes de siquiera saber qui\u00e9n era. \u201c\u00bfQui\u00e9n demonios osa llamar tan temprano y en d\u00eda inh\u00e1bil?\u201d, me pregunt\u00e9 refunfu\u00f1ando como viejo cascarrabias antes de percatarme de que pasaban ya de las once de la ma\u00f1ana. <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">De temprano nada ten\u00eda, pero como la noche anterior hab\u00eda sido de et\u00edlico desvelo, llevaba apenas ocho horas en cama. En otras circunstancias un sue\u00f1o as\u00ed habr\u00eda sido m\u00e1s que suficiente, pero en una resaca tan amarga como el que la portaba, ocho horas en colch\u00f3n parec\u00edan haber sido cuatro en piedra. <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Contesto, y reconocer en agrado la voz del otro lado del auricular me cambi\u00f3 de golpe el tono de voz. Acto seguido el motivo de la llamada me hizo sentir tan ruin y basura como se pudiera ser. El remordimiento hubiera sido insoportable y me hubiera dado mil golpes de pecho si la ocasi\u00f3n hubiera dado oportunidad de siquiera sentir culpa, pero no fue as\u00ed. No habr\u00eda de desperdiciar un solo instante m\u00e1s en estupideces, suficiente hab\u00eda sido ya lo que tard\u00e9 en atender el tel\u00e9fono. <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Un viejo amigo, que de viejo ten\u00eda nada y de amigo m\u00e1s de lo que se puede leer, solicitaba ayuda, y la m\u00e1s importante de todas. No a mudarse, nada de pr\u00e9stamos, ni aventones al aeropuerto. No buscaba algo para \u00e9l, sino para alguien a quien el infortunio de la vida hab\u00eda azotado con insaciable vileza. <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Como era costumbre, Martin de coraz\u00f3n rebosante y voluntad samaritana, se hab\u00eda topado con un caso de aquellos que todos ven pero nadie observa. Uno caso de esos en el que todos se arrugan el coraz\u00f3n pero no las mangas de la camisa. En \u00e9l, la caridad se hab\u00eda hecho ya un reflejo inmediato, un h\u00e1bito, si es que se le pudiera llamar as\u00ed. Yo nunca fui tan servicial. Ni siquiera con los m\u00edos, menos con \u201cel pr\u00f3jimo\u201d. Y no era as\u00ed por falta de ganas, sino porque de plano soy tan distra\u00eddo que, por ir viendo siempre donde pongo la bota, a veces se me olvida que a mi lado puede ir caminando alguien descalzo. Sin embargo, eso de ayudar ten\u00eda ya rato siendo de mi agrado, y con colegas como el tal Martin, poco a poco hab\u00eda estado intentando sacar un poco la cabeza del hoyo. Llegue a darme cuenta que, m\u00e1s que un gusto, es un deber irrefutable de todo aquel que cuenta con techo y pan. Obligaci\u00f3n que en la medida de lo posible, debe acatarse siempre. <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Sin plan trazado, pero con un altruismo que habr\u00eda hecho al mism\u00edsimo Nazareno pecar de envidia, Martin y lo que en sus ojos desbordaba confund\u00edan hasta el m\u00e1s fino de mis intentos por parecer confiado. Aun as\u00ed, segu\u00ed su actitud como peque\u00f1o que intenta imitar ademanes de su padre. Torpe pero con inocente y fiel disposici\u00f3n, ofrec\u00ed mis servicios para poco o mucho que pudieran prestarse. Al fin y al cabo, un par de manos extra nunca sobran a la hora de trabajar. Mi madre me ense\u00f1o que nunca se llega de visita a una casa con las manos vac\u00edas, y en vista de las circunstancias, esta claramente no era la excepci\u00f3n. Al dar con la direcci\u00f3n despu\u00e9s de varias vueltas me di cuenta por qu\u00e9. <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Casi totalmente apartada de la civilizaci\u00f3n, la colonia era ya de por si pr\u00e1cticamente olvidada por los servicios p\u00fablicos, pero la casa, aunque muy limpia, denotaba como cruel sinopsis la funci\u00f3n que est\u00e1bamos a punto de presenciar. Con ese salado y caracter\u00edstico nudo en la garganta tocamos a la puerta. No pude articular palabra alguna cuando se abri\u00f3 la puerta solo para revelar como en drama a blanco y negro una cara dem\u00e1s de conocida. <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Horas antes, cuando llam\u00e9 para constatar la cita, la tranquilidad de la Sra. Monge al exponer su caso parec\u00eda rebosar y su tono firme parec\u00eda ser cimiento de una fortaleza materna que no solo sorprend\u00eda, sino inspiraba. Hasta cierto punto me hizo dudar de si ten\u00eda el n\u00famero correcto, e incluso dud\u00e9 tambi\u00e9n si esta ser\u00eda una de tantas estafas \u201corde\u00f1a-sentimientos\u201d con las que tiempo atr\u00e1s nos hab\u00edamos topado. Ahora que me encontraba sentado en la esquina de un peque\u00f1o sill\u00f3n de la sala, mi atenci\u00f3n se desviaba un poco en tratar de recordar de donde me parec\u00eda tan familiar su rostro. Despu\u00e9s de ofrecer un vaso de agua,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>nos empez\u00f3 a relatar con la voz entrecortada la historia de la incansable lucha que hab\u00eda estado librando por casi once a\u00f1os contra la enfermedad de su peque\u00f1o. <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Madre soltera y sin apoyo de su familia, Claudia empez\u00f3 dejando a Jos\u00e9 al cuidado de su hermano para poder irse a trabajar y traer algo a la mesa. A pesar de que su hijo mayor ten\u00eda tan solo cuatro a\u00f1os, desde entonces hab\u00eda sido no solo enfermero de su hermanito, sino tambi\u00e9n su guardi\u00e1n y figura paterna. Al empeorar la condici\u00f3n del peque\u00f1o, los cuidados de su hermano ya no eran suficientes y requer\u00eda ahora tambi\u00e9n de la atenci\u00f3n constante de su madre, por lo que la misma se vio orillada a renunciar a su trabajo.\u00a0<i>\u201cDesde entonces todo ha sido a la buena de Dios\u201d<\/i>, logr\u00f3 esbozar antes de que el llanto le impidiera el habla. <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Entre l\u00e1grima e indescifrable \u00e1nimo, Claudia nos sacudi\u00f3 sin piedad el coraz\u00f3n con mil y un historias de c\u00f3mo hab\u00eda logrado mantener a su hijo a su lado todo este tiempo. Tambi\u00e9n, y aqu\u00ed es donde la historia pasa de desgarradora a infame, nos cont\u00f3 c\u00f3mo, tanto instituciones de gobierno, como dependencias de salud y peri\u00f3dicos, se paran desde hace rato el cuello con su situaci\u00f3n, cuando en realidad la ayuda hab\u00eda sido, si no inexistente, m\u00ednima y hasta rid\u00edcula. Tanto as\u00ed, que reciben una caja de medicamento al mes, cuando lo que el ni\u00f1o necesita es casi una diaria. Debido a las circunstancias financieras de la familia, y ya que el precio de los medicamentos es muy alto, es pr\u00e1cticamente imposible proveer al paciente de la dosis necesaria para su recuperaci\u00f3n. Por eso, su madre disminuye a discreci\u00f3n las raciones de cada tratamiento, para lograr mantener vivo a su hijo lo m\u00e1s que se pueda. Desgraciadamente es precisamente esa distribuci\u00f3n precaria de raciones lo que impide que Jos\u00e9 muestre mejor\u00eda significativa. <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Estar\u00eda dem\u00e1s intentar describir los sentimientos que cruzaban mudos entre las miradas de los dos. Sent\u00edamos lo mismo que cualquiera que hubiera estado ah\u00ed o que se atreviese a platicar con la se\u00f1ora Monge.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Dolor, impotencia y compasi\u00f3n. Decepci\u00f3n, rabia y desesperaci\u00f3n. Guardando la compostura y despu\u00e9s de habernos ofrecido a ayudar hasta donde nuestra capacidad lo permitiera, nos despedimos dispuestos a partir. Ya en el porche a unos pasos del auto, unas palabras desde el umbral de la puerta atravesaron como una daga nuestra serena aflicci\u00f3n: <i>\u201c\u00bfQuieren ver a mi hijo?\u201d,\u00a0<\/i>pregunt\u00f3 Do\u00f1a Claudia. Intentando disimular la angustia al ser invitados a presenciar algo que sab\u00edamos ser\u00eda duro, asentimos la cabeza sonrientes y pasamos a verlo. <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">A\u00fan a trav\u00e9s de un cubre-bocas lo reconoc\u00ed de inmediato. Un par de meses atr\u00e1s, Jos\u00e9 hab\u00eda estado internado en uno de los hospitales que visitamos por las fiestas Decembrinas. Su caso, sin restar importancia a ning\u00fan otro, nos hab\u00eda conmovido de sobremanera. A pesar de haber sufrido una embolia, el peque\u00f1o se encontraba con unos br\u00edos imponentes y una actitud deslumbrante. Despu\u00e9s de cruzar un par de palabras de aliento a trav\u00e9s de la molesta tela azul, Mart\u00edn le pregunto al ni\u00f1o qu\u00e9 juguete le gustar\u00eda que le regal\u00e1ramos. <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Parec\u00eda reconocernos a pesar de que cuando le conocimos \u00edbamos disfrazados, ya que de inmediato repar\u00f3 con voz firme y clara: <i>\u201cnada de carritos ni pelotas esta vez, esas yo no las uso\u201d.\u00a0<\/i>\u00a0Como su condici\u00f3n no le permit\u00eda moverse de la cama, hab\u00eda encontrado nuestros regalos de la navidad pasada algo in\u00fatiles. Por descuido le hab\u00edamos envuelto aquella vez un carrito de cuerda. Por suerte y para nuestro beneficio esta vez su petici\u00f3n fue precisa, misma que habr\u00eda de dejarnos sin palabras durante todo el meditabundo camino a casa.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">De ida, el camino hab\u00eda sido ruidoso y perfumado con pl\u00e1ticas de planes, expectativas y an\u00e9cdotas, entre otras cosas. De regreso, el sereno traqueteo de la terracer\u00eda solo se vio interrumpido por algo que seg\u00fan yo hab\u00eda solo pensado, pero que al final termin\u00e9 diciendo en voz alta: <i>\u201cY pensar que hoy me levant\u00e9 pensando en cosas que cre\u00ed tan importantes como para llamarles problemas\u201d<\/i>,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>con pena le confes\u00e9 a Martin, a m\u00ed mismo, al viento.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Sin despegar su mirada del escombrado camino y al mismo tiempo que yo, dijo:\u00a0<i>\u201c\u00bfTu de que podr\u00edas quejarte?\u201d. <\/i>Debimos re\u00edrnos como cuando se habla al un\u00edsono, pero no fue as\u00ed. En cambio, solo<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>callamos en verg\u00fcenza, como reproch\u00e1ndonos cada uno las banalidades que nos quitan el sue\u00f1o de cuando en cuando. <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Pedimos un cambio de trabajo, pedimos m\u00e1s dinero, pedimos viajes y lujos. Carros, casas, ropa, fiestas. Pedimos de lo m\u00e1s fr\u00edo a lo m\u00e1s caro. Pedimos siempre algo que sentimos nos hace mucha falta, pero en realidad est\u00e1 dem\u00e1s. Pedimos todo lo que vale nada y sirve de poco. <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Jos\u00e9 pide rompecabezas y libros de pintar.<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s1\"><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0\u00a0 \u00a0<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Pedro Lucero Lopez.\u00a0Inversi\u00f3n de lectura: [est_time] [dropcap]E[\/dropcap]l sonido de mi tel\u00e9fono resonaba endemoniado en el bur\u00f3 de noche. 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