Cita

El viejo sueño de Mallarmé

Hacer llegar lo real al texto, transfigurar la vida en experiencias susceptibles de acabar en un libro. La prosa del mundo, la escritura sobre uno mismo, la retórica mnemotécnica, la poética de la geografía se mezclan para producir un compuesto singular, químicamente puro: memoria extendida sobre el mármol, plegada en el verso o colada en el bronce. Solamente la experiencia escrita permite rendir cuentas de la totalidad de los sentidos. Los otros soportes sufren de indigencia con relación a sus concurrentes: la acuarela, el dibujo, la foto atrapan lo real en una de sus modalidades —el color, la línea, el trazo, el dibujo, la imagen, nunca en integridad—.

El poema, como quintaesencia del texto, pero también la prosa, pueden, como contrapartida, generar y captar un aroma de jazmín en un jardín de Oriente, una luz sobre una ciudad reflejándose en las aguas de un río, una temperatura tibia en una selva tropical saturada se perfumes de tierra, de humus y hojarasca en descomposición, el rumor de un arroyo disimulado en el bochorno de la humedad de semejante lugar. Solo el verbo contiene los cinco sentidos y más…

Fragmento de: Teoría del viaje, Michel Onfray, Taurus 2016.

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