Fotografía: El tiempo rueda, Javier Tinajero R., 2016.

 Tiempo de lectura 3 minutes.

Por Dolores Gloria


La portada de la primera edición, 2016.

El tiempo rueda”, así, como un rayo que cae simple y certero en la mente, y ostenta con su impacto una idea que representa todo en el ser humano: el tiempo que corre veloz mientras nosotros, entes terrenales, respiramos, creamos, destruimos, pero sobre todo olvidamos. Rueda por encima y debajo de los mares, está presente en el centro mismo de la tierra mientras ésta gira junto con el universo. Rueda, además, entre las líneas de este libro cuando envuelven al lector y forman esta sutil y filosófica paradoja poética. El tiempo rueda en el misterio de sí mismo y a la vez crea otros muchos.

Arte poética

La poesía es el lenguaje de mayor alcance; la imaginación es la llave que abre todos los cerrojos: desde el big bang hasta el nacimiento de la humanidad, desde el primer átomo hasta la primera respiración, desde la ausencia hasta el paisaje más lejano, desde la realidad hasta el sueño, desde la vida hasta la muerte (…).”

Aunque es evidente lo circular de esta filosofía cósmica, Javier Tinajero R. también se detiene en los pasajes de este poemario para seguir agregando reflexiones homólogas a su primer libro, Párpados y pájaros, y nos deja una nueva mención a lo desconocido: “¿Que habré soñado?”, se pregunta el autor, subrayando su facilidad para despedazar esas cuestiones cotidianas y crear una visión mucho más profunda: “¿Qué abre lo soñado?” Y ésta es precisamente una de las características más simbólicas de la poesía de Tinajero, su capacidad para jugar con las palabras, deletrearlas, dividirlas, deshilacharlas de una manera natural.

Otra singularidad del poeta es la nitidez con la que nos deja ver partes de su memoria, como la luz de un proyector que crea formas casi tangibles.

Atardecer

Y la memoria se sabe frágil

dura lo que duran los días

sólo un cálido recuerdo del sol

nunca su luz completa.

A su vez, el cuestionamiento constante que hace Javier a su pensamiento quiebra-mentes, absorbe al lector a lo conciso y extraño que puede llegar a ser el lenguaje, como cuando habla de lo breve en este poema:

Hay algo

incontenible

en lo breve.

Es tan grande

que la única palabra que existe

para contenerlo

explotó:

             universo.

Tinajero también deconstruye en este libro la confianza en que la poesía pueda curarlo todo, incluso del desdén con el que todos ignoramos el tiempo, aunque éste despliegue una venganza silenciosa sobre nosotros.

Hay que respirar el tiempo mientras dure.

Así lo expresa cuando habla de matar el tiempo y ver ahí la posibilidad de un castigo, dejándonos un tal vez como advertencia, una ventana abierta a su propia incertidumbre por la que nos podemos colar todos aquellos que creemos que el tiempo es algo externo que se desdobla.

¿Qué sucede en la mente de alguien que está matando el tiempo? ¿Y qué hace el tiempo para defenderse? Si fuera tú, lo pensaría tres veces.

Así es como el tiempo se vale de todo lenguaje para hacer resonar su nombre y para Tinajero es a tiempo, a contra-tiempo, a des-tiempo, es un rompecabezas temporal que arma con seria labor filosófica. La visión del autor es tan acertada que en ocasiones basta una frase muy breve para desencadenar un sin fin de preguntas existenciales.

El sol emula

un reloj despiadado,

citando sombras.

Son tiempos huecos.

La verdad permanece

en el sentido.

Esta sol-edad

que se asume al respirar

encuentra el tiempo.

Encontré en este libro todos los elementos de la existencia y su cesación: fuego, aire, agua y tierra. Pero sobre todo, hallé un cuestionamiento que creo cruza todo el poemario y tal vez el sentido mismo de la vida: ¿existimos en el tiempo, o somos quienes hacemos existir el tiempo? Sin duda el tiempo rueda aunque al final no quede nadie para contar sus vueltas, pero nunca es invisible para quien decide contemplarlo como parte de sí mismo, o mejor dicho: un poeta que escribe un libro de arena, desafía la muerte como forma de olvido y encuentra un atajo a la eternidad.

Dolores Gloria, Austin, Texas. Febrero 2019.


Dolores Gloria (1980-). Escritora nacida en San Luis Potosí. Estudió Licenciatura en Derecho en la Universidad Autónoma de SLP. Actualmente vive en Austin, Texas. En su poesía retrata la injusticia social, el amor y la visión del universo con una perspectiva de mujer. Su voz poética también refleja la magia y misterio de la vida y la muerte. Algunas de sus poesías se encuentran en el poemario colectivo “Tres laberintos” (2001) publicado por la UASLP y en la compilación “Palabras libertas” (2016) del taller libre de Literatura del Museo Othoniano de San Luis Potosí. Está trabajando en una novela titulada “El Lugar del perdón”. Escribe poesía, cuento y novela.

Twitter: @DoloresGloria5

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: