{"id":17153,"date":"2016-09-09T22:10:17","date_gmt":"2016-09-09T22:10:17","guid":{"rendered":"http:\/\/letrasenlafrontera.org\/?p=17153"},"modified":"2016-09-21T22:46:46","modified_gmt":"2016-09-21T22:46:46","slug":"el-desafio-de-la-creacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/2016\/09\/09\/el-desafio-de-la-creacion\/","title":{"rendered":"El desaf\u00edo de la creaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<h3 class=\"p1\">Por Juan Rulfo<\/h3>\n<hr \/>\n<p class=\"p5\"><span class=\"s1\">[dropcap]C[\/dropcap]onsidero que hay tres pasos: el primero de ellos es <b>crear el personaje<\/b>, el\u00a0 segundo <b>crear el ambiente<\/b> donde ese personaje se va a mover y el tercero es <b>c\u00f3mo va a hablar<\/b> ese personaje, c\u00f3mo se va a expresar. Esos tres puntos de apoyo son\u00a0 todo lo que se requiere para contar una historia: ahora, yo le tengo temor a la\u00a0 hoja en blanco, y sobre todo al l\u00e1piz, porque yo escribo a mano; pero quiero\u00a0 decir, m\u00e1s o menos, cu\u00e1les son mis procedimientos en una forma muy personal.\u00a0 Cuando yo empiezo a escribir no creo en la inspiraci\u00f3n, jam\u00e1s he cre\u00eddo en la\u00a0 inspiraci\u00f3n, el asunto de escribir es un asunto de trabajo; ponerse a escribir a\u00a0 ver qu\u00e9 sale y llenar p\u00e1ginas y p\u00e1ginas, para que de pronto aparezca una palabra\u00a0 que nos d\u00e9 la clave de lo que hay que hacer, de lo que va a ser aquello. A veces resulta que escribo cinco, seis o diez p\u00e1ginas y no aparece el personaje que yo quer\u00eda que apareciera, aqu\u00e9l personaje vivo que tiene que moverse por s\u00ed mismo. De pronto, aparece y surge, uno lo va siguiendo, uno va tras \u00e9l. En la medida en\u00a0 que el personaje adquiere vida, uno puede, por caminos que uno desconoce pero\u00a0 que, estando vivo, lo conducen a uno a una realidad, o a una irrealidad, si se\u00a0 quiere. Al mismo tiempo, se logra crear lo que se puede decir, lo que, al final, parece que sucedi\u00f3, o pudo haber sucedido, o pudo suceder pero nunca ha\u00a0 sucedido. Entonces, creo yo que en esta cuesti\u00f3n de la creaci\u00f3n es fundamental\u00a0 pensar qu\u00e9 sabe uno, qu\u00e9 mentiras va a decir; pensar que si uno entra en la\u00a0 verdad, en la realidad de las cosas conocidas, en lo que uno ha visto o ha o\u00eddo,\u00a0 est\u00e1 haciendo historia, reportaje.<\/span><\/p>\n<p class=\"p5\"><!--more--><\/p>\n<p class=\"p5\"><span class=\"s1\">Se trabaja con imaginaci\u00f3n, intuici\u00f3n y una aparente verdad. Cuando esto se consigue, entonces se logra la historia que uno quiere\u00a0 dar a conocer. El trabajo es solitario, no se puede concebir el trabajo colectivo en la literatura, y esa soledad lo lleva a uno a convertirse en una\u00a0 especie de m\u00e9dium de cosas que uno mismo desconoce, pero sin saber que solamente\u00a0 el inconsciente o la intuici\u00f3n lo llevan a uno a crear y seguir creando.<\/span><\/p>\n<p class=\"p5\"><span class=\"s1\">Creo que eso es, en principio, la base de todo cuento,\u00a0 de toda historia que se quiere contar. Ahora, hay otro elemento, otra cosa muy\u00a0 importante tambi\u00e9n que es el querer contar algo sobre ciertos temas; sabemos\u00a0 perfectamente que no existen m\u00e1s que tres temas b\u00e1sicos: el amor, la vida y la\u00a0 muerte. No hay m\u00e1s, no hay m\u00e1s temas, as\u00ed es que para captar su desarrollo\u00a0 normal, hay que saber c\u00f3mo tratarlos, qu\u00e9 forma darles; no repetir lo que han dicho otros. Entonces, el tratamiento que se le da a un cuento nos lleva, aunque\u00a0 el tema se haya tratado infinitamente, a decir las cosas de otro modo; estamos\u00a0 contando lo mismo que han contado desde Virgilio hasta no s\u00e9 quienes m\u00e1s, los\u00a0 chinos o quien sea. Mas hay que buscar el fundamento, la forma de tratar el\u00a0 tema, y creo que dentro de la creaci\u00f3n literaria, la forma \u2014la llaman la forma literaria\u2014 es la que rige, la que provoca que una historia tenga inter\u00e9s y llame\u00a0 la atenci\u00f3n a los dem\u00e1s.<\/span><\/p>\n<ul>\n<li class=\"p5\">Transcrito de:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.revistadelauniversidad.unam.mx\/ojs_rum\/files\/journals\/1\/articles\/11208\/public\/11208-16606-1-PB.pdf\">www.revistadelauniversidad.unam.mx<\/a>\u00a0(PDF)<\/li>\n<\/ul>\n<p class=\"p5\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Juan Rulfo [dropcap]C[\/dropcap]onsidero que hay tres pasos: el primero de ellos es crear el personaje, el\u00a0 segundo crear el ambiente donde ese&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":17154,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[149],"tags":[162,161],"coauthors":[],"class_list":["post-17153","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulo","tag-escritura","tag-juan-rulfo"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/1-112-e1473459008476.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17153","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17153"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17153\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17155,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17153\/revisions\/17155"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17154"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17153"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17153"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17153"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/letrasenlafrontera.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=17153"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}